Salud y Sexualidad *

domingo, noviembre 27, 2005

Juicio a la madurez sexual de los chilenos

El revuelo que provocó una encuesta y otros signos revelan una mentalidad adolescente frente al tema.


Carmen Rodríguez Frías

"Los chilenos dicen tener sexo cada tres días", "Los chilenos tienen más sexo que el promedio internacional", "Cachetones e insaciables". Son los titulares que poblaron los diarios nacionales hace dos semanas. Y es que una encuesta mundial sobre comportamiento sexual, realizada por una multinacional fabricante de condones, mostró lo que muchos querían oír: nuestros connacionales decían hacer el amor 112 veces por año. La media global era de 108.

Más allá del rigor metodológico -se trató de un sondeo por internet y no de una muestra representativa-, lo más notable de esta encuesta fue el impacto que causó en la población. Debates en programas radiales, llamados de los auditores, notas televisivas y mucho, pero mucho comentario de pasillo.

¿Qué nos pasa a los chilenos con este tema que provoca tanta reacción?

Para los investigadores de la sexualidad local, este revuelo no tiene ningún misterio: fueron demasiados los años de represión -asociados al período de dictadura- en los que de sexo no se habló más. Y si a esto se suma una idiosincrasia más bien conservadora y un tema que alude a la intimidad de las personas, no es raro que el tópico provoque hoy tanto interés.

Hablar en serio

Pero aunque el sexo acapare cada vez más espacios en los medios desde los años 90, siguen existiendo un montón de mitos que no ayudan a una sexualidad más madura ni más plena.

"El punto no es si se habla o no de sexo en forma pública. El tema es desde dónde se habla. Una cosa es hablar desde la fantasía, desde una sexualidad imaginaria o cinematográfica; y otra, desde las vivencias reales", dice Sandra Ahumada, de la Unidad de Sexualidad Humana del Hospital Clínico de la U. de Chile.

"En los medios de comunicación se está hablando de sexo desde el punto de vista de la sensualidad, pero no de la sexualidad y de la afectividad entre las personas", advierte Elena Sepúlveda, ginecóloga, sexóloga y académica de la U. de Santiago.

La profusión del doble sentido en nuestro lenguaje también dice algo: "No se habla de sexualidad en forma tranquila, serena, adulta. Se le tiene miedo al tema y es más fácil hablar desde el chiste". El típico humor picante de los chilenos sería una forma de evasión, de no enfrentar en serio algo que nos inquieta.

Y nos inquieta porque no estamos seguros de estar bien en este plano. Como no se habla del tema en serio, como no hay una educación sexual sistemática, poco sabemos sobre qué es lo sano en este ámbito. "Y andamos buscando saber qué es lo normal, lo correcto, lo que debería ser. Por eso estas encuestas que muestran, por ejemplo, promedios de frecuencia, tienen tanta resonancia entre las personas", dice la sicóloga Soledad Torres, de la mencionada Unidad de Sexualidad Humana de la U. de Chile.

¿Cuál es la frecuencia normal? ¿Cuánto debería sentir? ¿Cuánto debería demorar en llegar al orgasmo? Son preguntas que los sexólogos y sicólogos viven escuchando de parte de sus pacientes. "Hay muchos mitos en torno a estas respuestas, pero la verdad es que lo normal, en este plano, es un concepto bastante complejo y que lo da la propia pareja en términos de cómo se sienten ellos en la intimidad", dice la ginecóloga Patricia Aliaga, también de la U. de Chile.

"Una pareja puede hacer el amor cada dos semanas y si uno les pregunta su grado de satisfacción y te dicen 'estamos OK', es absolutamente normal. Son ellos los que definen su forma de encuentro", agrega Aliaga.

Aunque no todo han sido encuestas ni humor de doble sentido. El tema de la sexualidad también se ha abierto, en los últimos 15 años, a nivel de políticas públicas. "Pero se ha hecho desde la prevención (VIH-sida, embarazo adolescente). El mensaje hoy es que el sexo está lleno de peligros y nadie habla seriamente de su dimensión gozosa y placentera", apunta Patricia Aliaga.

Ignorar este aspecto de la sexualidad es algo que viene de antiguo en nuestra cultura. "Es parte de las construcciones culturales, del tema de la culpa y del cuerpo, que parte desde la niñez, cuando nos dicen '¡no te toques!' y '¡que no te toquen!'. Y eso queda marcado en el cuerpo de la gente", dice la sexóloga Elena Sepúlveda. Ella hace talleres con mujeres y, relata, "lo que más les cuesta es incorporar a su cuerpo una sensación placentera, al bailar o moverse".

Un estudio sobre las escenas de sexo en el cine chileno, de Daniel Olave y Alfredo Silva (ver nota relacionada), refuerza esta mirada de los especialistas: el sexo no suele vivirse como algo transparente ni gozoso.

"Creo que el cine, la literatura y el arte en general se adelantan en su diagnóstico a los estudios de ciencias sociales. Al hacer una película, el director está metiendo sus propios rollos y los de sus amigos; está contando una historia que sale de vivencias reales. Una película como 'En la cama' te está hablando de una sociedad que tiene conflicto en esta área", dice Claudia Dides, socióloga de la Flacso.

Señales de cambio

Pero también hay signos positivos de cambio. La sicóloga Soledad Torres dice que en la medida en que los medios de comunicación aborden el tema, muchas personas están tomando conciencia de sus problemas y consultando a especialistas. "Muchas pacientes han llegado diciendo 'cuando fui a ese foro o cuando leí ese artículo, me di cuenta de que tener un orgasmo es un derecho', por ejemplo ".

El urólogo y sexólogo Eduardo Ceruti afirma que cada vez son más los hombres que se atreven a consultar por distintos tipos de disfunciones. La sexóloga Elena Sepúlveda detectó que el promedio de edad de los hombres que consultaban bajó de 65 a 45 desde los años 90 hasta esta década. Y una reciente encuesta del laboratorio Bayer indicó que la mayoría de los chilenos desea tener una vida sexual plena y que la condición para ello es compartir esto junto a su pareja. Sólo falta que el cine empiece a mostrarlo.

¿Qué no funciona?

Los especialistas en sexualidad coinciden en que, en este minuto, el problema más serio que estamos enfrentando los chilenos -jóvenes y adultos, hombres y mujeres- es el trastorno del deseo. "La falta de tiempo para crear intimidad de pareja, el estrés, las exigencias de la vida diaria generan en el organismo una falta de sustancias que son fundamentales para la vivencia del placer", dice la sexóloga Elena Sepúlveda.

El urólogo y sexólogo Eduardo Ceruti agrega que los riesgos que hoy conlleva el sexo fuera de una pareja estable están generando en los hombres un temor que los lleva a la falta de deseo.

En cifras

50% de las mujeres chilenas reporta haber tenido algún tipo de disfunción sexual alguna vez en su vida.

35% de los hombres chilenos reporta haber sufrido algún tipo de disfunción sexual alguna vez.

30 a 34 años es el tramo de edad en que hombres y mujeres chilenos dicen tener mayor actividad sexual.

46% de los hombres chilenos dice haber tenido problemas de pareja que han afectado su deseo sexual.

15% de las chilenas mayores de 18 años dice haber estado inactiva sexualmente el último año.

6% de los hombres chilenos mayores de 18 años dice haber estado inactivo sexualmente el último año.

http://diario.elmercurio.com/

 

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viernes, noviembre 25, 2005

Educación sexual en familias hispanas residentes en EEUU

Nueva York — El día menos pensado, durante una visita a casa de sus abuelos y recién cumplidos sus doce años, Marisa L. —actualmente una profesional residente en la ciudad, casada y con tres hijos— debió encerrarse largamente en el baño mientras trataba de solucionar lo que para ella era un terrible hallazgo: estaba sangrando en sus partes más íntimas y no tenía la menor idea de qué se trataba… Nadie —ni los hermanos mayores, ni padres, ni maestros le habían dicho una sola palabra sobre la menstruación.
Así que cuando la mayor de sus hijas se acercaba a esa edad, Marisa —“para evitarle ese trauma tan terrible”, según nos cuenta— decidió sentarse a hablar con su primogénita y explicarle el asunto de la manera más delicada y circunspecta posible, eligiendo cuidadosamente cada palabra… hasta que su hija, un poco aburrida le aclaró que no era necesaria tanta solemnidad, pues ellas ya sabían de ese tema desde que estaban en primaria.

Esta anécdota verídica, y es posible que frecuente, ilustra un par de cuestiones importantes en lo que respecta a la educación sexual de los niños. Por un lado el espíritu de desconocimiento, a veces casi oscurantismo en lo referente a estos temas en que fueron criados muchos latinoamericanos en épocas anteriores.

Por otra parte la enorme brecha generacional y cultural, especialmente en el caso de padres que han inmigrado a este país con hijos pequeños, o han tenido sus hijos aquí, por lo cual es aquí donde han recibido la educación escolar así como la instrucción informal o esporádica.

Hay que hacer la salvedad de que la exposición constante a material, conversaciones o programas de televisión con contenido de carácter sexual no garantiza una información adecuada o útil para los niños; y a veces, sin la guía apropiada puede ser incluso contraproducente o confundirlos aún más.

Igualmente hay que hacer énfasis en los riesgos que se pueden incurrir, o acrecentar, si no se imparte a los menores apropiada una orientación sexual y desde una edad temprana.

Entonces, ¿cuándo se debe empezar la educación sexual de los hijos, de qué manera y con qué parámetros?

Según la psicóloga colombiana Liliana García B, “la educación sobre la sexualidad no se debe limitar simplemente a una plática entre padres e hijos, ni tampoco a un curso que se ofrezca en el colegio”.

En su opinión es un proceso de información y formación que se inicia sin palabras a través de las vivencias de la infancia y que se prolonga hasta la edad adulta: “El contenido de la información cambia a medida que el niño crece, pero lo que no debe cambiar son nuestras actitudes para lograr una comunicación eficaz: respeto, franqueza y actitud solícita”.

Le consultamos también a la educadora María Peláez V. y nos respondió en términos similares, aclarando que en este tema hablaba más desde su percepción de madre que el de educadora. “Para mí es crucial considerar que la educación sexual realmente empieza en la cuna, pues ésta se imparte o se deriva de las actitudes y conductas de los padres en muy distintos ámbitos de la vida. Esta abarca aspectos como las diferencias culturales, de rol y de género, el manejo de la afectividad, la relación con nuestro cuerpo y el de nuestros hijos, incluyendo el disfrute del contacto físico, la participación de hijos y padres en rutinas de la vida diaria como el baño, juegos que impliquen contacto físico, el hecho de que los niños puedan ver a sus padres besándose, abrazándose, intercambiando roles en la cocina, el jardín, el trabajo, el cuidado y atención de los hijos, aportan elementos claves con respecto al proceso de educación sexual”.

Según la educadora, la apertura frente a la diferencia que manejen los padres es un elemento vital; por ejemplo el hecho de que los niños tengan contacto con amigos o amigas homosexuales de la familia, se podría convertir en la mejor lección para captar que todos no tenemos la misma orientación o no todos tienen preferencias comunes a su género.

¿Y qué opina nuestra gente? Nos referimos a las personas de origen hispanoamericano residentes en la ciudad, con hijos o en edad de tener hijos. Para hacernos una idea conversamos con varias personas en una zona de la ciudad con alta concentración de latinos...

Hay que decir que en su mayoría recibimos quejas, pero también un par de sugerencias que se podrían tener en cuenta.

“Hay mucha ambivalencia”, nos dice Sandra, una dominicana que trabaja en una oficina.

“En mi época, los padres esperaban que nos hablaran del tema en la escuela, y en la escuela esperaban a que nuestros padres nos pusieran al tanto”.

“¿Educación sexual?”, se burla Eduardo, un colombiano que trabaja en un garaje de estacionamiento. “Lo único que me dijo mi padre al respecto fue ‘hijo, mucho cuidado con las mujeres malas porque te pueden enfermar, y mucho cuidado con dejar embarazada a una hija de familia porque nos metes en un lío’. Y punto. Hasta allí llegó mi educación sexual”.

“De eso no se hablaba en absoluto”, se queja Berta, una mexicana que se dedica a la fotografía. “Había como un terror de los padres y los maestros a hablar de esas cosas, incluso a nombrar las palabras... pero el hecho es que de repente salían muchas chavas embarazadas”.

Gabriel, un chileno que trabaja como auxiliar administrativo en un hospital local nos dice: “Cada vez más se piensa en la urgente necesidad por parte de las instituciones educativas, de los medios de comunicación y de la sociedad en general, de promover estrategias para masificar la educación sexual, pero la verdad es que nada parece contener a una juventud ‘aparentemente’ educada sexualmente, pero que hoy presenta al menos en nuestro caso, altísimos índices de embarazo en adolescentes, casos de problema de salud pública y otras situaciones que dan al traste con los mas elocuentes proyectos de educación sexual”.

Por su parte Lucía, una mecanógrafa de la corte, de origen hondureño, nos dice: Según los currículos de las instituciones educativas en nuestros países, la educación sexual debe brindarse desde el preescolar, pero nos encontramos con maestros que no han logrado educar aun su sexualidad y mucho menos tienen elementos para brindar esta asignatura.

¿Y que decir de los padres? Se supone que deben hacerse partícipes de esta labor educativa, pero a ellos, perdón, a nosotros ¿quién nos educó?



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sábado, noviembre 12, 2005

Cuidado con los afrodisíacos falsos


Venta ilegal / Engaños con grajeas naturales:
Se venden alimentos para sanar disfunciones sexuales


Viagra impulsó productos alimenticios, hierbas y condimentos conocidos como afrodisíacos. Hoy los comercializan en cápsulas que mienten con supuestas propiedades terapéuticas.

BERNARDITA AGUIRRE PASCAL

"Lo que tiene él es eyaculación precoz... Que su marido se tome tres cápsulas de Propill al día y a los quince días ya va a tener efecto. Esto actúa sobre la circulación... Es natural y no tiene contraindicación".

Muy segura, vestida de delantal blanco y con un elaborado lenguaje, la dependienta de una tienda de productos naturales diagnosticó e indicó un tratamiento con pastillas como si fueran fármacos, cuando en realidad se trata de un suplemento alimentario hecho de hierbas, cuya eficacia no ha sido comprobada científicamente y ella bien podría estar vendiendo zapatos.

La situación ocurrió en el mismo local naturista que el jueves 3 de noviembre fue sometido a un sumario sanitario por la Seremi de Salud Metropolitana por el rotulado de productos con indicación terapéutica que no corresponde y por hacer publicidad, que circuló en la prensa, con engaño al asignar propiedades medicinales a algunas de estas sustancias.

Este es el primer caso de sumario sanitario por venta engañosa de productos que prometen solucionar disfunciones sexuales. Pero el tema no es extraño, en este año veinte sumarios sanitarios ha iniciado la Seremi de Salud Metropolitana a elaboradoras de suplementos alimentarios, envasadoras de hierbas para infusión y locales de venta de estos productos por rotulación y publicidad que contiene palabras que sugieren efectos terapéuticos o curativos en la etiqueta, en folletos dentro del envase, que son entregados en el local o en medios.

Estos supuestos "remedios naturales" engañan a miles de clientes porque sus resultados no tienen ninguna comprobación científica. La cantidad de estos productos naturales que uno tendría que ingerir para causar efectos como un medicamento alopático es demasiado grande, explica el químico farmacéutico Iván Saavedra.

"El reglamento sanitario dice que no puedes atribuir propiedades terapéuticas, ni otras propiedades que induzcan a falsedad orgánica. Nunca a un alimento le puedes atribuir una propiedad más allá de nutrir", explica Carmen Julia Cerda, coordinadora de la unidad de productos farmacéuticos complementarios del ISP.

No se trata de que las sustancias de la naturaleza no tengan propiedades medicinales. Hay fitofármacos que tienen efectividad comprobada por estudios científicos, son autorizados por el Instituto de Salud Pública (ISP) y, además, se venden en las farmacias.

Hay que diferenciar entre alimentos, que necesitan un permiso de la autoridad sanitaria al lugar donde se fabrica o expenden, y los fitofármacos, que deben comprobar su efectividad ante el ISP.

En el caso de los compuestos denominados popularmente "afrodisíacos" se comercializan como suplementos alimentarios, pero engañan atribuyéndose propiedades terapéuticas, sin evidencia científica, ni registro de fitoterapia del ISP. Son simples grajeas que mezclan ajo, cebolla, menta, canela, hierba del clavo y maca.

Falsas hierbas artesanales

La llegada de compuestos naturales que dicen remediar disfunciones sexuales se ligan al boom del Viagra. Cuando se hizo famosa la píldora azul y se habló de la disfunción eréctil, comenzaron paralelamente a ser populares estas sustancias afrodisíacas que prometen milagros y se venden en cualquier establecimiento sin receta.

Algunos comerciantes, sabiendo que no pueden atribuirle a estas sustancias propiedades medicinales, abrevian las enfermedades para que no se diga que las nombran. Como en la publicidad que circuló en diarios del Propill que "controla eficazmente la precocidad (Ey. Precoz)".

Otros no dicen nada en su envase ni publicidad, pero los vendedores diagnostican y recetan. "Este es para la impotencia sexual, es súper bueno, mejor que cualquier otro producto químico. Estas pastillas son mejor que recomendarte una hierba, porque va a ser más difícil que él se las tome", explica la dependienta de una yerbería cercana a la Estación Central.

Algunos están al límite. Para cumplir la reglamentación advierten en su etiqueta que son complementos alimenticios, pero en internet promocionan sus supuestas propiedades terapéuticas. Es el caso de For Homb que "mejora el rendimiento sexual en casos de frigidez, impotencia sexual y recuperación prostática".

En 2002 se modificó el Reglamento Sanitario en materia de suplementos alimentarios y se prohibió "promocionar su consumo para fines de diagnóstico, prevención o tratamiento de enfermedades".

Los complementos alimenticios se pueden expender como polvo, líquido, granulados, grajeas, comprimidos, tabletas o cápsulas, igual que los medicamentos.

"Entonces el problema es que como tienen esta forma, usted los compra creyendo que son medicamentos, cuando en realidad son un suplemento alimentario", dice el químico farmacéutico Julián Mascaró, asesor de la Seremi de Salud Metropolitana.

En la calle Bascuñán Guerrero hay una, al lado de otra, una serie de yerberías que venden sustancias que violan toda reglamentación, como el Afrodisex3 y RXS que dice ser fitoterapia peruana, la que necesita autorización del ISP. No es por molestar que se exige autorización, sino por seguridad. "Nosotros analizamos de dónde proviene, cómo se elaboró y si la eficacia que declara está comprobada por ensayos clínicos o uso tradicional", explica la directora del ISP, Pamela Milla, quien asegura que hasta la fecha no hay ningún fitofármaco registrado en la entidad que combata disfunciones sexuales. Ninguno tiene una eficacia comprobada.

En Chile y el mundo:

Las sanciones

Dos años de cárcel y un millón de dólares en compensaciones y multas fue la pena del urólogo chileno Carlos Nazir, quien fue condenado en Miami por venta irregular de medicamentos contra la impotencia sexual. Power Gel y Vigor eran promocionados en la TV norteamericana como eficaces para curar la disfunción eréctil, eran naturales y sin efectos colaterales pero contenían sustancias controladas por la FDA.

En Chile, las sanciones no han llegado tan lejos. Quienes atribuyen propiedades medicinales a alimentos o compuestos que no las tienen comprobadas científicamente se arriesgan a sanciones que pueden ir desde una simple amonestación hasta la clausura del local.

Para los médicos es ilusión:

Un placebo que puede ser peligroso

"Ciertas cortezas empleadas para preparar cocimientos que se beben con alcohol, como la clavohuasca, producen un escozor viril instantáneo e interminable que nada, salvo el acto mismo de la hombría, puede aplacar". Para la risa es la descripción del libro Pantaleón y las Visitadoras, de Mario Vargas Llosa, pero el tema no es chiste.

El urólogo de la Clínica Las Condes, José Miguel Campero, explica que no se ha demostrado con estudios serios que los productos naturales sean mejor que el placebo. Además, las disfunciones sexuales pueden ser signo de otras patologías, como futuros problemas coronarios que no podrían ser descubiertos si sólo se trata el síntoma.

Sobre la archi conocida frase de que "es natural así que no tiene contraindicaciones", el doctor Campero enfatiza que el ginseng, ginko biloba y ajo, que están presentes en estos productos afrodisíacos, tienen efecto anticoagulante y quien los consume podría sufrir una hemorragia en una intervención quirúrgica.

EN 2002 SE CAMBIÓ el Reglamento Sanitario en materia de suplementos alimentarios y se prohibió promocionar su consumo.

HASTA $10.000 cuestan los productos afrodisíacos naturales que prometen solucionar enfermedades. Hay desde $1.800.

http://diario.elmercurio.com

 

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viernes, noviembre 11, 2005

Prostíbulos, zoofilia y fingimientos

Cuando Alfred Kinsey tomó por primera vez el pulso sexual a los norteamericanos, allá por 1948, demostró entre otras cosas que la inmensa mayoría de los hombres incurría en prácticas sexuales prohibidas o ilegales en su tiempo. “Al menos el 85% de los varones jóvenes debería estar en la cárcel si se aplicaran con rigor las leyes”, advertía el doctor, cuyos hallazgos resultaron primordiales para despenalizar el adulterio, el sexo oral, la sodomía y las relaciones homosexuales (aunque aún quedan vestigios de aquellas leyes en algunos estados del profundo Sur y del Lejano Oeste).

Kinsey confirmó que el 90% de los hombres se masturbaba, que el 85% hacía el amor antes del matrimonio, que entre el 30% y el 45% mantenía relaciones extramatrimoniales y que el 70% había visitado algún prostíbulo. El 37% reconoció haber tenido por lo menos “una relación homosexual resultante en un orgasmo”. Otro de los tabúes que sacó a la luz fue el de la zoofilia: el 17% de los adolescentes de zonas rurales se “iniciaban” teniendo contactos con algún “animal inferior”.

Uno de los capítulos que más estudió fue el de la homosexualidad. El 48% de los adultos y el 60% de los adolescentes admitieron haber practicado “actividades homosexuales” antes de la pubertad. El porcentaje de homosexuales adultos rondaba el 6,6% de la población masculina.

Los resultados de “Conducta sexual del hombre” causaron un gran impacto en la sociedad americana, que seis años después (1953) acogió con cajas destempladas la continuación: “Conducta sexual de la mujer”: el 62% de las mujeres se masturbaba, el 66% tenía “fantasías sexuales nocturnas”, el 50% hacía el amor antes del matrimonio, el 26% mantenía relaciones extramatrimoniales y el 13% había tenido “al menos una relación homosexual”.

Los grupos conservadores tacharon sus investigaciones como “inmorales”. El propio Kinsey admitió, a luz de sus descubrimientos, que las mujeres son menos activas sexualmente que los hombres, y se preguntó hasta qué punto las “inhibiciones adquiridas” eran un factor decisivo. Determinó que las mujeres que se iniciaban sexualmente antes del matrimonio tenían tres veces más posibilidades de alcanzar el orgasmo dentro de la “sagrada institución”.

Desde entonces, y salvando las distancias, tan sólo los informes Masters & Johnson (1966) y Hite (1976) han logrado cubrir el expediente. ¿Cómo ha cambiado la conducta sexual de los americanos en estos últimos 30 años? A falta de un nuevo informe Kinsey, las respuestas hay que buscarlas en encuestas más o menos incompletas como la “American Sex Lives”, realizada el pasado verano por la cadena ABC. Para empezar rompiendo moldes, los partidarios de Bush disfrutan más del sexo que los de Clinton. El 56% de los republicanos admite que su vida sexual es “muy satisfactoria”, frente al 47% de los demócratas, que son más proclives a fingir los orgasmos con su pareja (33% frente al 26%).

La encuesta revela que existen también dos Américas en el terreno más íntimo: el 55% se define como “sexualmente tradicional”, frente al 42% “sexualmente aventurero”. Otro mito que se derriba: el 74% casados admite hacer el amor una o más veces a la semana, frente al escaso 33% de los solteros. El 12% ha culminado su fantasía de hacer el amor en la oficina y un privilegiado 8% presume de hacelo religiosamente, todos los días.

http://www.elmundo.es

 

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martes, noviembre 01, 2005

Científicos americanos desarrollan un método que podría evitar la infección por VIH en mujeres

Científicos americanos desarrollan un método que podría evitar la infección por VIH en mujeres

Investigadores de la Universidad de Cornell de Nueva York han desarrollado un método basado en componentes moleculares aplicados mediante un gel vaginal, que podría proteger frente a la infección por VIH en mujeres. Las conclusiones del estudio se publican en la edición digital de la revista "Nature".


Madrid, 31 de octubre 2005 (EP)

Los científicos probaron un microbicida vaginal que contenía hasta tres inhibidores de molécula pequeña para ver si protegían a los monos macacos de infección vaginal. Descubrieron que las combinaciones de inhibidores administradas mediante un gel microbicida tópico proporcionaban protección frente a la infección.

Los expertos explican que el virus VIH entra en las células T humanas a través de las moléculas de la superficie o receptores. La proteína CCR5 es importante para el inicio de la infección. Mediante el uso de moléculas pequeñas que se unen al receptor CCR5, los científicos pudieron inhibir las diferentes fases de unión y entrada del virus.

El equipo de investigadores experimentó con concentraciones y combinaciones diferentes de inhibidores, por separado y de forma conjunta, administradas mediante un gel vaginal. Los monos fueron después expuestos al VIH simio (VIHS) y se analizaron sus tasas de infección.

Según los científicos, la protección conseguida fue amplia, ya fuera utilizando inhibidores en solitario como con combinaciones de ellos. En un experimento exploratorio a pequeña escala, cuatro de cada seis macacos consiguieron protección frente al virus aun cuando el microbicida fue administrado entre dos y seis horas antes de la exposición al VIHS. Se consiguió también alguna protección al darles a los animales los inhibidores por vía oral.

Para los autores del estudio, la ventaja de utilizar moléculas convencionales pequeñas como inhibidores supone que los costes de producción para el microbicida no serían prohibitivos. Señalan además que será necesario realizar pruebas clínicas para evaluar la seguridad y eficacia de estas moléculas en el caso de la infección por VIH en las mujeres.

 

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