Salud y Sexualidad *

lunes, abril 25, 2005

Juegos sexuales seguros e inseguros

Los juegos sexuales pueden contagiarnos diferentes enfermedades, por ello es mejor prevenirse e informarse acerca de lo que hacemos con nuestras parejas. Aquí le mostramos cuáles son los juegos más o menos seguros.


Cualquier persona puede padecer alguna enfermedad de transmisión sexual en estos días. Por eso saber con quién se está teniendo relaciones y conociendo los riesgos de cada relación se estrecha la posibilidad de contraer enfermedades. Además es importante saber qué prácticas sexuales son más o menos riesgosas.

Pero como todos sabemos, los seres humanos necesitan tener relaciones sexuales con sus pares. Aquí le explicamos cuáles son las maneras más y menos seguras para los juegos sexuales:

Totalmente seguro
Masajes, abrazos, masturbación simultánea (tocándose sus propios genitales), besos sin intercambio de saliva, hablar de sexo sin tapujos de manera excitada, practicando el voyerismo, bailes provocadores, sexo por teléfono, cibersexo, utilización de juguetes sexuales (si se comparten, asegurarse cambiar el preservativo entre cada uso) y bañarse juntos sin que haya intercambio de fluidos.

Bastante Seguro
Beso francés, acto sexual (vaginal o anal) con preservativo, sexo manual con guantes, sexo oral (cunnilingus) con protección bucal u otro tipo de barrera, fellatio con preservativo, sexo anal con preservativo y cualquier penetración de los dedos (vaginal o anal) con preservativo o guantes.

Algo inseguro
Sexo oral (cunnilingus) sin protección, cualquier penetración de los dedos (vaginal o anal) sin guantes de látex o condones, fellatio sin condón, compartir juguetes sexuales sin limpiarlos o sin cambiar los preservativos entre usos, cualquier penetración de los dedos sin guantes, sexo anal sin protección y eyaculaciones sobre la otra persona.

Totalmente inseguro
Es considerado inseguro cualquier acto sexual (vaginal o anal) sin preservativo, cualquier actividad que haría que una persona sangre y el cunnilingus durante la menstruación sin condón.

¿Es usted una persona sexualmente activa que tiene relaciones con varias personas? ¿Se involucra en muchas de estas actividades? ¿Le ha preguntado a su compañero(s) si el/ella no padece de ninguna enfermedad de transmisión sexual? ¿Su compañero(s) esta libre de cualquier enfermedad de transmisión sexual?

Si contestara "Sí" a las dos últimas preguntas, entonces está en la buena senda. Si contestara "No" a cualquiera de las dos últimas preguntas, entonces mejor comience a practicar todas los juegos sexuales totalmente seguros hasta que averigüe aquellas respuestas.

Hay demasiadas personas infectadas por algún tipo de enfermedad de transmisión sexual. Si usted está sano, entonces haga todo lo posible por seguir estándolo. No hay placer sexual que justifique vivir con miedo o vivir con el dolor de padecer una enfermedad de transmisión sexual.



http://www.correodelcaroni.com/seccion.asp?pid=43&sid=1564&notid=144682

 

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domingo, abril 17, 2005

La pildora: un cambio social y cultural

Las primeras pastillas anticonceptivas comenzaron a utilizarse en 1959. Contenían 150 microgramos de estrógeno y 10 miligramos de progesterona, con una eficacia anticonceptiva muy cercana al 100%, pero con frecuentes malestares que limitaban su uso.


Tras cuarenta años de investigación científica, hoy las mujeres pueden disfrutar de la misma validez anticonceptiva con dosis más bajas y mínimos efectos adversos.


Si bien, aún persiste cierto recelo entre la mujer y la pastilla, producto de posibles consecuencias que alteran la calidad de vida de ellas, tales como la retención de líquido, los cambios de peso, la tensión mamaria, la pérdida del deseo sexual, los dolores de cabeza y los cambios en el estado de ánimo, éstos han disminuido considerablemente en los últimos 2 años.


La libertad que da la píldora a la mujer en términos de planificación familiar ha provocado un impacto en la humanidad de proporciones inimaginables. No hay duda que su uso les ha abierto la participación a tomar un rol fundamental e importante en la sociedad a partir de la década de los 70.


Las píldoras anticonceptivas entregan beneficios importantes para la mujer; son efectivas y muy seguras, pueden ser utilizadas desde la adolescencia hasta la menopausia, se pueden tomar durante muchos años, siempre y cuando sean bajo control médico. Cuando se decide embarazarse, al dejar de tomarlas la mujer recupera su fertilidad en 1 o 2 meses, ayuda a mejorar las molestias del síndrome premenstrual, reduce la posibilidad de formación de quistes en los ovarios en un 80% a 90%, previene el cáncer de endometrio, disminuye la aparición de enfermedad benigna de la mama y disminuye la frecuencia de anemia por deficiencia de hierro.


Aparte de todas estas ventajas, la ciencia no se ha detenido y ha abierto insospechadas puertas para el perfeccionamiento de métodos de anticoncepción, dando paso a un nuevo concepto que busca una mayor integración con la naturaleza de la mujer. Hoy en día existen píldoras de baja dosis que ofrecen un mejor control del ciclo menstrual con una serie de beneficios adicionales como la mejoría de la piel, el control del acné y del hirsutismo o exceso de vellosidad. Además, estas píldoras, que contienen una progestina que se asemeja a la progesterona producida por el cuerpo, la drosperinona, puede contrarrestar el efecto del estrógeno sobre la retención de sodio y agua, lo que también puede incidir positivamente en el peso corporal.


http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_new.asp?id_noticia=157134

 

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martes, abril 12, 2005

El ejercicio cerebral puede evitar la neurodegeneración



Poner en forma el cerebro es el objetivo del curso que imparte Clemente Santos Pérez, dietista y quiromasajista del Centro Kinesalud de Salamanca. Entre las prácticas recomendadas se encuentran ejercicios de lateralidad, orientados a limitar el estrés y relajación.


Problemas como las pérdidas de memoria o el principio de demencia no sólo están aumentando, sino que además están apareciendo en edades más tempranas como consecuencia de las agresiones biológicas y medioambientales a las que está sometido el cerebro. Así lo ha manifestado Clemente Santos Pérez, dietista y quiromasajista del Centro Kinesalud de Salamanca, que ha iniciado un ciclo de clases de salud cerebral con el propósito de enseñar a cuidar el cerebro para mantener en forma sus funciones y facultades mentales y evitar su deterioro.


Eliminar el estrés cerebral y alertar los sentidos para que activen las neuronas son algunas de las metas que se persiguen con este novedoso curso.


El modelo se basa en la combinación de una alimentación saludable y una amplia batería de ejercicios físicos, mentales, activos y pasivos. Sobre la alimentación, Santos ha señalado que una dieta rica en antioxidantes es un requisito imprescindible, ya que "actualmente, junto con la polución ambiental, la contaminación de los alimentos, consumo de aditivos y descompensaciones nutricionales por exceso o defecto, es una de las principales agresiones para el cerebro". Además, el estrés cerebral o la superexcitación continua del sistema nervioso es otro de los obstáculos que puede afecta a las conexiones entre las neuronas y que trata de subsanarse en este programa.


Para lograr unos resultados óptimos preservando la salud cerebral, Santos ha explicado que es necesario realizar movimientos sencillos (coordinación, visualización, lateralidad, etc.) que en conjunto logran ralentizar la degeneración cerebral.



Tipos de movimientos


Hay movimiento centrados en el desbloqueo articular, que permiten trabajar las articulaciones del cuello, los dedos, las manos, muñecas, brazos, piernas, etc.


También hay ejercicios de lateralidad, encaminados a corregir la desorganización neurológica, que causa déficit de comunicación y de colaboración entre los hemisferios del cerebro. En este sentido, "el habitual dominio de un hemisferio sobre otro puede ser ajustado con movimientos coordinados entre las extremidades de las dos partes del cuerpo, por ejemplo, brazo derecho y pierna izquierda".


Por otro lado, la práctica de cross crawl tiene como fin eliminar el estrés cerebral y mejorar la comunicación neuronal para evitar posibles bloqueos. En este caso también se trabaja con movimientos de las extremidades.


Para ejercitar la actividad mental, el programa incluye técnicas como el Do-In o automasaje craneofacial, que mejora la circulación sanguínea de la cabeza, elimina tensiones, estrés cerebral, y contribuye a mejorar la nutrición y oxigenación de las células cerebrales.


La organización ocular es otra de las maniobras abordadas en este campo e incluye "ejercicios para equilibrar los músculos que se encargan del movimiento de los ojos, facilitando una mejor conexión neuronal del sentido de la vista".


Buena respiración



Aprender buenas técnicas de respiración es muy importante, "ya que es el proceso en el que se aporta oxígeno a las células y en el que se eliminan residuos tóxicos del organismo como los ácidos carbónico, acético, pirúvico u oxálico".


Por último, se incluyen diversos métodos de relajación. Según Santos, "es importante eliminar el estrés cerebral, un factor muy negativo porque produce gran cantidad de radicales libres, que causan la degradación y el envejecimiento celular, entre otros".

La relajación va acompañada de una selección de posturas de yoga que repercuten directamente en el cerebro y que van dirigidas al aporte sanguíneo o al equilibrio. Son posiciones que "ponen en alerta y activan funciones cerebrales tan importantes como la atención, el equilibrio o la concentración, actividades neuronales determinantes por su repercusión en la regeneración de las dentritas".


En definitiva, un método que "ayuda a encontrar el equilibrio físico, mental y emocional".


http://diariomedico.recoletos.es/edicion/noticia/0,2458,600335,00.html

 

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domingo, abril 10, 2005

¿Es bueno fingir el orgasmo?

Algunos sexólogos afirman que alcanzándolos con la pareja el 90% de las ocasiones no está mal que se finja el 10% restante.Es lo mismo que decirle a alguien a quien quieres que ese vestido que se acaba de comprar le sienta muy bien, aunque le caiga como un tiro. Si se está esforzando, lo está haciendo bien, y tú sabes que no vas a tener un orgasmo no importa que finjas. Hay otra técnica sexológica que podría llamarse «finge hasta que lo consigas». Se emplea también en las depresiones leves y en la elaboración de los duelos. Consiste en forzar la sonrisa, porque este gesto favorece la descarga de endorfinas en sangre y hace que las personas tristes se sientan más felices.

Si quieres conseguir un orgasmo, haz todo lo que haces cuando lo sientes de verdad, acelera la respiración, jadea, gime y mueve las caderas, puede que de este modo distraigas a tu cerebro racional y eso permita que el emocional se relaje y provoque el orgasmo, que siempre es involuntario.

No obstante, todos los sexólogos desaprueban la mentira que supone fingir un orgasmo siempre o casi siempre. Si nunca has tenido un orgasmo con tu pareja es una tontería que finjas. ¿Cómo quieres que tu compañero aprenda a dártelo si no le dices cómo tiene que hacerlo?

Al comienzo de las relaciones es cuando la mayoría de las mujeres (y algunos hombres) lo hacen. Ellas dicen que para que el chico se sienta bien y no se vaya o porque «me da vergüenza explicarle cómo me gusta que me lo haga», y ellos, porque la ansiedad no les permite eyacular y prefieren que las chicas no lo sepan. Pero si siguen fingiendo, él creerá que lo está haciendo estupendamente y no mejorará ni cambiará su técnica y ella pensará que él es un gran amante por lo que «aguanta» y cuando su ansiedad desaparezca pensará que ya no le gusta. Tener el coraje de hablar claro es difícil pero absolutamente necesario.

Si las mujeres que fingen el orgasmo hablaran con sinceridad, todos esos hombres que contestan en las encuestas que sus parejas siempre alcanzan el orgasmo durante la penetración se llevarían una gran sorpresa y uno de los grandes mitos de las relaciones sexuales caería, porque sólo un 3% de la población femenina tiene un orgasmo durante la penetración sin usar ningún tipo de estimulación clitoridiana. En recientes estudios sobre sexualidad, las parejas que calificaban su vida sexual de «muy feliz» solían hablar entre sí de sus deseos y necesidades sexuales. Fingir el orgasmo no es necesario si puedes reconocer que no lo has tenido sin que tu pareja se deprima.

http://www.20minutos.es/columna/13027/0/

 

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sábado, abril 02, 2005

Reconoce tu vagina

“No, nunca me he mirado mi vagina; no he tenido ni curiosidad ni necesidad de hacerlo. La verdad es que preferiría no tener que mirarla, porque encuentro que es algo poco atractivo a la vista, que da como nervios, siento que es algo más bien feo, poco estética...”


Esta fue la reacción de Elena, una ejecutiva de marketing, de 42 años, al ser consultada si se había mirado alguna vez su vagina.


Según una encuesta cualitativa a mujeres profesionales encargada por la filial chilena del laboratorio holandés Organon, la gran mayoría de ellas no ha sentido curiosidad de mirarse su vagina. Más aún, se mostraron reacias a conocer su cuerpo.


Para la sicóloga clínica y terapeuta sexual, Daniela Campos Schwarse, la mujer “no se atreve a reconocer su vagina más que nada porque la sociedad no se lo permite, en un mundo que sí habla del pene y de su poder”.


La profesional añade que “la vagina es una parte fundamental de la mujer, porque va integrada toda su intimidad y femineidad. Por eso hay que conocerla, cuidarla y preocuparse por ella”.
“Yo sí me la he mirado. Me interesó cuando la vi en la película Hable con ella, y quise descubrir cómo era la mía”, responde Carolina, profesora de 25 años, en contrapunto a la ejecutiva y tal vez marcando una diferencia cultural entre las mujeres de generaciones distintas.


No obstante, el estudio arroja una constante que atraviesa los rangos etarios: la gran parte de las mujeres encuestadas siente vergüenza e incomodidad al hablar de su vagina. Gladys, contadora de 30 años, es enfática: “No me la he mirado porque me da lata y por pudor. Es algo que siento no me corresponde y no me la miraría, salvo por instrucción médica.”


Pese a lo anterior, la investigación revela que las jóvenes tienden a ser más abiertas respecto al tema. Muchas se han mirado su vagina con un espejo o han estado en constante contacto táctil con ella desde la adolescencia, siendo un primer paso el uso de tampones. Así lo demuestra Paula, economista de 26 años, “Me la miré para saber cómo ponerme el tampón y me di cuenta de que no la conocía y que estaba ahí, olvidada. Fue un grato descubrimiento”.


La mayoría de las veces es la curiosidad lo que detona la motivación a conocer el cuerpo, como cuenta Andrea, 23 años: “La primera vez que me la vi fue cuando me llegó la menstruación a los 12 años, era como para saber qué me estaba pasando (y si realmente no me estaba desangrando por algún problema)”.


En nuestra cultura latinoamericana, la sola palabra vagina aún representa un tabú. No se habla de ella, no se la nombra, como si fuera algo prohibido. Por ello ese amplio amplio vocabulario figurativo para reemplazarla por palabras como “zona íntima”, “mi cosa”, ''florcita'', ''sapito'', “lo que está ahí abajo”. O en sectores rurales, “la manito, la chaucherita o el choco”.
Según la Real Academia Española, Vagina (del latín vagina, vaina), es “el conducto membranoso y fibroso que en las hembras de los mamíferos se extiende desde la vulva hasta la matriz”.


La vergüenza asociada a la vagina queda de manifiesto al recordar el revuelo que causó en su mometo la pieza teatral Monólogos de la vagina de Eve Ensler, obra que en países como China o Kenia fue incluso prohibida. Pero en los lugares que pudo montarse simplemente batió record de público, demostrando el desconocimiento y la falta de libertad existente en los medios para hablar del tema.


Según la teoría de la sexóloga belga Goedele Liekens, “los médicos tienen mucho que decir en la fuerte distancia sicológica que presentan las mujeres con sus vaginas”. En su opinión, “todo profesional debería ofrecer un espejo para que las mujeres miren el examen que se les realiza, aprendan a conocer sus genitales, explicándoles que se les hace”.


A lo que la sicóloga Campos Schwarse agrega: “En la medida en que seamos capaces de aceptar nuestros órganos genitales tal como son, en la medida en que seamos capaces de sentarnos de forma relajada, en un lugar cómodo, y simplemente mirar nuestra vagina, contemplarla, aprendiendo a cuidarla, limpiarla y acariciarla, vamos a ser capaces de crear toda una comunidad de mujeres responsables con su condición, orgullosas de plantearse frente al mundo sin que haya ninguna parte de nosotras mismas que no reconozcamos en su cabalidad”.


Cómo usar el espejo


Sentada en un lugar cómodo, seguro e iluminado comience por desvestirse y tocar sus genitales, luego de localizar los labios vaginales mayores (externos), acerque un espejo, de preferencia de bolsillo, y observe los colores y las formas que se le muestran.


Comience distinguiendo su clítoris, diferenciándolo del prepucio clitoroideal. Tóquelo lentamente y verá como la capucha que vestía al clítoris cede, y notará como el clítoris sin protección se vuelve más sensible.


Distinga también el meato urinario (situado dentro de los labios menores, los internos), y más abajo ubique la entrada vaginal. La vagina es parte de su cuerpo y, por lo tanto, de sí misma.


http://www.mujereshoy.com/secciones/2012.shtml

 

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