Sexo: ¿Cuestión de olores?
Manuel Vázquez
La Habana, 16 may (PL) Algunas cosas parecen claras en la mayoría de los animales, pues estudios fisiológicos muestran que entre muchos de ellos la elección de la pareja sexual es altamente influenciada por señales químicas inducidas por feromonas.
Estas son procesadas tanto en machos como en hembras en centros neuronales localizados en el hipotálamo anterior.
Se ha demostrado que esos "mensajes" llegan al cerebro desde el órgano vomeronasal a través del nervio olfativo.
Por supuesto, la cuestión sexual no termina en una escaramuza olorosa. La selección natural ha "desarrollado" otras estrategias para garantizar que los ejemplares mejor dotados genéticamente sean los que dejen una mayor descendencia.
En el ser humano, debido a la ausencia de conexiones entre el hoyo vomeronasal y el cerebro, la influencia de las posibles feromonas humanas en la conducta sexual ha sido bien cuestionada. No obstante, recientes observaciones apuntan a que ese tipo de comunicación química no puede ser descartado del todo.
En un artículo aparecido en Proceedings of the National Academy of Sciences, la profesora Ivanka Savic, del Instituto Karolinska, de Suecia, encontró en hombres y mujeres interesantes y sugerentes evidencias de la acción diferenciada de dos compuestos químicos que pueden verse como buenos candidatos a feromonas humanas.
Investigaciones realizadas anteriormente por Savic mediante Tomografía por Emisión de Positrones (PET) evidenciaron como el olor de dos compuestos, el 4,16-androstadien-3-one (AND), y el estra-1,3,5(10),16-tetraen-3-ol (EST) activan de manera diferente el núcleo de dimorfismo sexual del hipotálamo anterior.
Ahora, esa profesional muestra como "en contraste con los sujetos heterosexuales, los homosexuales tuvieron una activación del hipotálamo anterior en respuesta al AND -una sustancia derivada de las testosterona que puede detectarse en el sudor masculino- de manera similar a la registrada entre las mujeres heterosexuales".
En los hombres heterosexuales se detectó similar activación cerebral, pero únicamente al oler el EST, un compuesto similar a los estrógenos, presente en la orina femenina.
De esa manera, sostienen con cautela los científicos suecos, aunque por el momento es prematuro clasificar como feromonas al AND y EST, estos parecen actuar como mensajeros químicos.
En su estudio, los investigadores de Estocolmo compararon las reacciones de 12 hombres homosexuales y 24 mujeres y hombres heterosexuales (12 y 12) al oler EST, AND, así como otros aromas usualmente empleados en ensayos de laboratorio.
Los patrones de respuesta encontrados muestran, en opinión de los especialistas, la forma diferente en que el cerebro reacciona a las dos supuestas feromonas, y sugieren una conexión entre el papel del hipotálamo y los procesos fisiológicos involucrados en la orientación sexual humana.
Por supuesto, en su trabajo Savic y colaboradores no pretenden en modo alguno establecer como única causa del homosexualismo entre los hombres, cierto tipo de respuesta fisiológica.
Esta, aventuran, antes que causa también pudiera verse como consecuencia de la repetida exposición de carácter sexual de los hombres homosexuales ante otros hombres.
A diferencia del comportamiento puramente animal, recuerdan los expertos, la sexualidad humana está moral y socialmente determinada y modulada. Es una manifestación vital muy compleja a la cual nadie cuerdo pretende dar una explicación lapidaria desde un solo punto de vista.
La Habana, 16 may (PL) Algunas cosas parecen claras en la mayoría de los animales, pues estudios fisiológicos muestran que entre muchos de ellos la elección de la pareja sexual es altamente influenciada por señales químicas inducidas por feromonas.
Estas son procesadas tanto en machos como en hembras en centros neuronales localizados en el hipotálamo anterior.
Se ha demostrado que esos "mensajes" llegan al cerebro desde el órgano vomeronasal a través del nervio olfativo.
Por supuesto, la cuestión sexual no termina en una escaramuza olorosa. La selección natural ha "desarrollado" otras estrategias para garantizar que los ejemplares mejor dotados genéticamente sean los que dejen una mayor descendencia.
En el ser humano, debido a la ausencia de conexiones entre el hoyo vomeronasal y el cerebro, la influencia de las posibles feromonas humanas en la conducta sexual ha sido bien cuestionada. No obstante, recientes observaciones apuntan a que ese tipo de comunicación química no puede ser descartado del todo.
En un artículo aparecido en Proceedings of the National Academy of Sciences, la profesora Ivanka Savic, del Instituto Karolinska, de Suecia, encontró en hombres y mujeres interesantes y sugerentes evidencias de la acción diferenciada de dos compuestos químicos que pueden verse como buenos candidatos a feromonas humanas.
Investigaciones realizadas anteriormente por Savic mediante Tomografía por Emisión de Positrones (PET) evidenciaron como el olor de dos compuestos, el 4,16-androstadien-3-one (AND), y el estra-1,3,5(10),16-tetraen-3-ol (EST) activan de manera diferente el núcleo de dimorfismo sexual del hipotálamo anterior.
Ahora, esa profesional muestra como "en contraste con los sujetos heterosexuales, los homosexuales tuvieron una activación del hipotálamo anterior en respuesta al AND -una sustancia derivada de las testosterona que puede detectarse en el sudor masculino- de manera similar a la registrada entre las mujeres heterosexuales".
En los hombres heterosexuales se detectó similar activación cerebral, pero únicamente al oler el EST, un compuesto similar a los estrógenos, presente en la orina femenina.
De esa manera, sostienen con cautela los científicos suecos, aunque por el momento es prematuro clasificar como feromonas al AND y EST, estos parecen actuar como mensajeros químicos.
En su estudio, los investigadores de Estocolmo compararon las reacciones de 12 hombres homosexuales y 24 mujeres y hombres heterosexuales (12 y 12) al oler EST, AND, así como otros aromas usualmente empleados en ensayos de laboratorio.
Los patrones de respuesta encontrados muestran, en opinión de los especialistas, la forma diferente en que el cerebro reacciona a las dos supuestas feromonas, y sugieren una conexión entre el papel del hipotálamo y los procesos fisiológicos involucrados en la orientación sexual humana.
Por supuesto, en su trabajo Savic y colaboradores no pretenden en modo alguno establecer como única causa del homosexualismo entre los hombres, cierto tipo de respuesta fisiológica.
Esta, aventuran, antes que causa también pudiera verse como consecuencia de la repetida exposición de carácter sexual de los hombres homosexuales ante otros hombres.
A diferencia del comportamiento puramente animal, recuerdan los expertos, la sexualidad humana está moral y socialmente determinada y modulada. Es una manifestación vital muy compleja a la cual nadie cuerdo pretende dar una explicación lapidaria desde un solo punto de vista.
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