Educación sexual en familias hispanas residentes en EEUU
Nueva York — El día menos pensado, durante una visita a casa de sus abuelos y recién cumplidos sus doce años, Marisa L. —actualmente una profesional residente en la ciudad, casada y con tres hijos— debió encerrarse largamente en el baño mientras trataba de solucionar lo que para ella era un terrible hallazgo: estaba sangrando en sus partes más íntimas y no tenía la menor idea de qué se trataba… Nadie —ni los hermanos mayores, ni padres, ni maestros le habían dicho una sola palabra sobre la menstruación.
Así que cuando la mayor de sus hijas se acercaba a esa edad, Marisa —“para evitarle ese trauma tan terrible”, según nos cuenta— decidió sentarse a hablar con su primogénita y explicarle el asunto de la manera más delicada y circunspecta posible, eligiendo cuidadosamente cada palabra… hasta que su hija, un poco aburrida le aclaró que no era necesaria tanta solemnidad, pues ellas ya sabían de ese tema desde que estaban en primaria.
Esta anécdota verídica, y es posible que frecuente, ilustra un par de cuestiones importantes en lo que respecta a la educación sexual de los niños. Por un lado el espíritu de desconocimiento, a veces casi oscurantismo en lo referente a estos temas en que fueron criados muchos latinoamericanos en épocas anteriores.
Por otra parte la enorme brecha generacional y cultural, especialmente en el caso de padres que han inmigrado a este país con hijos pequeños, o han tenido sus hijos aquí, por lo cual es aquí donde han recibido la educación escolar así como la instrucción informal o esporádica.
Hay que hacer la salvedad de que la exposición constante a material, conversaciones o programas de televisión con contenido de carácter sexual no garantiza una información adecuada o útil para los niños; y a veces, sin la guía apropiada puede ser incluso contraproducente o confundirlos aún más.
Igualmente hay que hacer énfasis en los riesgos que se pueden incurrir, o acrecentar, si no se imparte a los menores apropiada una orientación sexual y desde una edad temprana.
Entonces, ¿cuándo se debe empezar la educación sexual de los hijos, de qué manera y con qué parámetros?
Según la psicóloga colombiana Liliana García B, “la educación sobre la sexualidad no se debe limitar simplemente a una plática entre padres e hijos, ni tampoco a un curso que se ofrezca en el colegio”.
En su opinión es un proceso de información y formación que se inicia sin palabras a través de las vivencias de la infancia y que se prolonga hasta la edad adulta: “El contenido de la información cambia a medida que el niño crece, pero lo que no debe cambiar son nuestras actitudes para lograr una comunicación eficaz: respeto, franqueza y actitud solícita”.
Le consultamos también a la educadora María Peláez V. y nos respondió en términos similares, aclarando que en este tema hablaba más desde su percepción de madre que el de educadora. “Para mí es crucial considerar que la educación sexual realmente empieza en la cuna, pues ésta se imparte o se deriva de las actitudes y conductas de los padres en muy distintos ámbitos de la vida. Esta abarca aspectos como las diferencias culturales, de rol y de género, el manejo de la afectividad, la relación con nuestro cuerpo y el de nuestros hijos, incluyendo el disfrute del contacto físico, la participación de hijos y padres en rutinas de la vida diaria como el baño, juegos que impliquen contacto físico, el hecho de que los niños puedan ver a sus padres besándose, abrazándose, intercambiando roles en la cocina, el jardín, el trabajo, el cuidado y atención de los hijos, aportan elementos claves con respecto al proceso de educación sexual”.
Según la educadora, la apertura frente a la diferencia que manejen los padres es un elemento vital; por ejemplo el hecho de que los niños tengan contacto con amigos o amigas homosexuales de la familia, se podría convertir en la mejor lección para captar que todos no tenemos la misma orientación o no todos tienen preferencias comunes a su género.
¿Y qué opina nuestra gente? Nos referimos a las personas de origen hispanoamericano residentes en la ciudad, con hijos o en edad de tener hijos. Para hacernos una idea conversamos con varias personas en una zona de la ciudad con alta concentración de latinos...
Hay que decir que en su mayoría recibimos quejas, pero también un par de sugerencias que se podrían tener en cuenta.
“Hay mucha ambivalencia”, nos dice Sandra, una dominicana que trabaja en una oficina.
“En mi época, los padres esperaban que nos hablaran del tema en la escuela, y en la escuela esperaban a que nuestros padres nos pusieran al tanto”.
“¿Educación sexual?”, se burla Eduardo, un colombiano que trabaja en un garaje de estacionamiento. “Lo único que me dijo mi padre al respecto fue ‘hijo, mucho cuidado con las mujeres malas porque te pueden enfermar, y mucho cuidado con dejar embarazada a una hija de familia porque nos metes en un lío’. Y punto. Hasta allí llegó mi educación sexual”.
“De eso no se hablaba en absoluto”, se queja Berta, una mexicana que se dedica a la fotografía. “Había como un terror de los padres y los maestros a hablar de esas cosas, incluso a nombrar las palabras... pero el hecho es que de repente salían muchas chavas embarazadas”.
Gabriel, un chileno que trabaja como auxiliar administrativo en un hospital local nos dice: “Cada vez más se piensa en la urgente necesidad por parte de las instituciones educativas, de los medios de comunicación y de la sociedad en general, de promover estrategias para masificar la educación sexual, pero la verdad es que nada parece contener a una juventud ‘aparentemente’ educada sexualmente, pero que hoy presenta al menos en nuestro caso, altísimos índices de embarazo en adolescentes, casos de problema de salud pública y otras situaciones que dan al traste con los mas elocuentes proyectos de educación sexual”.
Por su parte Lucía, una mecanógrafa de la corte, de origen hondureño, nos dice: Según los currículos de las instituciones educativas en nuestros países, la educación sexual debe brindarse desde el preescolar, pero nos encontramos con maestros que no han logrado educar aun su sexualidad y mucho menos tienen elementos para brindar esta asignatura.
¿Y que decir de los padres? Se supone que deben hacerse partícipes de esta labor educativa, pero a ellos, perdón, a nosotros ¿quién nos educó?
http://www.eldiariony.com
Así que cuando la mayor de sus hijas se acercaba a esa edad, Marisa —“para evitarle ese trauma tan terrible”, según nos cuenta— decidió sentarse a hablar con su primogénita y explicarle el asunto de la manera más delicada y circunspecta posible, eligiendo cuidadosamente cada palabra… hasta que su hija, un poco aburrida le aclaró que no era necesaria tanta solemnidad, pues ellas ya sabían de ese tema desde que estaban en primaria.
Esta anécdota verídica, y es posible que frecuente, ilustra un par de cuestiones importantes en lo que respecta a la educación sexual de los niños. Por un lado el espíritu de desconocimiento, a veces casi oscurantismo en lo referente a estos temas en que fueron criados muchos latinoamericanos en épocas anteriores.
Por otra parte la enorme brecha generacional y cultural, especialmente en el caso de padres que han inmigrado a este país con hijos pequeños, o han tenido sus hijos aquí, por lo cual es aquí donde han recibido la educación escolar así como la instrucción informal o esporádica.
Hay que hacer la salvedad de que la exposición constante a material, conversaciones o programas de televisión con contenido de carácter sexual no garantiza una información adecuada o útil para los niños; y a veces, sin la guía apropiada puede ser incluso contraproducente o confundirlos aún más.
Igualmente hay que hacer énfasis en los riesgos que se pueden incurrir, o acrecentar, si no se imparte a los menores apropiada una orientación sexual y desde una edad temprana.
Entonces, ¿cuándo se debe empezar la educación sexual de los hijos, de qué manera y con qué parámetros?
Según la psicóloga colombiana Liliana García B, “la educación sobre la sexualidad no se debe limitar simplemente a una plática entre padres e hijos, ni tampoco a un curso que se ofrezca en el colegio”.
En su opinión es un proceso de información y formación que se inicia sin palabras a través de las vivencias de la infancia y que se prolonga hasta la edad adulta: “El contenido de la información cambia a medida que el niño crece, pero lo que no debe cambiar son nuestras actitudes para lograr una comunicación eficaz: respeto, franqueza y actitud solícita”.
Le consultamos también a la educadora María Peláez V. y nos respondió en términos similares, aclarando que en este tema hablaba más desde su percepción de madre que el de educadora. “Para mí es crucial considerar que la educación sexual realmente empieza en la cuna, pues ésta se imparte o se deriva de las actitudes y conductas de los padres en muy distintos ámbitos de la vida. Esta abarca aspectos como las diferencias culturales, de rol y de género, el manejo de la afectividad, la relación con nuestro cuerpo y el de nuestros hijos, incluyendo el disfrute del contacto físico, la participación de hijos y padres en rutinas de la vida diaria como el baño, juegos que impliquen contacto físico, el hecho de que los niños puedan ver a sus padres besándose, abrazándose, intercambiando roles en la cocina, el jardín, el trabajo, el cuidado y atención de los hijos, aportan elementos claves con respecto al proceso de educación sexual”.
Según la educadora, la apertura frente a la diferencia que manejen los padres es un elemento vital; por ejemplo el hecho de que los niños tengan contacto con amigos o amigas homosexuales de la familia, se podría convertir en la mejor lección para captar que todos no tenemos la misma orientación o no todos tienen preferencias comunes a su género.
¿Y qué opina nuestra gente? Nos referimos a las personas de origen hispanoamericano residentes en la ciudad, con hijos o en edad de tener hijos. Para hacernos una idea conversamos con varias personas en una zona de la ciudad con alta concentración de latinos...
Hay que decir que en su mayoría recibimos quejas, pero también un par de sugerencias que se podrían tener en cuenta.
“Hay mucha ambivalencia”, nos dice Sandra, una dominicana que trabaja en una oficina.
“En mi época, los padres esperaban que nos hablaran del tema en la escuela, y en la escuela esperaban a que nuestros padres nos pusieran al tanto”.
“¿Educación sexual?”, se burla Eduardo, un colombiano que trabaja en un garaje de estacionamiento. “Lo único que me dijo mi padre al respecto fue ‘hijo, mucho cuidado con las mujeres malas porque te pueden enfermar, y mucho cuidado con dejar embarazada a una hija de familia porque nos metes en un lío’. Y punto. Hasta allí llegó mi educación sexual”.
“De eso no se hablaba en absoluto”, se queja Berta, una mexicana que se dedica a la fotografía. “Había como un terror de los padres y los maestros a hablar de esas cosas, incluso a nombrar las palabras... pero el hecho es que de repente salían muchas chavas embarazadas”.
Gabriel, un chileno que trabaja como auxiliar administrativo en un hospital local nos dice: “Cada vez más se piensa en la urgente necesidad por parte de las instituciones educativas, de los medios de comunicación y de la sociedad en general, de promover estrategias para masificar la educación sexual, pero la verdad es que nada parece contener a una juventud ‘aparentemente’ educada sexualmente, pero que hoy presenta al menos en nuestro caso, altísimos índices de embarazo en adolescentes, casos de problema de salud pública y otras situaciones que dan al traste con los mas elocuentes proyectos de educación sexual”.
Por su parte Lucía, una mecanógrafa de la corte, de origen hondureño, nos dice: Según los currículos de las instituciones educativas en nuestros países, la educación sexual debe brindarse desde el preescolar, pero nos encontramos con maestros que no han logrado educar aun su sexualidad y mucho menos tienen elementos para brindar esta asignatura.
¿Y que decir de los padres? Se supone que deben hacerse partícipes de esta labor educativa, pero a ellos, perdón, a nosotros ¿quién nos educó?
http://www.eldiariony.com
Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui |
|
|
