Relaciones adolescentes
El chat, los celulares y los noviazgos de tres meses como máximo forman parte de la nueva tendencia.
Bip, bip… “Eres lo mejor que me ha pasado en la vida”.
Bip, bip… “Me siento feliz de estar contigo”.
El celular suena varias veces durante el día avisando que hay un mensaje de texto.
******
¿Qué estás haciendo?”… “¿Me extrañas”… “¿Nos vemos en la noche?”… Una carita feliz aparece en el monitor del computador anunciando que llegó un correo electrónico.
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La tecnología es un soporte importante en el romance de los adolescentes, como también lo son las relaciones sexuales, las conversaciones sin tapujos y el amor desmedido, fiel e intenso; eso sí, solo por tres o cuatro meses. Los jóvenes, según sus mismos cálculos, alcanzan a tener entre tres y cuatro noviazgos en un año.
No son todos. Como dicen los expertos, no se puede generalizar, pero la mayoría vive el amor con ciertas ventajas –desventajas, dirán otros– que no tuvieron sus padres.
La visita ya no es en la sala con la presencia esporádica de la mamá o de algún hermano menor, sino en el cuarto de la joven o el muchacho, en centros comerciales y en bares.
La llamada por teléfono ya no es una diaria o dos veces por semana, después del colegio o la ‘U’, ahora son varias al día, en el recreo, en el intermedio de clases o en la ruta del bus, gracias al celular.
Eso no quiere decir que las cartas a puño y letra, con corazones flechados, así como las tarjetas hayan pasado de moda, todo eso sirve para demostrar los sentimientos, al igual que las manillas y los anillos.
Te amo por tres meses
Esas relaciones de amor desmedidas y apasionadas, pero de poco tiempo, “son conocidas como monogamia secuencial”, señala Juan Fernando Bojanine, director de Territorio Adolescente, un centro de atención integral creado en Medellín hace un año.
Es más frecuente en las clases sociales media y alta, pues orientadores de colegios y especialistas en adolescentes han encontrado otra situación entre las parejas de estratos bajos: “Como condición para el noviazgo o prueba de amor los muchachos piden un hijo”, cuenta la orientadora de un plantel público de Medellín que prefiere omitir su nombre.
“Les hago caer en cuenta de que no están en condiciones de tenerlo porque un niño requiere muchas responsabilidades y estabilidad económica. Además, echarían por la borda un mundo de sueños y cosas”.
Esa situación no solo se presenta entre los paisas, psicólogas que realizan talleres sobre sexualidad a adolescentes han encontrado ese fenómeno en parejas de estratos bajos de otras ciudades.
“No solo es como prueba de amor –dice un muchacho de 17 años–, también ellas lo hacen porque quieren ser madres jóvenes para compartir más con sus hijos o porque carecen de afecto en sus casas y es la manera de salir de allí”.
Tanto los jóvenes como los especialistas sostienen que el tipo de noviazgo que se da entre adolescentes es motivado por los adultos.
“Impulsan a los niños a madurar biches –asegura Ana Margarita Moreno, orientadora familiar y directora del programa ‘Protege tu corazón’–. Visten a niñas de 8 años como si fueran de 13, y en vez de hacerles una piñata de acuerdo con su edad hacen minitecas y las ponen a bailar, cuando en ese momento los niños solo están interesados en el otro sexo para jugar. Lo único que están logrando es acelerar los procesos”.
A eso se agrega el tipo de información que reciben por Internet y TV (de mucho contenido sexual) y el desarrollo anticipado: algunas niñas tienen su primera menstruación a los 10 años, cuando antes era a los 14. También, señalan los adolescentes, al tipo de papás que tienen. “Unos en su afán de parecer bacanos son permisivos y no ponen límites. Otros se van al extremo y prohiben los noviazgos, con eso nos obligan a vernos en centros comerciales y casas de amigos”, dice Ana Marcela Jiménez, estudiante de Envigado.
“Hemos perdido autoridad porque nos da miedo decir que no. Debemos pensar que por más adolescentes que sean tienen que tener límites. Esta parece una generación de padres sumisos”, señala Bojanine.
Una madre que prefiere omitir su nombre acepta el regaño y propone a los padres enseñar a los adolescentes la importancia del noviazgo. “Se saltan etapas. Muchos ni conquistan, simplemente van al grano”.Los jóvenes tienen relaciones fuertes, pero cortas, alimentadas por mensajes de celular e Internet y por una vida sexual plena. Son noviazgos motivados por los adultos, dicen expertos
http://eltiempo.terra.com.co
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
Bip, bip… “Eres lo mejor que me ha pasado en la vida”.
Bip, bip… “Me siento feliz de estar contigo”.
El celular suena varias veces durante el día avisando que hay un mensaje de texto.
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¿Qué estás haciendo?”… “¿Me extrañas”… “¿Nos vemos en la noche?”… Una carita feliz aparece en el monitor del computador anunciando que llegó un correo electrónico.
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La tecnología es un soporte importante en el romance de los adolescentes, como también lo son las relaciones sexuales, las conversaciones sin tapujos y el amor desmedido, fiel e intenso; eso sí, solo por tres o cuatro meses. Los jóvenes, según sus mismos cálculos, alcanzan a tener entre tres y cuatro noviazgos en un año.
No son todos. Como dicen los expertos, no se puede generalizar, pero la mayoría vive el amor con ciertas ventajas –desventajas, dirán otros– que no tuvieron sus padres.
La visita ya no es en la sala con la presencia esporádica de la mamá o de algún hermano menor, sino en el cuarto de la joven o el muchacho, en centros comerciales y en bares.
La llamada por teléfono ya no es una diaria o dos veces por semana, después del colegio o la ‘U’, ahora son varias al día, en el recreo, en el intermedio de clases o en la ruta del bus, gracias al celular.
Eso no quiere decir que las cartas a puño y letra, con corazones flechados, así como las tarjetas hayan pasado de moda, todo eso sirve para demostrar los sentimientos, al igual que las manillas y los anillos.
Te amo por tres meses
Esas relaciones de amor desmedidas y apasionadas, pero de poco tiempo, “son conocidas como monogamia secuencial”, señala Juan Fernando Bojanine, director de Territorio Adolescente, un centro de atención integral creado en Medellín hace un año.
Es más frecuente en las clases sociales media y alta, pues orientadores de colegios y especialistas en adolescentes han encontrado otra situación entre las parejas de estratos bajos: “Como condición para el noviazgo o prueba de amor los muchachos piden un hijo”, cuenta la orientadora de un plantel público de Medellín que prefiere omitir su nombre.
“Les hago caer en cuenta de que no están en condiciones de tenerlo porque un niño requiere muchas responsabilidades y estabilidad económica. Además, echarían por la borda un mundo de sueños y cosas”.
Esa situación no solo se presenta entre los paisas, psicólogas que realizan talleres sobre sexualidad a adolescentes han encontrado ese fenómeno en parejas de estratos bajos de otras ciudades.
“No solo es como prueba de amor –dice un muchacho de 17 años–, también ellas lo hacen porque quieren ser madres jóvenes para compartir más con sus hijos o porque carecen de afecto en sus casas y es la manera de salir de allí”.
Tanto los jóvenes como los especialistas sostienen que el tipo de noviazgo que se da entre adolescentes es motivado por los adultos.
“Impulsan a los niños a madurar biches –asegura Ana Margarita Moreno, orientadora familiar y directora del programa ‘Protege tu corazón’–. Visten a niñas de 8 años como si fueran de 13, y en vez de hacerles una piñata de acuerdo con su edad hacen minitecas y las ponen a bailar, cuando en ese momento los niños solo están interesados en el otro sexo para jugar. Lo único que están logrando es acelerar los procesos”.
A eso se agrega el tipo de información que reciben por Internet y TV (de mucho contenido sexual) y el desarrollo anticipado: algunas niñas tienen su primera menstruación a los 10 años, cuando antes era a los 14. También, señalan los adolescentes, al tipo de papás que tienen. “Unos en su afán de parecer bacanos son permisivos y no ponen límites. Otros se van al extremo y prohiben los noviazgos, con eso nos obligan a vernos en centros comerciales y casas de amigos”, dice Ana Marcela Jiménez, estudiante de Envigado.
“Hemos perdido autoridad porque nos da miedo decir que no. Debemos pensar que por más adolescentes que sean tienen que tener límites. Esta parece una generación de padres sumisos”, señala Bojanine.
Una madre que prefiere omitir su nombre acepta el regaño y propone a los padres enseñar a los adolescentes la importancia del noviazgo. “Se saltan etapas. Muchos ni conquistan, simplemente van al grano”.Los jóvenes tienen relaciones fuertes, pero cortas, alimentadas por mensajes de celular e Internet y por una vida sexual plena. Son noviazgos motivados por los adultos, dicen expertos
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Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
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