50 millones de niñas en el mundo son obligadas a casarse
Tihun Nebiyu, una niña etíope de siete años, fue obligada a casarse, tal como dictan antiguas costumbres africanas. Según activistas de derechos humanos se calcula que hay unos 50 millones de niñas como Tihun en todo el mundo, adolescentes e incluso niñas cuya inocencia es sacrificada en matrimonios convenidos, a menudo con hombres más viejos.
Esas niñas no tienen nada que festejar este 10 de mayo, ya que desde muy pequeñas son obligadas por las familias y la cultura a iniciar vidas de servidumbre y aislamiento, y atemorizadas por el trauma de embarazos a una edad demasiado temprana.
El precio más brutal del matrimonio infantil es médico: los embarazos prematuros son la principal causa de muerte entre las niñas de 15 a 19 años en el mundo en desarrollo, según estadísticas de la ONU y la Organización Mundial de la Salud. Además, arranca a millones de niñas de la escuela, condenándolas a una vida de ignorancia y terrible pobreza de la que rara vez escapan.
Wobete Falaga, que pertenece a una aldea de la provincia de Gojam, al norte de la región de Amhara, en Etiopía, tenía tan sólo 13 años cuando quedó embarazada. Se había casado a los 11 años, poco antes de su primera menstruación, y su cuerpo poco desarrollado no estaba listo para las exigencias del parto. El niño nació después de cinco días agotadores de parto en su hogar, pero estaba muerto. Como resultado del arduo y prolongado parto, Wobete sufrió desgarros que la dejaron dañada.
La niña tenía un orificio, o fístula entre la vejiga de la orina y la vagina, y otro entre la vagina y el recto, por lo que no podía controlar sus funciones excretoras normales y las heces y la orina le resbalaban continuamente por las piernas. Su marido la rechazó sin contemplaciones y la envió de vuelta a la casa de su familia.
Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas FNUAP, al menos 49 países en el mundo, casi un cuarto de todas las naciones, enfrentan un importante problema con las niñas novias —esto es, al menos el 15 por ciento de sus niñas se casan a edades menores de 18 años, el umbral de la adultez más ampliamente reconocido.
No es sorprendente que los epicentros del matrimonio infantil sean el África subsahariana y Asia del Sur, donde los vínculos entre los clanes se afianzan a través de matrimonios y donde existe preocupación por la virginidad de la novia y el temor a contraer sida.
Sometimiento. Sumado a eso está el daño en la salud que enfrentan las mujeres que son sometidas a embarazos prematuros. Es difícil obtener información fiable sobre las fístulas obstétricas debido al estigma social que conlleva este trastorno. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) lo describe como el problema más devastador de toda la discapacidad relacionada con el embarazo y calcula que afecta aproximadamente a entre 50 mil y 100 mil mujeres cada año en todo el mundo.
Es especialmente común en el África subsahariana, donde la población tiene dificultad en obtener atención sanitaria de calidad. La Organización mundial de la salud (OMS) estima que por lo menos 8 mil mujeres etíopes tienen nuevas fístulas cada año.
Es algo que sucede cuando la mujer (generalmente joven y pobre) tiene un parto obstruido y, debido a la falta de atención obstétrica de emergencia y de personal capacitado durante el parto, no recibe una cesárea cuando lo necesita. Dicha obstrucción puede deberse a que la pelvis de la mujer sea demasiado pequeña, o a que el bebé no esté en la posición debida, o que tenga la cabeza demasiado grande. Las causas subyacentes del problema son embarazos a edades demasiado jóvenes, la pobreza, la malnutrición y la falta de educación.
http://www.cronica.com.mx/nota.php?idc=180773
Esas niñas no tienen nada que festejar este 10 de mayo, ya que desde muy pequeñas son obligadas por las familias y la cultura a iniciar vidas de servidumbre y aislamiento, y atemorizadas por el trauma de embarazos a una edad demasiado temprana.
El precio más brutal del matrimonio infantil es médico: los embarazos prematuros son la principal causa de muerte entre las niñas de 15 a 19 años en el mundo en desarrollo, según estadísticas de la ONU y la Organización Mundial de la Salud. Además, arranca a millones de niñas de la escuela, condenándolas a una vida de ignorancia y terrible pobreza de la que rara vez escapan.
Wobete Falaga, que pertenece a una aldea de la provincia de Gojam, al norte de la región de Amhara, en Etiopía, tenía tan sólo 13 años cuando quedó embarazada. Se había casado a los 11 años, poco antes de su primera menstruación, y su cuerpo poco desarrollado no estaba listo para las exigencias del parto. El niño nació después de cinco días agotadores de parto en su hogar, pero estaba muerto. Como resultado del arduo y prolongado parto, Wobete sufrió desgarros que la dejaron dañada.
La niña tenía un orificio, o fístula entre la vejiga de la orina y la vagina, y otro entre la vagina y el recto, por lo que no podía controlar sus funciones excretoras normales y las heces y la orina le resbalaban continuamente por las piernas. Su marido la rechazó sin contemplaciones y la envió de vuelta a la casa de su familia.
Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas FNUAP, al menos 49 países en el mundo, casi un cuarto de todas las naciones, enfrentan un importante problema con las niñas novias —esto es, al menos el 15 por ciento de sus niñas se casan a edades menores de 18 años, el umbral de la adultez más ampliamente reconocido.
No es sorprendente que los epicentros del matrimonio infantil sean el África subsahariana y Asia del Sur, donde los vínculos entre los clanes se afianzan a través de matrimonios y donde existe preocupación por la virginidad de la novia y el temor a contraer sida.
Sometimiento. Sumado a eso está el daño en la salud que enfrentan las mujeres que son sometidas a embarazos prematuros. Es difícil obtener información fiable sobre las fístulas obstétricas debido al estigma social que conlleva este trastorno. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) lo describe como el problema más devastador de toda la discapacidad relacionada con el embarazo y calcula que afecta aproximadamente a entre 50 mil y 100 mil mujeres cada año en todo el mundo.
Es especialmente común en el África subsahariana, donde la población tiene dificultad en obtener atención sanitaria de calidad. La Organización mundial de la salud (OMS) estima que por lo menos 8 mil mujeres etíopes tienen nuevas fístulas cada año.
Es algo que sucede cuando la mujer (generalmente joven y pobre) tiene un parto obstruido y, debido a la falta de atención obstétrica de emergencia y de personal capacitado durante el parto, no recibe una cesárea cuando lo necesita. Dicha obstrucción puede deberse a que la pelvis de la mujer sea demasiado pequeña, o a que el bebé no esté en la posición debida, o que tenga la cabeza demasiado grande. Las causas subyacentes del problema son embarazos a edades demasiado jóvenes, la pobreza, la malnutrición y la falta de educación.
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