Salud y Sexualidad *

miércoles, octubre 26, 2005

7 cuidados de la sexualidad

La importancia de la vida sexual no se remite a un goce –o no goce- momentáneo. Nuestros ancestros lo sabían y por eso los chinos nos llevan cientos de años de delantera en ese terreno, al igual que todas las corrientes de origen oriental. Por lo mismo, nos dan una pauta muy importante.



Querámoslo o no, tendemos a dejar de lado un aspecto que es muy fundamental en nuestras existencias y que para los antiguos sabios taoístas guardaba directa relación con una buena vida espiritual y, ojo, con la longevidad.

Quienes saben del tema señalan que la relación sexual cumple un doble objetivo para los chinos. Por una parte tenía como fin la concepción, para que el hombre cumpliera su papel en el orden universal al perpetuar la familia.

“Éste era un deber sagrado ante sus ancestros ya que la felicidad de los difuntos se aseguraba con los sacrificios de los descendientes en la tierra. En segundo lugar, el acto sexual era la oportunidad para fortalecer la vitalidad y la salud masculina a través de la absorción de la esencia Yin de la mujer, mientras que la mujer se beneficiaba al activarse su naturaleza Yin latente”, dicen estudios sobre el Taoísmo.

Por otro lado, el coito es considerado parte del orden natural y la práctica del mismo es deber sagrado de todo hombre y de toda mujer, por lo cual nunca es asociado con la culpa moral.

Conviene revisar algunos puntos que para culturas milenarias son indiscutibles y que nosotros por falta de conocimiento o inexperiencia, muchas veces dejamos pasar.

Los 7 puntos

1.- La privacidad
La falta de relajación y concentración, atenta directamente contra una buena vida sexual. Según la filosofía Taoísta esta unión se practica en la privacidad familiar, no por ser algo indecoroso, sino debido a que su raíz de carácter divino hace de la unión un acto que no debe realizarse frente a extraños.

Así que preocúpate de que tengan sus espacios, que donde se relacionen íntimamente como pareja sea un lugar tranquilo y privado.

2.- La conexión
Dadas sus distintas naturalezas, hombres y mujeres ven el sexo de manera diferentes, por lo cual resulta fundamental que sincronicen esas visiones.
Según el Tao, el verdadero entendimiento sexual se lleva a cabo cuando existe una verdadera conexión entre los dos involucrados. Esta filosofía ve el acto carnal en una perspectiva de apertura casi espiritual y se centra en la unión del Yin (lo femenino) y el Yang (lo masculino).

Por lo cual, se trata de una relación en que se da y se recibe. Si sólo se centran en uno, no hay real conexión.

3.- El preocuparse del otro
Muy relacionado con el punto anterior. Resulta fundamental dentro de las creencias antiguas que el hombre se preocupe del goce femenino. Para ello las distintas corrientes orientales aspiran a retrasar la eyaculación masculina, en pro de un disfrute más extenso para él y de una satisfacción sexual para ella.

En el mundo occidental, donde el hombre está mucho más genitalizado que la mujer, pocas veces toman en cuenta las necesidades de sus compañeras.

4.- No sucumbir ante la ausencia del deseo
En la actualidad hay parejas que definitivamente ven morir su vida sexual y como es un asunto de ambos, ambos se quedan sin hacer nada.

Esto es un grave error, principalmente por la importancia que tiene la vida sexual. Además que dejar morir esto, puede atentar contra otros espacios de la pareja. Si están cansados o estresados, convérsenlo y busquen las maneras de recobrar el deseo.

5.- La frecuencia
Este punto dice mucho de cómo está la pareja. Si bien esto guarda directa relación con cada pareja, es decir, no hay una norma igual para todos, hay que estar atento a la calidad de nuestra sexualidad.

Asimismo, los parámetros normales hablan de dos veces por semana a por lo menos dos veces por mes.

6.- La innovación
La rutina, también en esta área, termina con las buenas relaciones. Por lo mismo, tanto lo que se refiere a probar diversas posiciones como a experimentar, es algo muy positivo para la relación.

7.- La satisfacción
Tal vez uno de los aspectos en que más debemos fijarnos a la hora de evaluar nuestra vida sexual es la sensación que nos deja al concluir. Si las relaciones íntimas no los dejan satisfechos, puede tornarse en un inconveniente, por eso también hay que cuidar este aspecto.

En Occidente, si bien el acto sexual deja a muchos satisfechos, trae aparejado una sensación de vacío. La idea de los orientales siempre ha sido la de revertir. Es decir, la sexualidad según el Tao está destinada a hacer circular de la mejor forma la energía vital – más conocida como chi- del sexo al cerebro. Por dicha razón, el seguir sus consejos se redunda en un impulso de energía.

Vale la pena recordar cada uno de los aspectos antes mencionados y, sin duda, profundizarlos. Los resultados sólo pueden ser beneficiosos tanto para nuestro cuerpo como para nuestra mente.

http://www.corrientesnoticias.com.ar/interior.php?nid=10076

 

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La percepción del cuerpo masculino

Nachas, nylons, pompis, pompas, posaderas, asentaderas, trasero, cachetes, la peor cara, donde la espalda pierde su honorable nombre, fundillo, culo, cola, son sólo algunos de los términos y eufemismos con los que suele designarse a las nalgas. Nalgas, palabra difícil de pronunciar en público.

¿Por qué cuesta tanto trabajo nombrarlas, si indudablemente les ponemos atención?

El papel que juegan las nalgas en las sociedades contemporáneas tiene mucho de visual. Pero no sólo se ven, también se tocan y su contacto es intencionado, o al menos siempre se le percibe de esa manera, incluso cuando es accidental. ¿Cómo se tocan? En primer lugar están los toques festivos.

Las nalgadas juguetonas entre adolescentes, quienes se encuentran en la
etapa de definición de su identidad genérica y a la vez ansiosos respecto a su propio cuerpo. En los varones adultos puede ser una manera de decir “hola”, y en los deportes de equipo una forma de celebrar una buena jugada.

El castigo es otra modalidad, ya sea de padres a hijos con la palma de la mano extendida, o en una situación de subordinación en la que los golpes en las nalgas se utilizan para no dejar secuelas en los sujetos. En los encuentros sadomasoquistas la nalgada puede tener un sentido erótico que estimula tanto a quien la propina como a quien la recibe.

Los procesos de construcción de la masculinidad atraviesan las formas culturales de organización jerárquica de la sociedad. Es decir, para llegar a ser hombre se transita por un más o menos prolongado proceso, y por ello los varones más jóvenes también se encuentran en una posición de subordinación, hasta que logren superar los procesos de construcción de la masculinidad, lo cual nos habla de una más de las formas de ejercicio del poder.

La masculinidad elemento intersubjetivo no es una identidad que pueda ser incorporada fácilmente, pues pasa por el ámbito de la interacción social y por tanto del reconocimiento que el entorno mismo hace del sujeto. En este sentido, cuando las actitudes y comportamientos de un sujeto no son considerados masculinos, se vuelve difícil para éste incorporarse e interactuar socialmente.

En cuestión de glúteos se rompen géneros

Al hablar del cuerpo y la masculinidad salen a relucir una serie de aspectos relativos a la manera en que los sujetos viven, perciben y entienden sus propios cuerpos. Las sociedades contemporáneas han llevado cada vez más a generar modelos corporales fabricados, construidos a base de muchos productos, desde ropa diseñada cuidadosamente para resaltar redondeces donde no las hay, hasta la cirugía plástica, utilizada para corregir determinados rasgos que se consideran indeseables, sin olvidar las horas de gimnasio, los anabólicos, las prótesis y los silicones que permiten moldear los cuerpos.

Más allá de todos estos procedimientos para transformar los cuerpos, es un hecho que los sujetos se encuentran cada día más preocupados por lograr un control y un manejo de su apariencia. ¿Cuál es el objetivo? Lucir bien ante una sociedad cada vez más exigente, lograr la aceptación y ser atractivo sexualmente ante los demás. ¿Qué es lo que quiere lucir el hombre? Sin duda eso cambia de uno a otro. Para unos es el rostro lo que deben mejorar, para otros su atuendo, su musculatura, su pene y por supuesto... sus nalgas.

Las nalgas son una parte importante del cuerpo y en la masculinidad marcan su papel dentro de la construcción de identidades sexuales. Ya sea de manera consciente o inconsciente, los varones se preocupan por la apariencia de sus nalgas.

Dentro de los imaginarios genéricos, las nalgas corresponden a una parte de la anatomía asociada a la recepción pasiva de contactos, así como una vía de acceso en la penetración, ergo, dentro de la sexualidad es considerado femenino recibir y disfrutar el placer ahí generado. Para Robert Connell, “ni la relajación de esfínteres ni la estimulación prostática exigen una relación con un hombre. Una mujer puede hacer el trabajo sin problema alguno. El sexo anal es una pieza clave de la homosexualidad masculina occidental, aunque la investigación derivada de estudios relacionados con el sida muestra que se realiza mucho menos de lo que la importancia simbólica que se le ha asignado sugiere.”

El uso de los orificios

“No uso pantalones entallados porque parecería puto”, fue la frase que un hombre que suele tener sexo con hombres me dijo en Tlaxcala. Así expresaba su temor a que se identificara su interés por llamar la atención de otros varones para lograr un encuentro sexual. Por extensión, suele considerarse que un encuentro sexual entre varones necesariamente implica la penetración. No hay duda de que existe una referencia directa a la sexodiversidad cuando se habla de sexo anal, aun cuando sea una práctica que se dé también entre parejas heterosexuales.

Uno de los aspectos inquietantes en torno a la sexualidad gay y el uso de los cuerpos es el llamado en la jerga local “beso negro”. Esta práctica no es tan común como se cree, ya que supone la estimulación anal por medio de los labios o la lengua. Los testimonios de jóvenes entrevistados por nosotros indican que si bien disfrutan recibir este tipo de estimulación, llevarla a cabo ellos mismos no es algo que les entusiasme. Ello tiene que ver con los discursos repetidos desde la infancia que indican que todo lo relacionado con el ano es algo sucio. Así, mientras las nalgas son una parte atractiva de la anatomía, el ano y su contenido están vedados a todo acercamiento sensorial.

Por otra parte, la penetración anal con los dedos, la mano u otro tipo de objetos es una práctica recurrente en el medio gay, aun cuando a partir de las incertidumbres que se desarrollaron con la aparición del VIH/sida empezó el cuestionamiento a las formas en que esto debía realizarse. Muchas campañas que promueven “la erotización del sexo seguro” propusieron la utilización de guantes y dedales de látex, el uso de condones y hasta la incorporación del plastipack en este tipo de encuentros y prácticas sexuales, no obstante, ni siquiera el condón ha logrado mantener su presencia en la mayoría de las prácticas de riesgo.

Muchos de los textos literarios o científicos sobre sexualidad hacen referencias al sexo anal como la práctica primordial de los varones gay. Así se ha difundido la idea de que todo encuentro entre varones necesariamente tendría ese sentido. Todo este imaginario parte de un hecho evidente: la sexualidad falocéntrica y el coito como única forma de acceder al placer. Esto nos remite nuevamente a los discursos de la masculinidad y a la manera en que desde ésta se ha definido el placer sexual, es decir, el placer del varón se concentra en sus genitales y la penetración, que en el caso del sexo gay sería anal, establecería el ordenamiento no sólo de la sexualidad, sino del ejercicio del poder a partir de una definición de roles en la pareja y con ello todo! os los elementos que dentro de las subculturas homosexuales se conocen como el activo y el pasivo, es decir, el penetrador y el penetrado.

Trascender los roles, liberar los cuerpos

La configuración genérica de los sujetos supuso durante mucho tiempo un tipo de comportamiento y una relación particular con sus propios cuerpos, que en general era de índole restrictiva. Con ello se establecieron valoraciones distintas en relación con cada una de las partes del cuerpo, a partir de consideraciones que aún suponen que un hombre heterosexual no debería permitir que nadie toque sus nalgas y mucho menos las disfrute.

El papel que han jugado estos aspectos en la construcción de la masculinidad ha planteado la necesidad de establecer una distinción que haga evidente la heterosexualidad, ya que durante mucho tiempo se consideraron determinados estereotipos como específicos de cada una de las preferencias sexuales; sin embargo, dentro de los sectores gay se fueron creando modelos que retomaron aspectos considerados previamente como exclusivos de la heterosexualidad: el vaquero, el rudo, el musculoso, cada uno con una estética determinada.

Es claro que la percepción y uso del cuerpo varía en función de la preferencia sexual, lo cual tiene que ver en gran medida con los imaginarios de la heterosexualidad que suponen un mayor control y restricción en relación con el disfrute del placer sexual.

Las restricciones establecidas por los imaginarios de la heterosexualidad son las que limitan las posibilidades de disfrute del cuerpo. Por tanto, en la medida en que los sujetos se sientan menos amenazados por el fantasma de la homosexualidad, otorgarán menos importancia a esos límites culturales y podrán permitirse explorar las posibilidades de disfrute del placer a través de todo el cuerpo y todos sus sentidos.

http://www.enkidu.netfirms.com/art/2004/020304/E_022_020304.htm

 

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Sexo seguro en la adolescencia

DEL 25 por ciento de los adolescentes de entre 15 y 17 años que reconoce mantener relaciones sexuales, tan sólo el 12,7 por ciento de ellos asegura que utiliza algún método anticonceptivo. Un dato preocupante si se tiene en cuenta que cada día hay más información sobre sexo, si bien la razón que argumentan los expertos es que existe un desfase importante en cuanto a la utilización de esa información que se recibe.

Antonio López, psicólogo y sexólogo del Instituto de Sexología Al-Ándalus de Granada, ha sido el encargado de impartir, por segundo año consecutivo, el curso 'Iniciación en la formación de la educación afectiva, sexual y de género' que esta semana ha organizado la Escuela de Enfermería en colaboración con la Consejería de Bienestar Social. Asegura que la sexualidad, «o la afectividad», afecta a cualquier persona, «desde que nacemos hasta que morimos», pero subraya que todavía queda mucho camino por recorrer para que, «de una vez por todas», se eliminen los tabúes que aún hoy existen sobre el sexo.

Paradójicamente, la mayoría de esos tabúes afectan a los adolescentes, un aspecto que Antonio López explica basándose en la importancia que para este sector de la población tienen sus amigos. «Aunque los medios de comunicación aportan más información, mucha gente aprende a través de sus amistades o de aquellos que están más próximos, por lo que esos datos, esa información está desvirtuada», matiza. Sirva como ejemplo para explicar esa supervivencia de mitos y tabúes que sobre sexo tienen los adolescentes en las preguntas relacionadas con el uso de métodos anticonceptivos. Señala el psicólogo que, a día de hoy, hay muchos chicos que creen que la primera vez que mantienen una relación sexual con penetración, la chica no se puede quedar embarazada o que practicar el coito de pie también evita ese embarazo no deseado.

Chantaje emocional

La cuestión a plantear es por qué los jóvenes no hacen uso de anticonceptivos, y López lo argumenta en el «chantaje emocional». Y es que, según dice, el tema que más preocupa en el Instituto de Sexología de Al-Ándalus es el de la negociación, es decir, el de mantener relaciones sexuales, del tipo que sean, cediendo ante cualquier petición. «Creen que lo conocen absolutamente todo, que no hay secretos sobre el sexo pero, a la hora de negociar, llegan los chantajes emocionales, ya que aparece el miedo a ser abandonada si no se accede o la importancia que para los adolescentes tiene que su pareja le quiera», subraya.

Si de mitos hablamos, un obstáculo más a superar: relación sexual no significa tan sólo penetración. La teoría que defiende López es que mantener relaciones sexuales significa regalar caricias o besos, una realidad en la que no existe la barrera generacional puesto que mayores y jóvenes comparten el mismo concepto. Pero si hay algo que sí diferencia a esas generaciones es el hablar «abiertamente» sobre el sexo.

En este sentido, a la edad se le debe sumar si el que pregunta es hombre o mujer, puesto que, según afirma el sexólogo, a las féminas se les educa en el ámbito de los afectos, del sentimiento o de las emociones, «mientras que al hombre se le permite dejar apartado ese mundo del afecto». «Venimos de un modelo socio-sexual bastante represivo. No está bien visto que las chicas hablen abiertamente sobre el sexo. Si ellas preguntan a los profesionales sobre temas relacionados con algunas disfunciones, a los chicos les cuesta más trabajo admitir que tienen dificultades en sus relaciones sexuales», comenta.


http://servicios.diariosur.es/pg051023/prensa/noticias/Melilla/200510/23/SUR-MEL-039.html

 

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martes, octubre 25, 2005

Problemas de erección pueden revelar enfermedades coronarias

Los problemas de erección pueden ser uno de los primeros indicios de enfermedades coronarias en desarrollo, según un estudio que divulgará la próxima semana la publicación "Journal of the American College of Cardiology".

"Creemos que las disfunciones eréctiles representan la punta del iceberg en un trastorno vascular, lo cual precede a problemas cardiovasculares graves'', dijo Emilio Chiurlia, de la Universidad de Modena y Reggio Emilia, en Módena (Italia).

Esos trastornos constituyen en general la ateroesclerosis, que es la forma más común de la arterioesclerosis, o endurecimiento de las arterias, debido al depósito de materia lipoide, colesterol y lipófagos, reseñó EFE.

El facultativo indicó que los hombres aquejados por este problema deben ser considerados candidatos a enfermedades coronarias y arteriales, y deberían someterse a un tratamiento.

La conclusión sobre la relación entre los problemas de erección y los trastornos coronarios y arteriales fue extraída de un estudio hecho a 70 hombres con esas dificultades y a 73 que no las tenían.

La investigación evidenció que quienes sufrían problemas de erección tenían mayores niveles de la proteína C-reactiva, que es un factor de riesgo en las enfermedades coronarias.

Además, manifestaban una reacción vascular anormal a los cambios en el flujo de la sangre así como calcificaciones arteriales.

"Cuando a un hombre se le diagnostica una disfunción eréctil, los médicos deberán estar conscientes de que el problema representa una primera manifestación clínica de enfermedades coronarias y vasculares que necesitan investigarse", dijo Chiurlia.


http://deportes.eluniversal.com

Enviado por: Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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sábado, octubre 22, 2005

Sobre la homosexualidad y sus posibles causas

Aunque me parece algo exagerada la tesis freudiana de que el impulso sexual es la base de toda acción constructiva, no se puede negar que el ser humano es un animal sexual. Ya en el primer instante de la concepción el sexo es protagonista: la atracción sexual primigenia de los progenitores se ve reflejada en la posterior atracción de un espermatozoide concreto hacia un óvulo femenino. El largo recorrido del hombre como ser sexuado comienza, pues, antes de ser concebido, y no terminará hasta su muerte. El niño cuando nace tiene una identidad sexual cromosómica que, según Freud, «no incluye la conexión de su instinto sexual con un objeto sexual predeterminado biológicamente». Es evidente que será su entorno inmediato el que se encargará de trazarle el camino de su identidad sexual, de acuerdo con los patrones ya establecidos en la concreta cultura a la que pertenezca el niño. Está claro, pues, que, aunque el sexo determina los aspectos biológicos de ser hombre o mujer, cada cultura tiene una serie de expectativas sobre cómo deben pensar, actuar o sentir ellos y ellas. Los padres, en general, no escatimarán esfuerzos para que el sexo psicológico de su hijo coincida con su sexo biológico. En cuanto el bebé pone los pies en el mundo, su familia se apresurará a vestirlo con ropa del color que le corresponde a su sexo y lo rodeará de juguetes adecuados a su género personal. Esta labor concienciadora de la identidad sexual psicológica del futuro hombre o mujer será infatigable hasta que el niño sobrepase la adolescencia, cuando ya parece quedar clara la coherencia entre su genotipo y su fenotipo sexual, puesto que, para entonces, habrá interiorizado éste los esquemas estereotipados de lo que ser hombre o mujer sea. Por ello, a los padres les saltarían todas las alarmas si, al entrar con su hijo varón en una tienda de juguetes, a éste se le antojara y se emperrara en que le compraran una muñeca Barbie. Con las niñas, sin embargo, hay una cierta flexibilidad, pero sólo hasta cierto punto. Este tipo de alteraciones, conocidas como trastornos de identidad de género (TIG), están magníficamente tratadas en dos películas estremecedoras basadas en casos reales: Ma vie en rose (Mi vida en rosa, 1997), que relata la historia de un niño cuyo intenso deseo de ser niña le causa una gran angustia a su familia, y Boys don't cry (Los chicos no lloran, 1999), basada en el documental The Brandon Teena story (La historia de Brandon Teena, 1998), que narra la vida de una niña, Teena Brandon, que adoptó la personalidad de un niño, Brandon Teena, se hizo «novio» de una chica, Lana Tisdel, y cuando los amigos de ésta descubrieron que Brandon era biológicamente mujer, montaron en cólera y la asesinaron brutalmente.

Antes de intentar enumerar las posibles causas de la homosexualidad, es conveniente elaborar una definición de esta condición sexual humana que abarque todas sus variantes. Podría decirse que son homosexuales aquellas personas que, sufriendo o no un trastorno de identidad de género, se sienten atraídas romántica o eróticamente (de un modo efectivo o frustrado) por personas de su propio sexo biológico o de su mismo género psicológico sexual, independientemente de las posibles proyecciones de futuro que puedan tener hacia dichas personas. La homosexualidad tiene, por tanto, diversas variantes y dentro de dichas variantes caben distintos matices.

La homosexualidad, según parece, existe en casi todas las especies de los mamíferos, y, según Gregorio Marañón, «es preciso admitir que, puesto que la intersexualidad orgánica es tan frecuente, la mayoría de los seres humanos, probablemente todos, tendrían una aptitud primaria para la homosexualidad, que luego se desarrollaría o no». Esta sorprendente afirmación de nuestro afamado médico queda suavizada por lo que había dicho unas líneas antes: «A pesar de que algunos autores han llegado a afirmar que las sexualidades puras son enteramente míticas, el homosexualismo es (?) un hecho relativamente raro en la especie humana».

Parece bastante probable que la homosexualidad puede estar irreversiblemente establecida en los seres humanos antes de los cinco años, edad en la que el niño ha superado ya las etapas de la formación de su carácter y de su estructura mental. Según Freud, la homosexualidad «puede no haber aparecido hasta un determinado momento, anterior o posterior a la pubertad. Asimismo», añade, «puede conservarse durante toda la vida, desaparecer temporalmente, no representar sino un episodio en el curso del desarrollo normal y hasta manifestarse en un estado avanzado de la existencia del sujeto, después de un largo período de actividad sexual normal».

Aunque los innumerables estudios de campo sobre las diferentes variantes de la homosexualidad llegan a conclusiones para todos los gustos, parece que hay indicios de que ésta tiene en ciertos casos (estadísticamente no demasiado significativos) un origen biológico genético. El síndrome de Klinefelter (trisomía XXY) y la monosomía sexual X o síndrome de Turner (que sólo afecta a las mujeres) son ejemplos de errores cromosómicos. En ambos síndromes las características sexuales secundarias tienen escaso desarrollo. Estos desajustes genéticos son paliables en la actualidad mediante tratamiento médico hormonal, lo que hace suponer, a mi juicio, que no desembocan necesariamente en homosexualidad. Se ha demostrado que hay algunos casos en los que la homosexualidad puede tener un origen biológico hormonal. Las hormonas son las responsables de activar ciertos circuitos neuronales que, a su vez, provocan un específico comportamiento sexual. Es sabido que la testosterona induce ciertas características sexuales y de comportamiento en los varones, como son su agresividad y su peculiar sexualidad; sin que olvidemos que la parte del hipotálamo responsable de la conducta sexual es mayor en los hombres que en las mujeres. A su vez, la tendencia intuitiva, impulsiva y empática de la mujer es habitualmente achacada a la cantidad de estrógenos que circulan por el torrente sanguíneo de ésta. Se han hecho estudios con animales (ratas y animales salvajes) que demuestran el claro influjo de la manipulación hormonal en el desarrollo de características sexuales secundarias propias del sexo contrario. Unas hembras de leopardo a las que se les extirparon los ovarios y fueron sometidas a un determinado tratamiento hormonal perdieron, a consecuencia de ello, atractivo sexual para los machos. Pero más sorprendente aún fue que dichas hembras de leopardo desarrollaron una cualidad privativa de los machos de su especie: mover fuertemente la cola a voluntad. También se ha demostrado que la medicación antiabortiva (que imita a la testosterona) en madres gestantes con peligro de aborto produce un efecto claramente masculinizante en los fetos femeninos. Se ha llegado a demostrar que en un determinado período prenatal, la infiltración de testosterona en el feto produce la aparición de testículos, independientemente del sexo de éste. Igualmente sorprendente resulta que en los casos de partos múltiples de ratas, los fetos femeninos que están situados entre dos varones reciben una sobrecarga de testosterona que masculiniza parcialmente a dichos fetos.

Según Anne Fausto-Sterling (profesora de Biología de la prestigiosa Universidad de Brown en EE UU), quien en 1993 publicó un trabajo en la revista The Sciences, titulado «Los cinco sexos: por qué hombre y mujer son insuficientes»), «entre el 1,5 y el 2 por ciento de los niños nacidos en EE UU no caben dentro de la definición estricta de hombre o mujer, a pesar de que el bebé parezca una cosa u otra». Sin embargo, el total de jóvenes con algún tipo de trastorno de identidad de género o TIG en EE UU es de aproximadamente 3 millones, es decir, un 10 por ciento de la población total juvenil de aquel país. Estas estadísticas coinciden curiosamente con los porcentajes de homosexualidad adulta, establecidos en el revolucionario y hoy controvertidísimo Informe Kinsey de 1948 (sexólogos directamente relacionados con el Instituto Kinsey de Indiana han afirmado, en libros sobre Alfred Kinsey, que el conocido médico utilizó a pedófilos en serie y otros criminales sexuales para recabar la sesgada información sobre la sexualidad adulta e infantil que sirvió de base a sus famosos informes). Puesto que no todos los niños nacidos con una variante sexual acaban siendo homosexuales, hay que suponer que la sorprendente disparidad numérica entre estos niños y los que sufren algún tipo de TIG sólo puede ser explicada por el hecho de que el resultado final sexual que termina siendo el adulto surge de la combinación del sexo hormono-biológico con el que se nace y el género psicosexual en el que lo educan a uno los padres o bien aquel con el que uno se identifica, por las razones (traumáticas o no) que fueren. Los especialistas en TIG llevan alrededor de cuarenta años tratando a niños con un comportamiento sexual exageradamente estereotipado, firme y continuado del sexo contrario al suyo, y han obtenido resultados curiosos. De un grupo de 44 niños estudiados a lo largo de veinte años, el 75 por ciento se convirtieron en homo o bisexuales en la edad adulta y el restante 25 por ciento se transformaron en heterosexuales, a pesar de no haber recibido ningún tipo de terapia «correctora».

El tratamiento utilizado en EE UU para intentar curar los trastornos de identidad de género en niños y adolescentes puede realizarse en régimen de internamiento o de forma ambulatoria, con la participación o no de los padres del niño afectado. Las técnicas utilizadas, de inspiración pavloviana, son ciertamente controvertidas. En algunas de las clínicas en las que se obliga a los padres a participar directamente en la terapia clínica se introduce al niño en una habitación a solas en la que se habrán colocado dos mesas: en una habrá juguetes de niña y en la otra, juguetes de niño. En una ventana que da a la habitación-laboratorio se coloca a la madre de la criatura, para que cada vez que su hijo o hija de tres o cuatro años elija un juguete sexualmente incorrecto, y busque la lógica aprobación materna, aquélla se vuelva sin atender a las llamadas afectivas de su hijo afeminado o de su hija marimacho. Estos tratamientos suelen ser prolongados en el tiempo, con un coste elevado emocional y crematístico para padres e hijos. Ha habido casos de niños que han tenido que ser sacados de la habitación en estado de pánico, ante la extraña reacción de su atribulada madre, que los trataba con una frialdad desconocida para ellos hasta entonces. Kraig, un niño de cuatro años con un fuerte síndrome de afeminamiento, sufrió un ataque de histeria y pánico el primer día de su tratamiento. No obstante lo cual logró ser «curado» después de varios años de terapia clínica y domiciliaria. Se convirtió en el típico niño bruto y «machote», pero a los 18 años intentó suicidarse por miedo a ser homosexual. Una niña muy marimacho, Daphne S., que pasó tres años internada en diferentes clínicas psiquiátricas, donde le intentaron curar su marcado trastorno de identidad de género (mientras el seguro médico de sus padres pagó la factura, claro), fue dada de alta a los 18 años, presuntamente curada, a pesar de lo cual hoy es una contundente lesbiana que lleva bigote y perilla. Y diez años después sigue sufriendo terribles pesadillas nocturnas, relacionadas con su identidad sexual y con el tormento terapéutico al que fue sometida: intensas sesiones de maquillaje, obligada vestimenta femenina y citas con niños en contra de su voluntad.

Hay mucha controversia en la actualidad sobre los métodos de diagnóstico y el tratamiento utilizados en las clínicas especializadas en trastornos de identidad de género de EE UU, en las que no parecen distinguir si el origen de la tristeza de un niño es interior, porque es, por ejemplo, una niña atrapada en un cuerpo de niño, o si esa tristeza procede del rechazo de su entorno por sus preferencias de jugar con muñecas y vestirse de mujer. Daphne S. reprocha a los psicoterapeutas que la atendieron que ninguno se molestara en saber cuál era la causa de su trastorno: antes de la adolescencia había sido violada repetidas veces, era víctima de violencia física y padecía una grave neurosis.

Es preciso que se encuentren fórmulas terapéuticas adecuadas que permitan a los niños que sufren cualquier tipo de TIG psicodramatizar su conflicto, sin que experimenten ningún tipo de sentimiento de culpabilidad por sus peculiaridades psicogenéricas (tengan el origen que tengan), haciéndoles ver que hay ciertas cosas que sólo deben hacerse en privado, ya que la sociedad no las comprende y aísla a los que así la desafían.

Las estadísticas que se han citado antes y los casos que existen de trastorno de identidad de género parecen dejar bastante claro que en EE UU un porcentaje nada desdeñable de homosexuales sufrió algún tipo de TIG en la infancia. Aunque es muy difícil saber cuál es la estadística de casos de niños con trastornos de identidad de género en España, es significativo que varios psicoanalistas especializados en niños y adolescentes de la Asociación Psicoanalítica de Madrid consultados hayan reconocido que nunca han tenido en su consulta a un niño con TIG. Se han hecho muy pocos estudios en nuestro país sobre este asunto y los que hay se basan en las estadísticas de países extranjeros, según se afirma en una guía clínica para el diagnóstico y tratamiento de los TIG editada en mayo de 2002 por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, titulada Trastornos de identidad de género, que coordinó el doctor Antonio Becerra Fernández. En el segundo apartado de esta esclarecedora guía se desentraña el enigma de este tipo de trastornos: «Los TIG podrían desarrollarse como resultado de una interacción alterada entre factores genéticos, el desarrollo cerebral y la acción de las hormonas sexuales. Pero además, diversas influencias ambientales en períodos críticos del desarrollo, como el embarazo, la infancia o la pubertad pueden influenciar la conducta y la orientación sexual. El estrés prenatal, la relación materno-filial de las primeras etapas de la vida, influencias familiares o abusos sexuales durante la infancia o la pubertad pueden influenciar la conducta y la orientación sexual (?) para conformar la orientación e identidad sexual definitiva del adulto» (Cohen y Gooren, 1999).

La explicación del porqué de la proliferación de casos de TIG en EE UU podría estar en las peculiaridades de aquella sociedad. Allí es bastante frecuente que la gente cambie de casa, de barrio, de ciudad o de estado cada cuatro o cinco años. Dicho nomadismo impide que la familia se conserve cohesionada: abuelos, tíos y primos serán seres lejanos que no tendrán demasiado peso en el mundo afectivo del niño; incluso se hace difícil la amistad. Hay niños norteamericanos que a los ocho años ya han convivido con cuatro parejas legales de sus padres, seis o siete hermanastros, ocho abuelastros y media docena de medio hermanos (de todas las razas y culturas posibles), aparte de haber cambiado varias veces de barrio, de amigos, de colegio, de parroquia y hasta de religión (hay allí más de 35.000 iglesias protestantes independientes), sin olvidar que hace treinta años se puso de moda entre los «progres» de aquel país educar a sus hijos en una cierta neutralidad sexual. La estabilidad en el trabajo, la importancia de la familia y de los amigos y la extraordinaria cobertura sanitaria de que se disfruta en España explican que en nuestro país la movilidad social sea muy escasa, lo que permite que los niños españoles estén muy arropados por su familia y por sus amigos. El arraigo familiar sirve para que los niños no se desparramen psicológicamente.

El origen de la homosexualidad no biológica está, como ya se ha dicho, en las circunstancias que rodearon la educación y la experiencia vital del niño. No es necesario que los traumas padecidos por un niño sean graves para que deriven en una posible homosexualidad. Todos conocemos casos de niños criados «entre algodones» y sobreprotegidos por una madre viuda o una abuela amorosa que acaban siendo homosexuales.

También conocemos a niños, hijos únicos o el menor de una familia numerosa, en la que abundaban las hermanas, que se convirtieron en homosexuales. Aparte de los ya mencionados, que fueron violados en la infancia o fueron víctimas de violencia física. Según Gregorio Marañón (por conocimiento propio y corroborando al doctor Hirschfeld, pionero en operaciones de cambio de sexo), «muchos homosexuales son hijos únicos o el último vástago de una serie larga de hijos».

No tendría mucho sentido terminar este artículo sin hacer alusión al anteproyecto de ley de matrimonio de personas homosexuales, de 29 de diciembre de 2004, que, de ser aprobado por las Cortes españolas, equiparará la unión legal de las parejas homosexuales a la de las parejas heterosexuales. Quizá habría sido una buena idea que el Partido Socialista hubiese nombrado una comisión de expertos (médicos, biólogos, juristas, psicólogos, psiquiatras, teólogos, sociólogos?) que, aunque sólo hubiera sido con carácter consultivo, hubiesen estudiado a fondo la realidad de los , y el impacto posible de las uniones legales entre éstos, en una sociedad muy mayoritariamente heterosexual. Se habría podido encontrar una solución léxico-jurídica adecuada, que hubiese facilitado la asimilación de esta impactante realidad de forma progresiva, y sin ningún tipo de turbación, en los diferentes sectores de la sociedad española. Quizá no sea adecuado llamar «matrimonio» a la unión legal entre homosexuales, porque entra en conflicto con el matrimonio tradicional entre heterosexuales, cuyo proyecto común suele incluir la procreación de la prole, algo que está forzosamente excluido en las uniones homosexuales, como es natural. Hasta ahora, cuando un heterosexual hacía constar en un documento su condición de casado, quedaba clara su identidad sexual, ya que sólo se casaban los heterosexuales.

En cambio, a partir del momento en que el matrimonio pueda ser de carácter homosexual, ya no quedará clara la condición sexual de los antes mencionados, cuando se identifiquen como casados. Es muy comprensible que los homosexuales deseen unir sus vidas de forma legal. Lo que no es lógico es que el derecho de unos pocos pueda echar sombra sobre el derecho de la mayoría. Se podrían evitar estos conflictos de intereses si en lugar de llamar «matrimonio» a la unión legal entre homosexuales se lo llamara, por ejemplo, «desposorio» (o lo que se le ocurra a quien proponga un vocablo más acertado), que significa «casamiento», además de «promesa de matrimonio». Así, los homosexuales estarían «desposados» y los heterosexuales, «casados».

No podrían los homosexuales quejarse de que, de este modo, se dejaría patente su identidad sexual, ya que en el momento en el que incluyan a sus cónyuges en sus documentos oficiales, se hará evidente que se trata de una unión homosexual (sería incongruente que quisieran ocultar su condición sexual). No hay que olvidar, además, que, con demasiada frecuencia, los homosexuales se han burlado de la institución matrimonial. Véase, si no, el poema de Luis Cernuda en el que habla del «aguachirle conyugal». Por ello quizá les interese que se distingan sus uniones legales de las de los «aguachirlados».

http://www.lne.es/

 

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La pildora: un cambio social y cultural

Las primeras pastillas anticonceptivas comenzaron a utilizarse en 1959. Contenían 150 microgramos de estrógeno y 10 miligramos de progesterona, con una eficacia anticonceptiva muy cercana al 100%, pero con frecuentes malestares que limitaban su uso.

Tras cuarenta años de investigación científica, hoy las mujeres pueden disfrutar de la misma validez anticonceptiva con dosis más bajas y mínimos efectos adversos.

Si bien, aún persiste cierto recelo entre la mujer y la pastilla, producto de posibles consecuencias que alteran la calidad de vida de ellas, tales como la retención de líquido, los cambios de peso, la tensión mamaria, la pérdida del deseo sexual, los dolores de cabeza y los cambios en el estado de ánimo, éstos han disminuido considerablemente en los últimos 2 años.

La libertad que da la píldora a la mujer en términos de planificación familiar ha provocado un impacto en la humanidad de proporciones inimaginables. No hay duda que su uso les ha abierto la participación a tomar un rol fundamental e importante en la sociedad a partir de la década de los 70.

Las píldoras anticonceptivas entregan beneficios importantes para la mujer; son efectivas y muy seguras, pueden ser utilizadas desde la adolescencia hasta la menopausia, se pueden tomar durante muchos años, siempre y cuando sean bajo control médico. Cuando se decide embarazarse, al dejar de tomarlas la mujer recupera su fertilidad en 1 o 2 meses, ayuda a mejorar las molestias del síndrome premenstrual, reduce la posibilidad de formación de quistes en los ovarios en un 80% a 90%, previene el cáncer de endometrio, disminuye la aparición de enfermedad benigna de la mama y disminuye la frecuencia de anemia por deficiencia de hierro.

Aparte de todas estas ventajas, la ciencia no se ha detenido y ha abierto insospechadas puertas para el perfeccionamiento de métodos de anticoncepción, dando paso a un nuevo concepto que busca una mayor integración con la naturaleza de la mujer. Hoy en día existen píldoras de baja dosis que ofrecen un mejor control del ciclo menstrual con una serie de beneficios adicionales como la mejoría de la piel, el control del acné y del hirsutismo o exceso de vellosidad. Además, estas píldoras, que contienen una progestina que se asemeja a la progesterona producida por el cuerpo, la drosperinona, puede contrarrestar el efecto del estrógeno sobre la retención de sodio y agua, lo que también puede incidir positivamente en el peso corporal.

http://www.elmostrador.cl

 

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viernes, octubre 21, 2005

Nueva revolución sexual remece a universidades de EE.UU.

Jueves 20 de Octubre de 2005
15:04
EFE

WASHINGTON.- Los campus universitarios estadounidenses viven una "nueva revolución", con el florecimiento de una prolífica, y explícita, generación de columnistas sexuales, cuyos relatos han inspirado el último libro del escritor Tom Wolfe.

Con títulos como "A puertas cerradas"; "Boca a boca"; "Entre las sábanas" o "Sexo los martes", las columnas han encontrado espacio y audiencia en los periódicos estudiantiles de todo el país.

Los aires de renovada apertura sexual sorprenden en un país con muchos reparos para hablar de sexo y en donde semidestapes como el de Janet Jackson alcanzan "estatus" de escándalo nacional.

Pero los estudiantes han decidido soltarse la melena y desoír los consejos de la derecha evangélica -muy bien pertrechada tras la reelección de George W. Bush- que predica a los cuatro vientos las bondades de la abstinencia sexual.

Ni hablar del tema. En lugar de eso, elitistas universidades como Yale -"alma mater" de Bush- dan voz a los que como Natalie Krinsky se empeñan en explicar los puntos más sensibles en el sexo oral.

La columna sirvió a Krinsky de trampolín, al convertirse en la inspiración del bombazo editorial: "Cloe lo hace en Yale".

"A Yale, Harvard y Princeton se los reverencia como serios centros académicos, pero también existe el otro lado y es divertido y excitante verlo", dice Krinsky a todo el que quiere oirla.

El ardor literario ha traspasado incluso las puertas de la jesuita Universidad de Boston, uno de los centros católicos más antiguos del país, que añadió este mes a su periódico una nueva columna: "Sexo y la Universidad".

"Creemos que en una universidad debe de hablarse de todo, sea una institución católica o no", señaló Larry Griffin, editor del periódico estudiantil, en declaraciones al periódico "Boston Globe".

Pero escribir de sexo no es un camino de rosas o al menos eso dice Miriam Datskovsky, estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

Datskovsky, que participó hace un par de fines de semana en un debate en Manhattan organizado por la firma de preservativos Trojan, recibió duras críticas por uno de sus artículos sobre sexo oral.

"Alardeamos de que somos muy abiertos, pero en el fondo no es así", dijo a la agencia EFE Datskovsky, quien habla de dos fuerzas en conflicto en la cultura estadounidense, una que busca apertura y otra que es cada vez "más y más cerrada".

Los "sexpertos"

Claro que sus problemillas palidecen frente a los que experimentan otros "sexpertos" en zonas más tradicionales del país como Texas y Virginia.

"Me quedé boquiabierta al oír que en Texas o Wyoming se puede armar un buen lío por cosas tan simples como mencionar la palabra pornografía", dijo Mindy Friedman, una de las doce estudiantes que junto con Datskovsky asistió al encuentro de Trojan.

Sea como sea, la vida sexual de los estudiantes parece estar de moda, sirva como prueba la última obra del escritor Tom Wolfe ("Soy Charlotte Simmons"), en la que el autor relata con todo lujo de detalles el "libertinaje" de la vida universitaria.

Los rumores de que Barbara Bush, una de las hijas del Presidente estadounidense, participó en una ocasión en una fiesta nudista en Yale también han contribuido a alimentar la repentina fascinación por el tema.

Larry Flynt, el famoso pornógrafo, llegó a ofrecer un millón de dólares a cambio de cualquier prueba gráfica sobre la hija de Bush. Desafortunadamente para él, las fotos nunca llegaron a su revista.

Esta semana el tema volvió a saltar a primera plana de la actualidad después de que Kenneth Hoagland, director de un instituto católico en Long Island, en Nueva York, decidiese cancelar la fiesta de fin de estudios por considerarla "una orgía" y un alarde de "decadencia".

En opinión de Mindy Friedman, las cosas se están sacando de quicio y señala que su columna y la de muchos de sus compañeros ayudan a fomentar la educación sexual en los campus estadounidenses.

 

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miércoles, octubre 19, 2005

Adelgazar ayuda a mejorar vida sexual

Una pequeña pérdida de peso puede hacer maravillas con su vida sexual, sostienen algunos expertos.


CANADA.- Entre ellos el psicólogo Martin Binks de la Universidad de Duke, que presentó el lunes un estudio ante la Sociedad de Obesidad mostrando que la pérdida de unos pocos kilos puede mejorar la vida sexual, ya que las personas se sienten mejor con sus cuerpos.

"Uno obtiene un montón de beneficios con una pérdida moderada de peso del 10 por ciento", expresó Binks. "Es un mensaje maravilloso. No es necesario alcanzar un peso ideal para ser una persona saludable y feliz". Se trata de uno de los pocos estudios que examinan los problemas mentales y emocionales que puede causar la obesidad en la intimidad, no sólo los inconvenientes físicos como el desequilibrio hormonal o la impotencia.

"No se han realizado muchas investigaciones en esta área", manifestó la doctora Susan Yanovski, directora de investigaciones de obesidad en el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y de Riñón. Mejorar la vida sexual "podría ser otra buena razón para perder peso si usted es obeso".

En el estudio participaron 161 mujeres y 26 hombres de un promedio de 45 años, con un índice de masa corporal promedio de 41. Las personas que tienen una marca de 30 o más en este indicador que tiene en cuenta la altura y el peso, son consideradas obesas. Todas estaban inscriptas en un programa de dietas del Centro Médico del Condado Hennepin de Minneapolis, y habían perdido el 17,5 por ciento de su peso después de un año, y el 13 por ciento después de dos años. (Recuperaron algo del peso que habían perdido inicialmente).

Respondieron preguntas sobre la calidad de su vida sexual cuando comenzó el estudio, y cada tres meses posteriormente. La mejora de actitud más llamativa apareció a los tres meses, cuando habían perdido el 12 por ciento de su peso inicial.

En un principio, el 68 por ciento de las mujeres dijo que no se sentía atractiva sexualmente. Un año después de la dieta, sólo el 26 por ciento pensaba así. Al comienzo cerca de un 63 por ciento no quería que las vean desnudas, pero sólo un 34 por ciento opinó igual un año después. Inicialmente, el 21 por ciento de las mujeres dijo que no disfrutaban de las relaciones sexuales, y sólo el 11 por ciento respondió así después de un año.

"La cantidad de hombres en el estudio limita lo que podemos decir sobre los hombres", pero los sentimientos de poca atracción y la falta de deseo de que los vieran desnudos también se aplica a ellos, dijo Binks. Incluso cuando muchos de ellos querían tener relaciones sexuales, el exceso de peso hacía que fuera una experiencia traumática.


http://www.terra.com.mx/mujer/articulo/172767/default.htm

 

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viernes, octubre 14, 2005

La disfunción eréctil puede ser síntoma de enfermedad arterial coronaria, incluso sin otros factores de riesgo

Según se desprende de las conclusiones de un estudio de la Universidad de Módena (Italia) que se publica en "Journal of the American College of Cardiology", la disfunción eréctil podría ser un signo de que se está desarrollando enfermedad arterial coronaria, incluso en hombres sin los factores de riesgo típicos.


Madrid, 13 de octubre 2005 (EP)

Los investigadores estudiaron a 70 hombres con disfunción eréctil y a 73 sujetos control que tenían una edad y raza similar, todos caucásicos, y que tenían puntuaciones parecidas en factores de riesgo similares de riesgo coronario. Ninguno tenía síntomas de aterosclerosis coronaria.

Los hombres con disfunción eréctil tenían niveles superiores de proteína C-reactiva, un factor de riesgo coronario, eran más propensos a tener respuestas anormales en las arterias a cambios en el flujo sanguíneo y la mayoría de ellos tenían calcificaciones de arteria coronaria detectadas mediante escáner de tomografía computerizada coronaria.

Según Emilio Chiurlia, uno de los investigadores del estudio, son necesarios estudios futuros que se dirijan al papel preciso de la disfunción eréctil como un marcador de enfermedad cardiovascular. Mientras llegan tales resultados de futuros estudios, Chiurlia señala que la disfunción eréctil debería elevar las sospechas sobre el inicio de la aterosclerosis, incluso en hombres que, de otra forma, no se pensaría se encuentran bajo tal riesgo. A juicio de los investigadores, la disfunción eréctil debería ser considerada, como la diabetes, un "equivalente cardiovascular".

 

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lunes, octubre 10, 2005

Reservorios orgánicos del VIH

El tratamiento antirretroviral actualmente permite la inhibición de la replicación viral del VIH, pero persiste acantonado en reservorios del organismo


E.P.- Investigadores de las Instituciones Médicas Johns Hopkins de Estados Unidos han descubierto un segundo reservorio del VIH en el organismo donde permanece latente y no es afectado por las terapias actuales que previenen la replicación del virus. Los resultados del estudio han sido dados a conocer por la institución médica.

Según los científicos, la población viral adicional hace improbable que el virus pueda ser erradicado del organismo, incluso aunque las terapias actuales reduzcan de forma efectiva la replicación del virus hasta niveles indetectables por las técnicas clínicas habituales.

Los investigadores explican que la segunda reserva de VIH alberga variantes únicas de VIH o clases de virus que se han generado en el paciente, distintas de aquellas que persisten en una previa reserva latente ya descubierta, las células T CD 4 positivas.

Según los expertos, estas variedades en reserva de VIH tienen la capacidad de emerger en un momento más tardío, sin embargo, los investigadores de John Hopkins ya publicaron con anterioridad un estudio en el que concluían que los rebrotes del virus no tenían por qué significar que este se había conseguido convertir en resistente a los fármacos.

http://www.azprensa.com/noticias_ext.php?idreg=12866

 

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jueves, octubre 06, 2005

Sexo y riesgo de hepatitis C

El sexo no aumenta el riesgo de contraer la hepatitis C

Amplio estudio que dio seguimiento a cientos de parejas monógamas a lo largo de una década revela que es muy bajo, casi nulo, el peligro de que se transmita el virus de la hepatitis C por la vía sexual Un estudio recientemente publicado en el Diario Americano de Gastroenterología y que acompañó durante diez años a 895 matrimonios estables, monógamos, analizó la transmisión de la hepatitis C al compañero cuando uno de ellos estaba contaminado con el virus de la enfermedad, indica el Grupo Optimismo.

De las 895 parejas incluidas en el estudio, 776 completaron los 10 años del estudio, correspondiendo a 7.760 individuos/ años de observación.

Todas las parejas declararon que durante estos diez años no tuvieron prácticas de sexo anal, no realizaron sexo durante el período de la menstruación ni tampoco utilizaron preservativos como protección. La media de relaciones sexuales fue de 1.8 veces por semana.

Durante los diez años del estudio fueron observadas tres infecciones de hepatitis C entre los compañeros, pero en uno de estos casos el genotipo de la pareja era diferente al encontrado en la nueva infección, excluyendo con claridad la posibilidad de transmisión sexual. Los otros dos casos poseían el mismo genotipo del compañero, pero el análisis de la secuencia del genoma del virus en la región NS5b y el análisis filogenético mostraron que se trataban de virus de procedencia diferente, lo que excluía la posibilidad de transmisión por la pareja.

Los autores concluyen que estos datos indican que el riesgo de transmisión sexual en parejas heterosexuales monógamas es extremadamente bajo e incluso nulo. Para estas parejas ninguna recomendación general sobre el uso de preservativos o mudanza de las prácticas sexuales debería ser exigida.

 

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