Intimidad / los juegos peligrosos de la sexualidad
Empezar el acto sexual sólo es la mitad del problema en la mayor parte de matrimonios. ¿Quién empieza?… Es la otra mitad. El asunto de qué miembro de la pareja inicia el sexo abre una caja de Pandora llena de resentimientos, recriminaciones y ardides.
La vida matrimonial
Una pareja de 40 años, Nelly y Roberto, se sometió a una terapia intensiva para solucionar sus problemas conyugales, pues su vida sexual, luego de 15 años de matrimonio, se había acabado.
Durante los primeros 14 años, Roberto siempre había iniciado el sexo y Nelly, nueve de cada diez veces, accedía sin reponer en nada. Pero una noche, después de una fiesta en la que ella había ingerido unas copas de más, buscó a su marido bajo las sábanas y comenzó a acariciarle el vientre y los muslos.
"Él me retiró la mano, dijo Nelly, recordando el incidente con una pena y un resentimiento obvios, él dijo que no quería hacerme el amor porque yo estaba borracha y que le daba mucha pena que estuviera así".
La confusión
El caso es que para Roberto, una esposa sonriente y sexualmente agresiva no era una esposa, era una mujerzuela. "Y uno no hace el amor con una de esas mujeres en una cama matrimonial", mencionó.
Él estaba atrapado en la clásica confusión del hombre: las mujeres son vírgenes o mujerzuelas y nadie quiere que su compañera sea una de éstas últimas.
Esta confusión hace que algunos matrimonios tengan relaciones sexuales en menos ocasiones.
Los tipos como Roberto hacen el amor a su mujer en tanto ésta actúe pasivamente, cuando ella da señales de comportarse diferente, en el momento que inicia el coito, ellos se enfrían. Roberto insistía en que "Nelly ese día era otra".
La ofensa
Nelly se ofendió y quedó resentida, se dio cuenta que después de tantos años, por primera vez había iniciado el acto sexual con su marido y éste la había rechazado. Ahora no eran sólo sus inhibiciones las que la mantenían bloqueada… Lo peor de todo es que él había hecho que ella se sintiera culpable y avergonzada y, es más, se sentía ordinaria.
La venganza
Sin darse cuenta claramente de lo que estaba haciendo, Nelly comenzó a vengarse. La vez siguiente, cuando Roberto estaba insinuándose, lo rechazó diciendo que no tenía ganas, no fue sólo por venganza, ella no tenía deseos sexuales.
Otro día también lo rechazó, y el otro, y el otro… Él, humillado, dejó de intentarlo. Hasta que ya, hace más de un año no hacen el amor.
El juego marital
Esta pareja es un ejemplo del juego marital más peligroso: "el sube y baja sexual". Esto, además de un autoengaño, es amenazador, pues no se trata únicamente de que la pareja tenga la misma frecuencia, aunque un miembro quiera sexo y el otro no, sino que haya coordinación.
En este sube y baja del juego sexual uno no quiere hacer el amor porque el otro no quiere hacerlo. Existe venganza, dicen muchos: las ofensas sexuales se pagan.
Un rechazo merece otro… y así la pareja sigue desconcentrándose en todos sus deseos y quiere el sexo muy rara vez., un mes o toda la vida de casados, con breves períodos de armonía. Para Nelly y Roberto, uno abajo y otro arriba en el sube y baja, significó la anulación de su vida sexual.
Las respuestas
Resulta típica la manera en que algún miembro de la pareja responde al rechazo sexual de esta manera. Si el compañero (a) se niega dos veces seguidas hombre y mujer sienten un rechazo sexual muy profundo.
Cuando se percibe humillación por una negativa a hacer el amor, generalmente, se responde dejando de tomar la iniciativa (para no arriesgarse a otra humillación) o vengarse de la pareja rechazando la relación cuando se quiere iniciarla.
El juego de poder
Como las peleas de los chicos, esto puede hacerse cada vez más fuerte. Rechazar la sexualidad se convierte en un juego de poder: "Si tú dices que no, yo también puedo hacerlo".
El menor desdén sexual puede llevar al sube y baja a una verdadera guerra, en particular si los dos integrantes de la pareja son sexualmente inseguros.
No a la inseguridad
Hace falta una cierta seguridad sexual así como generosidad de espíritu para no terminar integrando uno de esos desafortunados ciclos sexuales.
El hombre, si tuvo algún problema en su trabajo, enseguida tomará como desdén la negativa de su mujer a hacer el amor una noche.
Una mujer que está convencida de que sus atractivos se van perdiendo porque ha engordado un poco, interpretará una semana sin relaciones sexuales como la pérdida de todo interés sexual en ella por parte del marido.
"Hay un solo paso de la humillación a la ira y con frecuencia el paso siguiente de la ira es la venganza". Tómelo en cuenta.
Tome en cuenta
Generosidad y entrega
Ponerse de acuerdo es importante antes de iniciar cualquier acto sexual.
Todas las respuestas se dan luego de que aparecieron los estímulos.
La vida de pareja se da en pareja, no solo ni sola.
Los tiempos cambian, hombre y mujer deben entender eso para evitar problemas sexuales.
Todos los juegos sexuales son importantes, no hay que rechazarlos, hay que buscar el placer en pareja.
Los problemas conyugales hay que arreglarlos pronto para que nadie se sienta ofendido y no aparezca la venganza.
El autoengaño no es bueno, nunca lo será, tratar de ser coordinado es recomendable…
No dejar pasar mucho tiempo un problema sexual, es fatal para la pareja.
La humillación y la venganza terminan los matrimonios.
http://www.lahora.com.ec/
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
La vida matrimonial
Una pareja de 40 años, Nelly y Roberto, se sometió a una terapia intensiva para solucionar sus problemas conyugales, pues su vida sexual, luego de 15 años de matrimonio, se había acabado.
Durante los primeros 14 años, Roberto siempre había iniciado el sexo y Nelly, nueve de cada diez veces, accedía sin reponer en nada. Pero una noche, después de una fiesta en la que ella había ingerido unas copas de más, buscó a su marido bajo las sábanas y comenzó a acariciarle el vientre y los muslos.
"Él me retiró la mano, dijo Nelly, recordando el incidente con una pena y un resentimiento obvios, él dijo que no quería hacerme el amor porque yo estaba borracha y que le daba mucha pena que estuviera así".
La confusión
El caso es que para Roberto, una esposa sonriente y sexualmente agresiva no era una esposa, era una mujerzuela. "Y uno no hace el amor con una de esas mujeres en una cama matrimonial", mencionó.
Él estaba atrapado en la clásica confusión del hombre: las mujeres son vírgenes o mujerzuelas y nadie quiere que su compañera sea una de éstas últimas.
Esta confusión hace que algunos matrimonios tengan relaciones sexuales en menos ocasiones.
Los tipos como Roberto hacen el amor a su mujer en tanto ésta actúe pasivamente, cuando ella da señales de comportarse diferente, en el momento que inicia el coito, ellos se enfrían. Roberto insistía en que "Nelly ese día era otra".
La ofensa
Nelly se ofendió y quedó resentida, se dio cuenta que después de tantos años, por primera vez había iniciado el acto sexual con su marido y éste la había rechazado. Ahora no eran sólo sus inhibiciones las que la mantenían bloqueada… Lo peor de todo es que él había hecho que ella se sintiera culpable y avergonzada y, es más, se sentía ordinaria.
La venganza
Sin darse cuenta claramente de lo que estaba haciendo, Nelly comenzó a vengarse. La vez siguiente, cuando Roberto estaba insinuándose, lo rechazó diciendo que no tenía ganas, no fue sólo por venganza, ella no tenía deseos sexuales.
Otro día también lo rechazó, y el otro, y el otro… Él, humillado, dejó de intentarlo. Hasta que ya, hace más de un año no hacen el amor.
El juego marital
Esta pareja es un ejemplo del juego marital más peligroso: "el sube y baja sexual". Esto, además de un autoengaño, es amenazador, pues no se trata únicamente de que la pareja tenga la misma frecuencia, aunque un miembro quiera sexo y el otro no, sino que haya coordinación.
En este sube y baja del juego sexual uno no quiere hacer el amor porque el otro no quiere hacerlo. Existe venganza, dicen muchos: las ofensas sexuales se pagan.
Un rechazo merece otro… y así la pareja sigue desconcentrándose en todos sus deseos y quiere el sexo muy rara vez., un mes o toda la vida de casados, con breves períodos de armonía. Para Nelly y Roberto, uno abajo y otro arriba en el sube y baja, significó la anulación de su vida sexual.
Las respuestas
Resulta típica la manera en que algún miembro de la pareja responde al rechazo sexual de esta manera. Si el compañero (a) se niega dos veces seguidas hombre y mujer sienten un rechazo sexual muy profundo.
Cuando se percibe humillación por una negativa a hacer el amor, generalmente, se responde dejando de tomar la iniciativa (para no arriesgarse a otra humillación) o vengarse de la pareja rechazando la relación cuando se quiere iniciarla.
El juego de poder
Como las peleas de los chicos, esto puede hacerse cada vez más fuerte. Rechazar la sexualidad se convierte en un juego de poder: "Si tú dices que no, yo también puedo hacerlo".
El menor desdén sexual puede llevar al sube y baja a una verdadera guerra, en particular si los dos integrantes de la pareja son sexualmente inseguros.
No a la inseguridad
Hace falta una cierta seguridad sexual así como generosidad de espíritu para no terminar integrando uno de esos desafortunados ciclos sexuales.
El hombre, si tuvo algún problema en su trabajo, enseguida tomará como desdén la negativa de su mujer a hacer el amor una noche.
Una mujer que está convencida de que sus atractivos se van perdiendo porque ha engordado un poco, interpretará una semana sin relaciones sexuales como la pérdida de todo interés sexual en ella por parte del marido.
"Hay un solo paso de la humillación a la ira y con frecuencia el paso siguiente de la ira es la venganza". Tómelo en cuenta.
Tome en cuenta
Generosidad y entrega
Ponerse de acuerdo es importante antes de iniciar cualquier acto sexual.
Todas las respuestas se dan luego de que aparecieron los estímulos.
La vida de pareja se da en pareja, no solo ni sola.
Los tiempos cambian, hombre y mujer deben entender eso para evitar problemas sexuales.
Todos los juegos sexuales son importantes, no hay que rechazarlos, hay que buscar el placer en pareja.
Los problemas conyugales hay que arreglarlos pronto para que nadie se sienta ofendido y no aparezca la venganza.
El autoengaño no es bueno, nunca lo será, tratar de ser coordinado es recomendable…
No dejar pasar mucho tiempo un problema sexual, es fatal para la pareja.
La humillación y la venganza terminan los matrimonios.
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Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
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