Adiós a la rutina sexual
SÍ, ADIÓS a esa rutina, protocolo, costumbre, aburrimiento sexual que no te provoca nada de nada. En esta temporada que andamos regalando y regalándonos, prométete a ti misma y mismo que de ahora en adelante no te permitirás la mediocridad ni la conformidad en tus relaciones sexuales y en el arte del placer sexual.
Entonces, si eres de las y los que piensan de antemano en cuál es el próximo paso que seguirá en tu actividad sexual permíteme decirte que andas en una rutina como la mayoría de las parejas. Por tanto, si durante el acto sexual estás pensando que después de esa caricia viene la otra, la otra y luego la penetración, y ya lo puedes predecir, cuidado.
Otro momento en que la rutina es bien obvia es la forma en que una de las partes invita a la otra a empezar el juego sexual para culminar en un orgasmo, que por desgracia no siempre resulta ser rico. A veces me cuentan que es acariciándol@s, o con una mirada insinuante, o tocándoles directamente sus órganos sexuales, o mientras están ya casi durmiéndose de repente sienten "eso" y ya saben que "es lo que quiere el negro", sólo por mencionar algunos ejemplos tipicos. El problema es que en su mayoría las disfunciones sexuales se deben a lo que la persona está pensando en el momento en que está sosteniendo relaciones sexuales, así que si se está concentrando en qué será lo que le sigue, lo próximo de la rutina que ya se sabe de memoria, posiblemente entonces no se está concentrando en si le está gustando, dónde le está gustando, cómo le gusta. Por desgracia su pensamiento está centrado en cómo no le gusta. Por tanto, para romper la rutina sexual te sugiero que:
1-Identifica cuál es tu rutina sexual desde la primera fase del ciclo sexual, es decir el deseo. Observa y registra tu conducta sobre cuántas veces a la semana, ¿mes? Tu realmente tienes "ganas" y cuántas otras "lo haces" por complacer a tu pareja. Has una marquita en un papel que identifique las veces que con honradez puedes decir que tienes ganas y al lado de cada marca explica, en una breve narrativa, cómo te sentías cuando tuviste los deseos.
2-Ahora, identifica el segundo paso, la excitación, dentro del ciclo sexual. Narra, con lujo de detalles cómo te vas enloqueciendo de placer, o cómo por el contrario vas pensando "que se acabe pronto". En esta fase del ejercicio te pido que recrees en tu mente la mejor relación sexual que hayas tenido y la peor que hayas experimentado. En ambos casos, narra tu experiencia con lujo de detalles para que de tu narrativa obtengas cómo tu catalogaste dichas experiencias y cuánto están influyendo en tu ejecutoria sexual hoy día. Ahora, identifica en tu presente, por reloj, cuánto tiempo le están dedicando tu y tu pareja al arte de seducirse mutuamente. Analiza también que componentes quieren añadir o eliminar de esta fase. Recuerden que la mujer necesita al menos veinte minutos de coito, es decir, de buena excitación, para provocar su orgasmo. A diferencia de los varones que a penas necesitan cinco minutos. De todos modos, el placer sexual debe experimentarse sin presión de tiempo...
3-Posiblemente en esta fase, la del orgasmo, ya tu tienes una posición de preferencia. Pero, por favor, no la hagas la única forma en que puedas lograrlo. En demasiadas ocasiones escucho a las parejas decirme cómo es que a ella o a él le gusta y, la desgracia es que si no es así entonces no pueden lograrlo. Otro factor también aplica, ellos están un ratito en la posición que a ellas les gusta pero rapidito cambian a la que les provoca su eyaculación. ¡Jum! Me parece que ambos se están privando de las sobre 100 posiciones de placer sexual identificadas que, por qué no, les pueden provocar un o mejor dicho, varios ricos orgasmos. Así que, para salir de la rutina de siempre arriba, o siempre abajo, o en forma de perrito, o cómo sea que lo estás haciendo demasiado constante, prueben otras posiciones sin fijarse la meta de lograr el orgasmo. Más bien, por el puro arte del placer sexual y para que puedan identificar, con lujo de detalles, cómo se va estremeciendo su cuerpo y sobre todo su mente con cada caricia y cada penetración original.
Y por último, ¡pide por esa boca! Por favor, no te conformes con complacer, preocuparte demasiado por el placer de tu pareja, por que le esté gustando y jamás, oye bien, jamás te creas que su orgasmo es tu responsabilidad. El placer sexual es un acto íntimo e individual que será experimentado por cada quién de forma particular y muy, pero muy personal. Es por eso que se requiere una adecuada concentración. Es por eso que es un acto de ti para ti a pesar de que lo estés compartiendo con otra persona. De todos modos, la otra persona puede estar tratando de hacer lo indecible y si tu no estás concentrado o concentrada, nada de nada, así que imagina cuán personal es. Por lo tanto, dedíquense a disfrutarlo, dar lo mejor de cada quién conforme prefieran ambos como pareja y permítanse los resultados, garantizados, que provocarán lo máximo de dicha sensación. Otra vez recalcando que la meta de las relaciones íntimas no necesariamente es un rico orgasmo y sí el placer sexual. Esa profunda conexión emocional entre dos seres que se encuentran y deciden unirse por que sus almas se han reconocido.
Me despido pidiéndote que te regales el mejor de tus orgasmos, planificado con lujo de detalles. Con todas las innovaciones, espontaneidades, sorpresas, libertades y desinhibiciones te puedas imaginar, y las que no entonces búscalas en alguna lectura bien educativa para que puedas aumentar tus conocimientos y educación sexual. Recuerda, tienes la capacidad de hacer de lo ordinario lo extraordinario, ¡sí, la tienes!
http://www.zonai.com
Entonces, si eres de las y los que piensan de antemano en cuál es el próximo paso que seguirá en tu actividad sexual permíteme decirte que andas en una rutina como la mayoría de las parejas. Por tanto, si durante el acto sexual estás pensando que después de esa caricia viene la otra, la otra y luego la penetración, y ya lo puedes predecir, cuidado.
Otro momento en que la rutina es bien obvia es la forma en que una de las partes invita a la otra a empezar el juego sexual para culminar en un orgasmo, que por desgracia no siempre resulta ser rico. A veces me cuentan que es acariciándol@s, o con una mirada insinuante, o tocándoles directamente sus órganos sexuales, o mientras están ya casi durmiéndose de repente sienten "eso" y ya saben que "es lo que quiere el negro", sólo por mencionar algunos ejemplos tipicos. El problema es que en su mayoría las disfunciones sexuales se deben a lo que la persona está pensando en el momento en que está sosteniendo relaciones sexuales, así que si se está concentrando en qué será lo que le sigue, lo próximo de la rutina que ya se sabe de memoria, posiblemente entonces no se está concentrando en si le está gustando, dónde le está gustando, cómo le gusta. Por desgracia su pensamiento está centrado en cómo no le gusta. Por tanto, para romper la rutina sexual te sugiero que:
1-Identifica cuál es tu rutina sexual desde la primera fase del ciclo sexual, es decir el deseo. Observa y registra tu conducta sobre cuántas veces a la semana, ¿mes? Tu realmente tienes "ganas" y cuántas otras "lo haces" por complacer a tu pareja. Has una marquita en un papel que identifique las veces que con honradez puedes decir que tienes ganas y al lado de cada marca explica, en una breve narrativa, cómo te sentías cuando tuviste los deseos.
2-Ahora, identifica el segundo paso, la excitación, dentro del ciclo sexual. Narra, con lujo de detalles cómo te vas enloqueciendo de placer, o cómo por el contrario vas pensando "que se acabe pronto". En esta fase del ejercicio te pido que recrees en tu mente la mejor relación sexual que hayas tenido y la peor que hayas experimentado. En ambos casos, narra tu experiencia con lujo de detalles para que de tu narrativa obtengas cómo tu catalogaste dichas experiencias y cuánto están influyendo en tu ejecutoria sexual hoy día. Ahora, identifica en tu presente, por reloj, cuánto tiempo le están dedicando tu y tu pareja al arte de seducirse mutuamente. Analiza también que componentes quieren añadir o eliminar de esta fase. Recuerden que la mujer necesita al menos veinte minutos de coito, es decir, de buena excitación, para provocar su orgasmo. A diferencia de los varones que a penas necesitan cinco minutos. De todos modos, el placer sexual debe experimentarse sin presión de tiempo...
3-Posiblemente en esta fase, la del orgasmo, ya tu tienes una posición de preferencia. Pero, por favor, no la hagas la única forma en que puedas lograrlo. En demasiadas ocasiones escucho a las parejas decirme cómo es que a ella o a él le gusta y, la desgracia es que si no es así entonces no pueden lograrlo. Otro factor también aplica, ellos están un ratito en la posición que a ellas les gusta pero rapidito cambian a la que les provoca su eyaculación. ¡Jum! Me parece que ambos se están privando de las sobre 100 posiciones de placer sexual identificadas que, por qué no, les pueden provocar un o mejor dicho, varios ricos orgasmos. Así que, para salir de la rutina de siempre arriba, o siempre abajo, o en forma de perrito, o cómo sea que lo estás haciendo demasiado constante, prueben otras posiciones sin fijarse la meta de lograr el orgasmo. Más bien, por el puro arte del placer sexual y para que puedan identificar, con lujo de detalles, cómo se va estremeciendo su cuerpo y sobre todo su mente con cada caricia y cada penetración original.
Y por último, ¡pide por esa boca! Por favor, no te conformes con complacer, preocuparte demasiado por el placer de tu pareja, por que le esté gustando y jamás, oye bien, jamás te creas que su orgasmo es tu responsabilidad. El placer sexual es un acto íntimo e individual que será experimentado por cada quién de forma particular y muy, pero muy personal. Es por eso que se requiere una adecuada concentración. Es por eso que es un acto de ti para ti a pesar de que lo estés compartiendo con otra persona. De todos modos, la otra persona puede estar tratando de hacer lo indecible y si tu no estás concentrado o concentrada, nada de nada, así que imagina cuán personal es. Por lo tanto, dedíquense a disfrutarlo, dar lo mejor de cada quién conforme prefieran ambos como pareja y permítanse los resultados, garantizados, que provocarán lo máximo de dicha sensación. Otra vez recalcando que la meta de las relaciones íntimas no necesariamente es un rico orgasmo y sí el placer sexual. Esa profunda conexión emocional entre dos seres que se encuentran y deciden unirse por que sus almas se han reconocido.
Me despido pidiéndote que te regales el mejor de tus orgasmos, planificado con lujo de detalles. Con todas las innovaciones, espontaneidades, sorpresas, libertades y desinhibiciones te puedas imaginar, y las que no entonces búscalas en alguna lectura bien educativa para que puedas aumentar tus conocimientos y educación sexual. Recuerda, tienes la capacidad de hacer de lo ordinario lo extraordinario, ¡sí, la tienes!
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