Prostíbulos, zoofilia y fingimientos
Cuando Alfred Kinsey tomó por primera vez el pulso sexual a los norteamericanos, allá por 1948, demostró entre otras cosas que la inmensa mayoría de los hombres incurría en prácticas sexuales prohibidas o ilegales en su tiempo. “Al menos el 85% de los varones jóvenes debería estar en la cárcel si se aplicaran con rigor las leyes”, advertía el doctor, cuyos hallazgos resultaron primordiales para despenalizar el adulterio, el sexo oral, la sodomía y las relaciones homosexuales (aunque aún quedan vestigios de aquellas leyes en algunos estados del profundo Sur y del Lejano Oeste).
Kinsey confirmó que el 90% de los hombres se masturbaba, que el 85% hacía el amor antes del matrimonio, que entre el 30% y el 45% mantenía relaciones extramatrimoniales y que el 70% había visitado algún prostíbulo. El 37% reconoció haber tenido por lo menos “una relación homosexual resultante en un orgasmo”. Otro de los tabúes que sacó a la luz fue el de la zoofilia: el 17% de los adolescentes de zonas rurales se “iniciaban” teniendo contactos con algún “animal inferior”.
Uno de los capítulos que más estudió fue el de la homosexualidad. El 48% de los adultos y el 60% de los adolescentes admitieron haber practicado “actividades homosexuales” antes de la pubertad. El porcentaje de homosexuales adultos rondaba el 6,6% de la población masculina.
Los resultados de “Conducta sexual del hombre” causaron un gran impacto en la sociedad americana, que seis años después (1953) acogió con cajas destempladas la continuación: “Conducta sexual de la mujer”: el 62% de las mujeres se masturbaba, el 66% tenía “fantasías sexuales nocturnas”, el 50% hacía el amor antes del matrimonio, el 26% mantenía relaciones extramatrimoniales y el 13% había tenido “al menos una relación homosexual”.
Los grupos conservadores tacharon sus investigaciones como “inmorales”. El propio Kinsey admitió, a luz de sus descubrimientos, que las mujeres son menos activas sexualmente que los hombres, y se preguntó hasta qué punto las “inhibiciones adquiridas” eran un factor decisivo. Determinó que las mujeres que se iniciaban sexualmente antes del matrimonio tenían tres veces más posibilidades de alcanzar el orgasmo dentro de la “sagrada institución”.
Desde entonces, y salvando las distancias, tan sólo los informes Masters & Johnson (1966) y Hite (1976) han logrado cubrir el expediente. ¿Cómo ha cambiado la conducta sexual de los americanos en estos últimos 30 años? A falta de un nuevo informe Kinsey, las respuestas hay que buscarlas en encuestas más o menos incompletas como la “American Sex Lives”, realizada el pasado verano por la cadena ABC. Para empezar rompiendo moldes, los partidarios de Bush disfrutan más del sexo que los de Clinton. El 56% de los republicanos admite que su vida sexual es “muy satisfactoria”, frente al 47% de los demócratas, que son más proclives a fingir los orgasmos con su pareja (33% frente al 26%).
La encuesta revela que existen también dos Américas en el terreno más íntimo: el 55% se define como “sexualmente tradicional”, frente al 42% “sexualmente aventurero”. Otro mito que se derriba: el 74% casados admite hacer el amor una o más veces a la semana, frente al escaso 33% de los solteros. El 12% ha culminado su fantasía de hacer el amor en la oficina y un privilegiado 8% presume de hacelo religiosamente, todos los días.
http://www.elmundo.es
Kinsey confirmó que el 90% de los hombres se masturbaba, que el 85% hacía el amor antes del matrimonio, que entre el 30% y el 45% mantenía relaciones extramatrimoniales y que el 70% había visitado algún prostíbulo. El 37% reconoció haber tenido por lo menos “una relación homosexual resultante en un orgasmo”. Otro de los tabúes que sacó a la luz fue el de la zoofilia: el 17% de los adolescentes de zonas rurales se “iniciaban” teniendo contactos con algún “animal inferior”.
Uno de los capítulos que más estudió fue el de la homosexualidad. El 48% de los adultos y el 60% de los adolescentes admitieron haber practicado “actividades homosexuales” antes de la pubertad. El porcentaje de homosexuales adultos rondaba el 6,6% de la población masculina.
Los resultados de “Conducta sexual del hombre” causaron un gran impacto en la sociedad americana, que seis años después (1953) acogió con cajas destempladas la continuación: “Conducta sexual de la mujer”: el 62% de las mujeres se masturbaba, el 66% tenía “fantasías sexuales nocturnas”, el 50% hacía el amor antes del matrimonio, el 26% mantenía relaciones extramatrimoniales y el 13% había tenido “al menos una relación homosexual”.
Los grupos conservadores tacharon sus investigaciones como “inmorales”. El propio Kinsey admitió, a luz de sus descubrimientos, que las mujeres son menos activas sexualmente que los hombres, y se preguntó hasta qué punto las “inhibiciones adquiridas” eran un factor decisivo. Determinó que las mujeres que se iniciaban sexualmente antes del matrimonio tenían tres veces más posibilidades de alcanzar el orgasmo dentro de la “sagrada institución”.
Desde entonces, y salvando las distancias, tan sólo los informes Masters & Johnson (1966) y Hite (1976) han logrado cubrir el expediente. ¿Cómo ha cambiado la conducta sexual de los americanos en estos últimos 30 años? A falta de un nuevo informe Kinsey, las respuestas hay que buscarlas en encuestas más o menos incompletas como la “American Sex Lives”, realizada el pasado verano por la cadena ABC. Para empezar rompiendo moldes, los partidarios de Bush disfrutan más del sexo que los de Clinton. El 56% de los republicanos admite que su vida sexual es “muy satisfactoria”, frente al 47% de los demócratas, que son más proclives a fingir los orgasmos con su pareja (33% frente al 26%).
La encuesta revela que existen también dos Américas en el terreno más íntimo: el 55% se define como “sexualmente tradicional”, frente al 42% “sexualmente aventurero”. Otro mito que se derriba: el 74% casados admite hacer el amor una o más veces a la semana, frente al escaso 33% de los solteros. El 12% ha culminado su fantasía de hacer el amor en la oficina y un privilegiado 8% presume de hacelo religiosamente, todos los días.
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