Salud y Sexualidad *

jueves, septiembre 29, 2005

Disfunción sexual en las argentinas

Si fuera por mí, nunca tendría relaciones sexuales. Cuando mi marido no me busca, me hace un favor". Así se presenta una mujer en un consultorio quien asegura sufrir a la hora de tener un contacto erótico. Su preocupación se multiplica en el universo femenino: una de cada tres mujeres argentinas padece algún tipo de disfunción sexual, de acuerdo con una encuesta de la División Urología del Hospital Durand.

Las 384 consultadas, de entre 18 y 75 años, manifestaron que los problemas más frecuentes al encarar una relación son la falta de deseo sexual (63%) y la dificultad para excitarse (30%). A estas disfunciones le siguen los trastornos en el orgasmo (29%) y el dolor genital asociado a la relación sexual (13%), más conocido como dispareunia. Además, muchas de ellas aseguraron tener más de uno de estos síntomas simultáneamente.

La vieja excusa "hoy no querido, me duele la cabeza", lejos de representar un alivio, mortifica a muchas mujeres que no tienen o han perdido el interés por el sexo. Los especialistas aseguran que la inhibición del deseo sexual (previo al contacto en sí) no obedece a la voluntad de la mujer y que, generalmente, ésta desconoce el origen de su problema.

¿Por qué disminuye el deseo? Una inadecuada educación sexual o una imagen corporal fallida pueden intervenir en los conflictos de la libido. Si bien el componente psicológico está siempre presente, existen causas orgánicas que afectan la sexualidad femenina.

"En general hablamos de factores mixtos, porque un problema orgánico como la diabetes o el colesterol alto, puede traer alteraciones en lo psicológico, y viceversa", explica el urólogo Amado Bechara, jefe del sector Disfunciones Sexuales del Hospital Durand.

"Otra de las causas más frecuentes es el déficit hormonal (como ocurre durante la menopausia) porque disminuye la producción de estrógenos y testosterona, que da lugar al descenso del deseo sexual", precisa Bechara. Además, el urólogo señala que muchos psicofármacos pueden deprimir la libido, "como algunos antidepresivos y antipsicóticos".

Aunque el apetito sexual se active sin inconvenientes, algunas mujeres tienen dificultad para lograr un grado de excitación suficiente que les permita consumar una relación. "Este trastorno puede manifestarse como una pérdida de la lubricación vaginal o congestión corporal", puntualiza el médico. Pero aquí no terminan los contratiempos de las amantes.

Considerado como el clímax de la excitación sexual, el orgasmo es una meta difícil de alcanzar para muchas mujeres. Sin embargo, los expertos coinciden en que la anorgasmia crónica no existe, sino que se trata de una falta de conocimiento respecto de la propia sexualidad. Es decir, toda mujer, adecuadamente estimulada, es capaz de obtener un orgasmo.

"La pregunta de rigor que se le hace a la paciente es si alguna vez sintió un orgasmo. Si duda, significa que nunca lo tuvo, ya que se trata de una experiencia subjetiva absolutamente reconocible", arriesga la psicóloga y sexóloga clínica Diana Resnicoff.

"La clave es el autoconocimiento —receta Resnicoff—. Es muy difícil transmitirle al compañero sexual lo que resulta placentero, si antes no se explora el propio cuerpo".

Parece ser que los desórdenes a la hora de hacer el amor perturban a las mujeres, y, lejos de conformarse, éstas aspiran a obtener la mayor satisfacción posible: el 89% de las encuestadas manifestó su voluntad de buscar un tratamiento en caso de padecer una disfunción sexual.

A saber: se considera que una mujer tiene una disfunción sexual sólo si ésta se siente angustiada por lo que le pasa. "Puede suceder que no tenga un orgasmo, pero aun así, disfrute de su actividad sexual de un modo alternativo", señala Bechara.

El término "disfunción sexual femenina" destrona al viejo y denigrante "frigidez", erradicado del diccionario sexológico. "Es una denominación con una fuerte connotación peyorativa que se refiere a las mujeres que no gozan de su sexualidad y no se utiliza a los fines diagnósticos", reseña el psiquiatra Adrián Sapetti, director del Centro Médico de Sexología y Psiquiatría.

Para el alivio de todas, los especialistas afirman que las disfunciones se tratan con una eficacia del 95% en la mayoría de los casos. En este sentido, garantizan que todas las mujeres tienen la capacidad de gozar de una sexualidad plena en las distintas etapas del desarrollo.

"Somos sexuales desde que nacemos hasta que morimos —remata Resnicoff. Lo importante es poder jugar con las fantasías y la creatividad, divertirse y disfrutar sin culpas."

http://www.derf.com.ar/despachos.asp?cod_des=23792

 

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lunes, septiembre 26, 2005

Temas que dejaron de ser tabú

Laura Solís A.

¿Cuánto afectan el embarazo, la menstruación o las relaciones sexuales en el rendimiento deportivo femenino? Médicos, entrenadores y destacadas deportistas entregaron su opinión y comentaron su experiencia.


Laura Solís A.

"Tener un orgasmo antes de una competencia te favorece enormemente. Una se siente bien". Hasta no hace mucho era muy difícil escuchar afirmaciones como la de Erika Olivera en la boca de una deportista. Hablar de sexo nunca ha sido fácil, por ello la ventaja o desventaja de tener relaciones sexuales antes de un torneo se comentaba más a nivel de pasillo.

Es más: históricamente el tema se ha restringido a los hombres y suele reflotar en grandes eventos deportivos, ¿pero qué pasa con las mujeres? El ginecólogo Juan Luis Alcalde es categórico: "El sexo no perjudica el alto rendimiento".

Para la nadadora Kristel Kobrich "en este punto hombres y mujeres son iguales. Hay períodos de entrenamientos y competencia en que el entrenador te orienta". Mientras que la ex-atleta Leslie Cooper cree que "el tema sexual es de la pareja".

La apertura en el diálogo respecto de la sexualidad en el deporte femenino permite reconocer que hoy todos los que se vinculan a la actividad necesitan estudiar y saber más del fenómeno. Porque entender y manejar los ciclos de la mujer es una variante significativa para los entrenadores y sus pupilos a la hora de elevar sus rendimientos deportivos.

"La mujer tiene un comportamiento cíclico, porque su metabolismo, hormonas, consumo energético, etc... no es igual el día 1, 14 o 28 del mes, lo que influye en la siquis y en el cuerpo. Se sabe que la mujer tiene un evento que no posee el hombre: el ciclo menstrual. El hombre tiene un comportamiento tónico, su nivel hormonal es más parejo y eso debe tenerse en cuenta", explica Alcalde.

Tomar el control

Está en la esencia de ser mujer, pero no es un tema fácil de abordar. Sin embargo, "esos días" pueden ser decisivos en el rendimiento.

"Los cambios que tiene en un mes repercuten en lo anímico y en lo físico. Son temas cruciales. Tenemos grandes talentos pre-pubertad, pero una enorme deserción en el período de desarrollo. Si quieres pulir el talento tienes que saber qué pasa con ellas", acota el entrenador Ricardo Opazo.

"A todas nos afecta. El tema anímico es demasiado fuerte, el cansancio, los dolores... A veces prefieres no jugar un torneo porque sabes que te va a afectar. Los entrenadores saben que influye, no es un tema tabú. Hoy todos opinan", reconoce Nicole Perrot.

Opazo va más allá: "Con una deportista de alto rendimiento planificas su ciclo acorde al evento más importante del año".

¿Es peligroso o recomendable?

Alcalde retoma la posta: "En una mujer que la menstruación afecta su rendimiento, se debe manejar su ciclo en base a medicamentos que no son dóping y decidir que tenga 3 ó 6 menstruaciones en el año, para que no coincida con los eventos más importantes. Hay cero daño. Controlar la función ovárica no perjudica".

Las deportistas tratan este tema con sus médicos particulares. Pero en el Centro de Alto Rendimiento los doctores también se preocupan.

"En el alto rendimiento se ve mucha amenorrea (ausencia de menstruación) y atraso de la menarquia (primera menstruación) por la alta exigencia física. En el CAR nos interesa que las deportistas tengan menstruación, porque ésta produce una serie de cosas fisiológicas como, por ejemplo, captar el calcio en los huesos", advierte el traumatólogo Jaime Hinzpeter, jefe médico del CAR.

La maternidad

Dos mitos rondan a la maternidad en las deportistas: pensar que alcanzan un mejor rendimiento estando embarazadas y temer que no recuperará su nivel después de dar a luz.

El temor se percibe en las más jóvenes: "Si me embarazo no hay más carrera deportiva. Son fácil dos años. Y no conozco a nadie que haya vuelto en gran nivel", dice Kristel.

Perrot coincide. "Con un embarazo se acaba mi carrera. No sólo hay que tener un hijo, hay que criarlo. En el golf está lleno de mujeres que han sido buenas jugadoras, pero con un hijo bajan el rendimiento porque hay muchas cosas más que. Hay muchas cosas que te afectan".

Pero vamos por partes. "Que luego de un embarazo la mujer vuelva al alto rendimiento es variable. Algunas hicieron sus mejores marcas después de un hijo y otras no llegan a ser las mismas. Las condiciones fisiológicas tras un embarazo son similares a las de antes. El cuerpo cambia, pero no significativamente para el alto rendimiento", asegura Hinzpeter.

¿Y qué ocurre durante los nueve meses de gravidez ? El entrenador Alberto Labra dice que "se ha demostrado que pueden competir muy bien hasta los tres meses de gestación. El rendimiento posterior no tiene porqué decaer, depende mucho de ellas, del entrenamiento, si son perseverantes". Labra recuerda los ejemplos de Leslie Cooper y Lisette Rondón, dos velocistas que compitieron a buen nivel durante y después de estar embarazadas.

"Con mi primera hija pensé que estaba sobreentrenando y no me di cuenta hasta que tenía cuatro meses y medio. Corrí en torneos indoor y anduve muy bien, pero me sentía más cansada", confiesa Cooper.

Erika Olivera tampoco sabía que lo estaba cuando batió el récord de Chile en 5 mil metros. "No me dí cuenta, pero a los dos meses valía cero. De un cien bajé a un cuarenta por ciento mi rendimiento", recuerda. "Mis embarazos han sido planificados. Hay que tener paciencia y no saltarse etapas. Hay que darle tiempo al organismo para que se adapte nuevamente. Si decidiste ser mamá tienes que serlo, no puedes tenerlo y que otro(a) lo críe", agrega Olivera.

Los cambios hormonales que experimenta el cuerpo en el primer trimestre son tan grandes, que muchas se entusiasman. "Día a día aumentan hormonas y eso sí te puede producir condiciones mejores. Algunos lo consideran un doping fisiológico", reconoce Hinzpeter

¿Tanto así? Alcalde explica el motivo: "Pasa que aumenta la capacidad aeróbica en la mujer, tiene un factor motivacional muy grande hay hormonas, como la relaxina que produce mejor coordinación músculo-ligamentoso".

Estos beneficios han llevado a pensar en provocar seudoembarazos en las deportistas para obtener mejores resultados en períodos determinados.

"Si uno hace eso está pensando en dóping, y hoy el dóping va dirigido a otra cosa con otros productos", aclara Hinzpeter.

"Lo puedes provocar, pero generar condiciones parecidas al embarazo para mejorar una performance, es fantasioso", opina Alcalde

Cada mujer es única insisten los médicos, y por lo tanto no hay recetas que sirvan. Algunas se sienten bien en su período menstrual, a otras las afecta muchísimo. Con el embarazo es lo mismo. No porque una haya tenido buenos resultados durante o después de...para todas será igual. Lo importante, dicen, es hablar del tema. La discusión está abierta...

"Controlar que una deportista tenga 3 o 6 menstruaciones en el año no es dañino. Controlar la función del ovario no es perjudicial".

Juan Luis Alcalde

 

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sábado, septiembre 24, 2005

Mitos y realidades de la sexualidad

En el siglo XX el mundo del conocimiento se fue abriendo paulatinamente a las mujeres, incluido el saber sobre la propia sexualidad. Sin embargo, aún sobreviven preconceptos y mitos sobre el erotismo femenino.

LA NACION LINE consultó al sexólogo Juan Carlos Kustnezoff, director del programa de sexología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, para echar luz sobre algunas cuestiones del placer femenino que aún permanecen en la oscuridad.

Existe una concepción de que la sexualidad masculina pasa más por lo genital y la femenina más por lo cerebral. ¿Qué hay de cierto en esto? ¿Por dónde pasa el deseo sexual femenino?

-El problema es que la condición del erotismo masculino es infinitamente más objetiva y anatómica. En cambio, el erotismo femenino es mucho más táctil y eróticamente posible en cuánto a varios canales de proximidad, muy diferente a los empleados por los varones que son predominantemente visuales.

¿Qué puede provocar la disminución o la falta de deseo sexual?

-Habitualmente suele estar provocado porque los compañeros no registran esta diferencia señalada anteriormente y muchas veces ellas tampoco. Es importantísimo entender que la espontaneidad del deseo sexual es predominantemente de los varones. Las mujeres necesitan un tiempo. Necesitan ser acariciadas, tocadas, para desertar el deseo sexual en ellas. Muchas veces las mujeres se designan a sí mismas como anorgásmicas o frígidas porque están esperando tener la espontaneidad del deseo sexual como quien espera después de 5 o 6 horas que el apetito la lleve a la mesa.

¿Existe la anorgasmia?

-La anorgasmia es la ausencia de orgasmos en las mujeres. La mujer desea alcanzarlo después de tener un período importante de excitación sexual y no puede hacerlo. En la mayoría no es un trastorno de tipo orgánico. En el 90% de los casos los parámetros hormonales y anatómicos son normales. Lo que sucede es que generalmente las mujeres son escasamente estimuladas y no alcanzan, en un tiempo más o menos prudencial, los niveles de excitación que necesitan.

Hay muchas mujeres que dicen ser anorgásmicas cuando en realidad lo único que les ocurre es que no pueden tener orgasmos con la penetración, pero sí lo obtienen de otra manera: siendo acariciadas. Adjudican al orgasmo por penetración el hecho de ser normales y que fuera de eso, no lo son. Esto es un error muy difundido.

Es un mal entendido pensar que existen orgasmos vaginales y otros por caricias clitorideanas. El clítoris es el órgano central del orgasmo, cualquiera sea el objeto o los elementos que lo exciten.

¿Y las mujeres multiorgásmicas?

-Sí, existen y probablemente sea la unión de dos cosas. Debe haber una condición genética y, por otra parte, un entrenamiento en donde la apertura de las neuronas de la mujer juega un papel tan importante como la genética.

¿Por qué las mujeres tienen más deseo sexual cuando están ovulando?

-Los estrógenos y la progesterona alcanzan alturas bastante importantes y eso excita los centros cerebrales.

¿Nota alguna diferencia en el rol de la mujer en la acto sexual en sí en comparación con otras generaciones?

-Luego de pasado los primeros encuentros, donde la timidez y la inhibición juegan un papel bastante importante, la mujer puede abrirse fácilmente y tener una actividad importante en la cama, cosa que no sucedía hace 20 o 30 años atrás.

Punto G ¿mito o realidad?

-Existe, pero no es un punto, es una zona bastante extendida. Es simplemente el clítoris interno. El error es pensar que es un botón mágico que el hombre puede tocar y que después se desencadena una excitación mayúscula y una cantidad de orgasmos. Eso forma parte del mito.

¿El deseo sexual disminuye con la edad?

-No. A veces se incrementa. La menopausia, por ejemplo, provee a la mujer de un anticonceptivo natural que permite que sea mucho más libre.

¿Y durante el embarazo?

-El embarazo no tiene por qué interrumpir la vida sexual, aunque puede perturbar el normal deseo. Ni que hablar que se necesita una reacomodación del cuerpo en la cama para sentir y hacer sentir a su compañero.

¿El mantener una pareja estable durante mucho tiempo juega en contra del deseo?

-Como toda las cosas necesita variación. ¿Cuánto tiempo puede tolerar una persona comiendo ravioles todos los días? No se vaya a confundir esto con que hay que variar de pareja. Se puede seguir comiendo de la misma manera, pero con variación. Hay que buscar la manera de hacerlo diferente. Divertirse, salir, visitar lugares, entre ellos los hoteles, ponerse de novios.



Link corto: http://www.lanacion.com.ar/

 

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domingo, septiembre 18, 2005

Caricias

... que el más caro de los detalles. Y es que estudios recientes no sólo confirman la importancia de la comunicación táctil en el hombre, sino sus beneficios en la salud. No en vano, el cuerpo humano posee unos cinco millones de terminaciones nerviosas. Así que -si no hizo su regalo el 14 de febrero- ofrézcale el regalo número uno de nuestra lista de 50 a su media naranja y acaríciela con ternura.


Dicen que las caricias son el lenguaje del amor, ¿quién lo duda? Sin embargo, andamos por la vida hambrientos de piel, abandonados de abrazos, huérfanos de ternura... Las consultas de los expertos están repletas de solitarios por libre o en pareja que han perdido la costumbre de disfrutar de ellas, de comunicarse con la piel abiertamente. Sin embargo, son el mejor regalo. No sólo porque en el roce con el otro aprendemos de nosotros mismos, sabemos cuáles son exactamente aquellas miradas que nos derriten, los abrazos que nos sosiegan; sino porque, además, se consigue un bienestar psíquico y hasta beneficios para nuestra salud.

Así lo demuestra un estudio reciente de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos), que ha analizado las reacciones químicas y hormonales que se producen en los cuerpos ante el contacto. Según sus comprobaciones, las mujeres responden a las caricias con una desaceleración de su presión sanguínea; sin embargo, cuando las caricias son recibidas por los hombres no hay ningún cambio en su presión arterial. En el caso de ellas, también se produce una estimulación del cerebro que hace que éste produzca oxitocina, una sustancia que desacelera el corazón. En ellos, podría significar que la testosterona puede cortar los efectos de la oxitocina. Ahora, los expertos tratan de averiguar qué ocurre, por qué los hombres se resisten más que las mujeres a las caricias si no tienen una finalidad sexual.

Pase lo que pase con la oxitocina o con la testosterona, hombres y mujeres necesitan, lo sepan o no, tocar y ser tocados. Para Cristina Corbella, terapeuta sexual y psicóloga, miembro de la Asociación Garaia de Sexología, de Bilbao, "las caricias son esenciales para la salud física y también para la emocional y generan unos lazos de intimidad más profundos que ningún otro tipo de contacto. ¿Por qué son tan placenteras? Sencillamente porque estimulan la segregación de endorfinas, sustancias naturales sintetizadas por el organismo humano, con efectos semejantes a la morfina pero sin sus efectos secundarios; así que cada vez que experimentamos placer, cuando sentimos estados de euforia y felicidad o cuando nos invade la particular sensación de disfrute que provoca el enamoramiento o el contacto afectuoso y tierno con nuestra pareja, estamos generando endorfinas".

Temor al rechazo
Pero hay quienes se sienten inseguros, tensos ante las caricias, y se muestran torpes para expresar el propio afecto a su pareja. "Una niña o un niño poco tocado en su infancia, cuando se convierta en adulto difícilmente se entregará para relacionarse en profundidad con otra persona; incluso le costará expresar cariño por temor al rechazo. A veces, tal comportamiento se resuelve con una psicoterapia o a través de una pareja firme y afectuosa, capaz de generarle confianza en sí mismo y en la proximidad que nunca tuvo", afirma Francisco Cabello, psicólogo especializado en terapias sexuales.

El cuerpo humano adulto posee como media cerca de dos metros cuadrados de piel que contienen aproximadamente cinco millones de diminutas terminaciones que actúan como transmisores de las sensaciones, nos mantienen en contacto con el medio, nos protegen de él, nos proporcionan información sobre lo que necesitamos, lo que nos da placer o lo que nos duele o nos molesta. "Si escuchamos el lenguaje de nuestra piel, de nuestras sensaciones, sabremos mejor qué deseamos -señala Luis Segura, terapeuta y director del Servicio de Información Sexual para Jóvenes del Centro 14 del Ayuntamiento de Alicante-, podremos ofrecernos sin temor, encajaremos el rechazo y sabremos también decir que no sin violentarnos ante el deseo del otro". Ahí reside la importancia de la piel, la cuestión del tacto, la importancia de las caricias. En nuestras relaciones interpersonales demostramos amor tocando a las personas de manera tierna, amable y cálida. Usamos palabras que afirman, alientan y apoyan pero, sin embargo, "creemos más en las expresiones de amor cuando se efectúan mediante contacto físico", asegura Cabello. En nuestra cultura, parecemos sumidos en una confusión táctil de gran envergadura que pone de manifiesto nuestra dificultad de comunicar nuestras emociones. Por un lado, tenemos profundas ansias de ser tocados, pero vivimos inmersos en las limitaciones táctiles que impone la vida social.

Los investigadores aseguran que la carencia de caricias durante la infancia tiene graves efectos para la vida adulta y que los bebés necesitan para su desarrollo saludable que se les toque. Para la terapeuta norteamericana Phyllis K. Davis, autora de El poder del tacto (Ed. Paidós), "la estimulación táctil del bebé aumenta su habilidad general y su capacidad de aprendizaje". Pero esa necesidad no termina en la infancia.

Vivir sin tacto
Cristina Corbella imparte unos cursos de crecimiento personal que denomina Talleres de caricias. Trata de estimular a los participantes para que conozcan sus propias necesidades de comunicación táctil. "El tacto no responde sólo a una necesidad de placer, sino que va más allá; el contacto físico amigable, cariñoso, es una necesidad biológica, esencial en el primer año de vida, tanto que hay estudios que han demostrado que su ausencia pone en riesgo la vida de los bebés y supone el límite entre la enfermedad y la salud. Cuando crecemos, la necesidad ya no es tan crítica, pero resulta esencial para una comunicación franca de nuestras emociones".

Nos tocamos poco y, según avanza nuestra vida social, el contacto físico va en descenso. Se seduce con la palabra, a través del chat, se toca el corazón con el mensaje corto, a través del móvil, o por medio de una imagen o de un sonido. Pero, ¿cuándo entramos en contacto físico? Luis Segura afirma que muchos jóvenes, virtuosos de la conquista cibernética y virtual, se inhiben ante el acercamiento cuerpo a cuerpo. Parece que la vista le ha ganado la partida al tacto, que actúa como estímulo de barrera que nos dificulta llegar al cuerpo. Jesús Navas, cirujano y dermatólogo, es tajante: "Podemos vivir y crecer sin vista y sin oído, pero no sin tacto".

"El acto de tocar -asegura la norteamericana Davis-, puede comunicar más amor en cinco segundos que las palabras en cinco minutos. Abrazar a alguien que ha tenido un mal día puede ser más curativo y reconfortante que todas las palabras de apoyo que seamos capaces de articular".

Para Segura, "si no nos acariciamos, nos convertimos en una especie de analfabetos emocionales que desconocemos en buena medida el lenguaje del corazón. Ese lenguaje necesita expresarse de muchos modos pero uno, esencial, es a través de la piel, nuestro órgano emocional y sexual más importante".

Encorsetados
Así, caricia es todo aquello que nos hace sentir bien y, según Corbella, "no hay técnicas ni recetas, ni se puede considerar que una sea mejor que otra; la más adecuada es justo esa que nos hace sentir mejor en ese preciso momento. Es la manifestación de una emoción, importante por sí misma, que nos une intensamente con el otro".

Es por ello que, en opinión de Segura, "el contacto físico es una fuente de salud y de felicidad al alcance de nuestra mano; tocándonos expresamos mejor que de ninguna otra manera ternura, alegría, deseo, amor, una infinidad de emociones llenas de matices, imprescindibles para comunicarnos con aquella persona a la que más unidos estamos. Estamos tan encorsetados por las pautas de conducta sociales que nos alejamos de nuestras sensaciones; tocamos escasamente a los otros salvo con un fin preestablecido, sea un saludo o una despedida, incluso el acercamiento físico a nuestra pareja tiene con frecuencia el único objetivo de la relación sexual que, así planteada, resulta cada vez menos satisfactoria y plena".

A la consulta de los psicólogos llegan muchas parejas con problemas en su relación sexual. ¿Cómo se afrontan estos conflictos? "Cada uno somos responsables de nuestro placer, la cualidad de sentirlo está en cada uno de nosotros -explica Corbella- y, si no lo sentimos, es porque algo le está impidiendo manifestarse y eso es precisamente lo que hay que desbloquear. Ni el sexo ni el amor son cuestiones de técnica, porque un cuerpo no es nunca un objeto. El placer está en cada uno de nosotros, por eso hemos de buscar en nosotros la solución. Hemos de pedir tiempo, paciencia, ternura... en la misma medida que los ofrecemos".

Para facilitar a las parejas un acercamiento físico, hay juegos que ayudan a desinhibirse, son aquellos en los que se dejan de lado los gestos más estrictamente sexuales para centrarse en la expresión de ternura y de cariño con caricias repartidas por el cuerpo, sin más finalidad que tocarse, olerse, mirarse, sentirse. "Se trata de un proceso de investigación del propio cuerpo y del cuerpo del otro, para descubrir y disfrutar la sensibilidad de cada cual. Si nos damos confianza, sin esperar que nada ocurra, centrándonos en lo que sucede ahora, estamos abriéndonos al placer que proporcionan las caricias, aprendiendo a distinguirlas, a disfrutarlas", analiza Corbella.

Según la experiencia clínica del psicólogo Luis Segura, "si una pareja se comunica bien en su relación sexual, difícilmente no lo hará en otros terrenos, lo que no significa que no haya conflictos, sino que estos se afrontarán con la confianza necesaria para buscar las soluciones". La pareja necesita tiempo y espacio para compartir. "Hemos de darnos tiempo para descubrir qué nos da placer", afirma Corbella. "Si nos permitimos conectarnos con las caricias sin esperar nada más a cambio, estamos abriendo nuestra piel al placer".

El contacto sexual es una forma más de comunicación, una respuesta voluptuosa de la piel en la que las caricias se convierten en protagonistas. Como asegura Cabello, "cuando acaricias a alguien no le estás pidiendo que se desnude, sino que te abra el corazón, lo que pretendes y quieres es que cuente contigo. Creo que en la medida en que estemos más satisfechos de caricias, de contacto, necesitaremos menos del sexo explícito. Todos, jóvenes o ancianos, necesitamos ser tocados y tocar, acariciar y ser acariciados, porque el tacto es también la experiencia y un intenso acto de comunicación en sí mismo".

Fuente: Elmundo.es

 

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miércoles, septiembre 14, 2005

Sólo 22 minutos de sexo

Los españoles y españolas dedican sólo 22 minutos de media al acto sexual -entre preliminares y desarrollo- aunque la mayoría se puntúa con un notable en la cama, según un estudio de la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS)


La mayoría de la población española demanda más tiempo para mejorar su satisfacción sexual, según datos de una encuesta sobre Comportamientos sexuales de los españoles de la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS). Las largas jornadas laborales y las obligaciones cotidianas nos hacen relegar el sexo a un segundo plano en nuestra agenda. A pesar de ello, calificamos de notable a nuestro rendimiento en la cama. Todo se puede mejorar.


Más de la mitad de hombres y mujeres confiesan que les gustaría tener más tiempo para mejorar su satisfacción y la de su pareja, según una encuesta sobre los Comportamientos sexuales de los españoles, realizada por la Asociación Española para a Salud Sexual (AESS) para la III Campaña de Salud Sexual. En la mayoría de casos, el estrés, las largas jornadas laborales y las responsabilidades cotidianas, son los culpables de que dejemos el sexo en segundo plano y que le dediquemos pocos minutos a cada encuentro con nuestra pareja. De hecho, en sólo 22 minutos de media resolvemos la relación sexual -incluendo preliminares y desarrollo-, según datos de la encuesta de la AESS.

Para la satisfacción sexual, "el tiempo es importante", destaca la doctora Francisca Molera, Directora del Institut Clínic de Sexología y portavoz de la Campaña. "Nos permite dedicarnos al juego erótico, al juego sexual y la seducción, y de alguna manera también disminuye la ansiedad, el apremio de la ejecución, el tener que cumplir ya, factor muy importante en algunos problemas sexuales como la disfunción eréctil", concluye la especialista.

Pese a esta demanda de mas tiempo "sexual", la mayoría de encuestados se declaran satisfechos y califican con un notable a su rendimiento. Así, el 29 por ciento de los españoles se confiesa "muy satisfechos", un 58,3 por ciento "bastante satisfechos", frente al casi 76 por ciento que se muestra "indiferente" y al 1,5 por ciento "muy insatisfecho".

Vivir la falta de deseo y la disfunción eréctil en silencio

Los españoles no admiten abiertamente los problemas de índole sexual que padecen, sobre todo los hombres. Según datos de la encuesta, mientras sólo un 27,2 por ciento de los hombres acude de forma periódica al urólogo, casi el 80 por ciento de las mujeres visita el ginecólogo. Sin embargo, aunque la población tarda una media de cinco años en dar el primer paso para poner remedio a los problemas sexuales, alerta la AESS, es la mujer la que más tarda en pedir consejo al especialista (seis años).

Entre las disfunciones sexuales del hombre, encabeza la lista la disfunción eréctil, que afecta a más de dos millones de españoles, seguida de la eyaculación precoz, la eyaculación retardada, la falta de deseo y dispareunia (dolor genital).

Mientras que en la mujer, la falta de deseo, la anorgasmia, el vaginismo y la aversión sexual, por este orden, son las disfunciones más frecuentes. "Los mitos y tabúes influyen de manera negativa en la mujer aunque poco a poco va creciendo el número acude al especialista para resolver problemas relacionados con su sexualidad", tranquiliza la doctora Molero.

 

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viernes, septiembre 09, 2005

Infieles por naturaleza

Hace unos días me preguntó una amiga, molesta por la infidelidad del marido de una mujer conocida suya, porqué los hombre somos tan infieles.
A continuación intentare razonar una respuesta para esta difícil pregunta.
En mi opinión la tendencia infiel del hombre no es más que una cuestión genética, y tiene una base estrictamente biológica. De hecho, los hombres fieles son una rareza de la especie, que sólo se explica por componentes socio-culturales, tratándose de individuos que reprimen su natural impulso promiscuo del mismo modo que evitan eructar o defecar en público.
Veamos.
Todo comienza con los ciclos hormonales, y la distinta valoración que hacemos los machos y las hembras de nuestras células reproductoras.
Así, mientras la hembra de nuestra especie produce en torno a 400 óvulos durante toda su vida, un macho fértil produce (expulsa) del orden de 300 millones de espermatozoides en ¡¡una sola eyaculación!!.
La desproporción de estos números hace que los machos y las hembras perciban y aprecien de modo distinto a estas células, y estén por tanto dispuestas a depositarlas o ser receptoras (según el caso) de un modo más o menos displaciente.

Por otra parte el hombre no tiene ligada la producción de su hormona masculina (testosterona) a ningún ciclo periódico y ésta circula libre y permanentemente por nuestro fluido sanguíneo, propiciando así un continuo estado de celo; al contrario que la mujer, que ha experimentado una curiosa evolución, que la ha llevado a mantener los ciclos periódicos vinculados al celo, pero consiguiendo ser el único mamífero que ha logrado ocultarlo al macho, además de desarrollar una característica hipertrofia mamaria en periodos de no lactancia.
Ambos aspectos están considerados procesos evolutivos para atraer y retener al macho.
Como prueba de esto último podemos observar la sincronía que se produce en el momento de la menstruación entre mujeres que viven en un mismo entorno. Esto se puede considerar una reacción natural que evita costes de oportunidad en el momento de apareamiento, de tal modo que permite a todas las hembras estár en periodo fértil al mismo tiempo compitiendo por el macho en igualdad de condiciones.

Llegados a este punto deberíamos señalar que lo de la extendida idea de la fidelidad femenina no es más que un mito, ya que estadísticas basadas en análisis de ADN computan que en torno a un 10% de los hijos son ilegitimos o extramatrimoniales.
Otra cosa distinta es la ostentación que hacen los hombres de sus aventuras amorosas y la discreción con que tratan las mujeres las suyas.

Abundando en la base biológica de todo este asunto, es curioso observar como estudios demuestran la distinta percepción estética que de los hombres tienen las mujeres dependiendo de su ciclo hormonal, prefiriendo casi siempre los de aspecto más viril en los periodos hormonales correspondientes a la ovulación, y viceversa.

El hombre y la mujer sólo juegan el rol que les ha asignado la naturaleza, y por tanto las características y comportamiento de nuestra especie fundamentalmente vienen condicionados por la evolución a lo largo de cientos de miles de años.
Nuestra cultura monógama y resto de roles sociales apenas si tienen unos cientos.

 

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lunes, septiembre 05, 2005

Velas para seducción

Nada más incitante que una cena a la luz de las velas. O relajarse en un mullido sofá a escuchar música, con las luces apagadas y rodeado del suave resplandor de un par de velas. Fíjate qué color elegir y qué aroma, en la decoración, para que tu pareja sucumba a la pasión.

El color del deseo
  • Coloca velas rosadas para sugerirle a él que quieres algo más que su amistad.
  • Velas rojas para consumar tus deseos más íntimos.
  • Velas amarillas para atraer una pareja adinerada.
  • Velas anaranjadas para sentirte feliz.
  • Velas verdes para tener un amor pleno.
  • Blancas o azules para calmar los ánimos luego de una noche fogosa y recuperar energías.

El olor que habla de ti

  • La vainilla te pone con ganas...
  • La canela te ayuda a pensar dónde va tu relación.
  • El limón te carga de energía.
  • La naranja te relaja.
  • El eucalipto te abre por dentro.
  • La lavanda te da una frescura que te eriza la piel.

Velas sensuales

  • La textura y la forma de la vela son elementos excitantes: lisas y corrugadas; delgadas, gruesas, ovaladas.
  • Las velas flotantes tienen un efecto hipnótico y relajante a la vista.
  • Las velas de gel son transparentes y conservan muy bien los aromas.
  • El secreto del encendido y apagado

Al encender tus velas y, para concentrar la energía erótica, usa fósforos de madera. Para apagarlas nunca las soples. Usa un apagavelas o apágalas con las yemas de tus dedos un poco humedecidas. Así no romperás el clímax.


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