Sexo seguro en la adolescencia
DEL 25 por ciento de los adolescentes de entre 15 y 17 años que reconoce mantener relaciones sexuales, tan sólo el 12,7 por ciento de ellos asegura que utiliza algún método anticonceptivo. Un dato preocupante si se tiene en cuenta que cada día hay más información sobre sexo, si bien la razón que argumentan los expertos es que existe un desfase importante en cuanto a la utilización de esa información que se recibe.
Antonio López, psicólogo y sexólogo del Instituto de Sexología Al-Ándalus de Granada, ha sido el encargado de impartir, por segundo año consecutivo, el curso 'Iniciación en la formación de la educación afectiva, sexual y de género' que esta semana ha organizado la Escuela de Enfermería en colaboración con la Consejería de Bienestar Social. Asegura que la sexualidad, «o la afectividad», afecta a cualquier persona, «desde que nacemos hasta que morimos», pero subraya que todavía queda mucho camino por recorrer para que, «de una vez por todas», se eliminen los tabúes que aún hoy existen sobre el sexo.
Paradójicamente, la mayoría de esos tabúes afectan a los adolescentes, un aspecto que Antonio López explica basándose en la importancia que para este sector de la población tienen sus amigos. «Aunque los medios de comunicación aportan más información, mucha gente aprende a través de sus amistades o de aquellos que están más próximos, por lo que esos datos, esa información está desvirtuada», matiza. Sirva como ejemplo para explicar esa supervivencia de mitos y tabúes que sobre sexo tienen los adolescentes en las preguntas relacionadas con el uso de métodos anticonceptivos. Señala el psicólogo que, a día de hoy, hay muchos chicos que creen que la primera vez que mantienen una relación sexual con penetración, la chica no se puede quedar embarazada o que practicar el coito de pie también evita ese embarazo no deseado.
Chantaje emocional
La cuestión a plantear es por qué los jóvenes no hacen uso de anticonceptivos, y López lo argumenta en el «chantaje emocional». Y es que, según dice, el tema que más preocupa en el Instituto de Sexología de Al-Ándalus es el de la negociación, es decir, el de mantener relaciones sexuales, del tipo que sean, cediendo ante cualquier petición. «Creen que lo conocen absolutamente todo, que no hay secretos sobre el sexo pero, a la hora de negociar, llegan los chantajes emocionales, ya que aparece el miedo a ser abandonada si no se accede o la importancia que para los adolescentes tiene que su pareja le quiera», subraya.
Si de mitos hablamos, un obstáculo más a superar: relación sexual no significa tan sólo penetración. La teoría que defiende López es que mantener relaciones sexuales significa regalar caricias o besos, una realidad en la que no existe la barrera generacional puesto que mayores y jóvenes comparten el mismo concepto. Pero si hay algo que sí diferencia a esas generaciones es el hablar «abiertamente» sobre el sexo.
En este sentido, a la edad se le debe sumar si el que pregunta es hombre o mujer, puesto que, según afirma el sexólogo, a las féminas se les educa en el ámbito de los afectos, del sentimiento o de las emociones, «mientras que al hombre se le permite dejar apartado ese mundo del afecto». «Venimos de un modelo socio-sexual bastante represivo. No está bien visto que las chicas hablen abiertamente sobre el sexo. Si ellas preguntan a los profesionales sobre temas relacionados con algunas disfunciones, a los chicos les cuesta más trabajo admitir que tienen dificultades en sus relaciones sexuales», comenta.
http://servicios.diariosur.es/pg051023/prensa/noticias/Melilla/200510/23/SUR-MEL-039.html
Antonio López, psicólogo y sexólogo del Instituto de Sexología Al-Ándalus de Granada, ha sido el encargado de impartir, por segundo año consecutivo, el curso 'Iniciación en la formación de la educación afectiva, sexual y de género' que esta semana ha organizado la Escuela de Enfermería en colaboración con la Consejería de Bienestar Social. Asegura que la sexualidad, «o la afectividad», afecta a cualquier persona, «desde que nacemos hasta que morimos», pero subraya que todavía queda mucho camino por recorrer para que, «de una vez por todas», se eliminen los tabúes que aún hoy existen sobre el sexo.
Paradójicamente, la mayoría de esos tabúes afectan a los adolescentes, un aspecto que Antonio López explica basándose en la importancia que para este sector de la población tienen sus amigos. «Aunque los medios de comunicación aportan más información, mucha gente aprende a través de sus amistades o de aquellos que están más próximos, por lo que esos datos, esa información está desvirtuada», matiza. Sirva como ejemplo para explicar esa supervivencia de mitos y tabúes que sobre sexo tienen los adolescentes en las preguntas relacionadas con el uso de métodos anticonceptivos. Señala el psicólogo que, a día de hoy, hay muchos chicos que creen que la primera vez que mantienen una relación sexual con penetración, la chica no se puede quedar embarazada o que practicar el coito de pie también evita ese embarazo no deseado.
Chantaje emocional
La cuestión a plantear es por qué los jóvenes no hacen uso de anticonceptivos, y López lo argumenta en el «chantaje emocional». Y es que, según dice, el tema que más preocupa en el Instituto de Sexología de Al-Ándalus es el de la negociación, es decir, el de mantener relaciones sexuales, del tipo que sean, cediendo ante cualquier petición. «Creen que lo conocen absolutamente todo, que no hay secretos sobre el sexo pero, a la hora de negociar, llegan los chantajes emocionales, ya que aparece el miedo a ser abandonada si no se accede o la importancia que para los adolescentes tiene que su pareja le quiera», subraya.
Si de mitos hablamos, un obstáculo más a superar: relación sexual no significa tan sólo penetración. La teoría que defiende López es que mantener relaciones sexuales significa regalar caricias o besos, una realidad en la que no existe la barrera generacional puesto que mayores y jóvenes comparten el mismo concepto. Pero si hay algo que sí diferencia a esas generaciones es el hablar «abiertamente» sobre el sexo.
En este sentido, a la edad se le debe sumar si el que pregunta es hombre o mujer, puesto que, según afirma el sexólogo, a las féminas se les educa en el ámbito de los afectos, del sentimiento o de las emociones, «mientras que al hombre se le permite dejar apartado ese mundo del afecto». «Venimos de un modelo socio-sexual bastante represivo. No está bien visto que las chicas hablen abiertamente sobre el sexo. Si ellas preguntan a los profesionales sobre temas relacionados con algunas disfunciones, a los chicos les cuesta más trabajo admitir que tienen dificultades en sus relaciones sexuales», comenta.
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