Salud y Sexualidad *

martes, julio 25, 2006

Utero y sexualidad

Un tema que ha sido controversial es el papel del útero en la sexualidad femenina. Se trata de un órgano clave y hasta ahora insustituible en la reproducción. Es el sitio en el que se desarrolla el embrión humano, formando una unidad indisoluble con una mujer. No son dos seres, sino uno solo. En el Renacimiento fue motivo de la reflexión de médicos y filósofos. Paracelso creía en una matriz cósmica, pues para él, además del macrocosmos y el mundo sublunar que habitábamos, había un tercer universo, el útero, que poseía por sí mismo los cuatro elementos: aire, agua, tierra y fuego. Los dibujos anatómicos de Leonardo da Vinci reflejan con extraordinaria belleza esa idea. Luego, a finales del siglo XIX, se corrompió el pensamiento con el estudio de los padecimientos mentales. Se pasó de lo bello al adjetivo: histérico.

El área en la que primero se planteó una relación entre el útero y la sexualidad femenina fue en la medicina hipocrática. En los textos ginecológicos de esa escuela se indica que una forma de evitar los trastornos de la matriz es recomendando a las vírgenes y a las viudas tener sexo. Pero en la actualidad, la mayor parte de los padecimientos uterinos se tratan quirúrgicamente, es decir, eliminando a este órgano mediante una técnica: la histerectomía.

La frecuencia de esta intervención es muy elevada en el mundo; se ha convertido en un procedimiento rutinario. En Australia, por ejemplo, ocupa el primer lugar en la cirugía electiva para las mujeres en ese país. En Estados Unidos se realizaron 200 mil sólo en 2004. En México los casos también son muy numerosos, pues en toda familia hay una o más mujeres a las que se les ha practicado. Si bien puede pensarse que se ha exagerado en su empleo (lo que quizá es cierto), otras alternativas para el tratamiento del sangrado persistente o de tumores no cancerosos de la musculatura uterina se encuentran todavía escasamente desarrollados y no están disponibles en todas las naciones. Así, la histerectomía ha permitido evitar la malignización de esos procesos y consecuentemente ha incrementado las expectativas de vida. Pero ¿qué pasa con la sexualidad de las mujeres a las que se les realiza?

Si bien el tema es controvertido, pues involucra múltiples esferas de algo que de por sí ya es bastante complejo, como la sexualidad femenina -desde aspectos como la autoestima o la noción de bienestar sicosexual hasta la persistencia de mitos socioculturales que asocian la idea de feminidad con la reproducción y, por lo tanto, con la persistencia del útero-, los resultados mayoritarios de las investigaciones muestran que la vida sexual de las mujeres no se ve afectada por esta intervención. Por ejemplo, en 2004 Dragisic y Milard, de la Universidad Northwestern, en Chicago (EU), encontraron en un grupo de 75 mujeres que no hay cambios posteriores a la histerectomía, evaluando el deseo sexual y la frecuencia e intensidad de orgasmos.

No sólo eso: algunas investigadoras han documentado una mejoría de la actividad sexual. En 2000, Julia Rhodes y su grupo de la Universidad de Maryland (EU), al estudiar a mil 299 mujeres antes y después de la histerectomía, hallaron un aumento de relaciones sexuales, que pasan de 70.5 a 77.6 por ciento en el lapso de un año, al mismo tiempo que se reducen problemas relacionados con la función sexual, como la disminución de la libido, que pasa de 10.4 a 6.3 por ciento; molestias o dolor durante el coito, que va de 18.6 a 4.3, y la ausencia de orgasmos, que cae de 7.6 a 5.2 en el mismo periodo (JAMA. 283(17): 2238-9).

Otros autores llegan a resultados semejantes. En marzo de este año, Roussis y sus colaboradores en el hospital central de Brooklin, en Nueva York, agregaron un dato interesante: al estudiar a un grupo de 400 mujeres, observaron que la histerectomía no afecta la autoestima o imagen corporal de las encuestadas, pues sólo 10 por ciento señalaron que se sentían menos femeninas contra 70 por ciento que se sentían igualmente femeninas que antes de la cirugía.

Desde el punto de vista médico se han evaluado otros aspectos, como los efectos del tipo de intervención (si es por vía abdominal o transvaginal) sobre la función sexual y la autoestima, sin encontrarse diferencias significativas entre una u otra modalidad. Otro aspecto no menos importante es la extensión de la operación. En algunos casos sólo se elimina parte del útero (histerectomía parcial o subtotal), en otros éste se extrae completamente; tampoco se han encontrado aquí efectos adversos sobre la frecuencia y la calidad de la vida sexual.

Hay otros casos en los que, dependiendo de la extensión o el tipo de las lesiones, además de la matriz se eliminan los ovarios. Aunque ésta es una dimensión distinta a la que aquí se comenta, pues al eliminarse la fuente de hormonas sexuales, se produce una menopausia quirúrgica, que implica -como la menopausia normal- una reducción del deseo sexual, que por lo demás puede revertirse con la administración de hormonas, curiosamente con testosterona, a lo que me referiré en otro momento.

En síntesis, la ausencia del útero no afecta la vida sexual de las mujeres. Su belleza, feminidad y su deseo no dependen de este órgano, pues, como decía Paracelso en el siglo XVI: "...así es como Dios quiso mostrarnos su grandeza".

http://www.jornada.unam.mx

Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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lunes, julio 24, 2006

Hablando de sexo en casa

Fuente: http://www.saludenfamilia.com.ar

La educación sexual debe ser parte de la formación vital de un niño y los padres son los primeros educadores. Sin embargo, cuando llega el momento de hablar con los hijos acerca de sexo, no resulta tan sencillo. La opinión de especialistas en esta nota.

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“La principal limitación son nuestras propias carencias”, dice la licenciada Diana Resnicoff, Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH). Y agrega: “Carecemos de un modelo, ya que en nuestra infancia no se hablaba de estos temas, menos aun lo hablaban nuestros padres”.

Así las cosas, y en tiempos donde la educación sexual se torna imprescindible frente a problemas como el Sida, el embarazo adolescente y los abortos clandestinos, entre otros, los adultos deben crear su propio modelo que facilite la comunicación.

Pero las cosas no son tan difíciles como se supone. Desde el momento del nacimiento -o aún antes, desde que se sabe si será nena o varón- se empieza a hablar de sexo. “Al tratarlos de manera diferente comienza el diálogo aunque no tenga palabras –opina la ginecóloga Claudia Girollet, también de la SASH-. Con las actitudes que adoptemos estamos contribuyendo a formar su ‘mapa del amor’ que será lo que determinará su sexualidad futura”.

El ser humano es sexuado desde que nace y los pequeños aprenden por experiencia y observación. “Las demostraciones afectivas de la pareja constituirán la educación sexual temprana. Y por contrapartida, una actitud distante entre los padres o con los mismo hijos, le estará dando una información sexual distorsionada”, afirma Resnicoff. “Educamos con los permisos y prohibiciones y con la valoración de los temas sexuales”.

Los niños son naturalmente curiosos y no les cuesta preguntar y preguntar. Y en algún momento sus inquietudes se volcarán hacia los temas sexuales. ¿Y qué pasa cuando empiezan a preguntar sobre sexo? A los niños hay que decirles la verdad concuerdan los especialistas. “Algunos padres quieren dar respuestas verdaderas, pero sienten que sus hijos no están preparados para conocer detalles –continúa Resnicoff-. En esos casos, en vez de dar una versión fantasiosa, es preferible darle la cantidad de información que el niño pueda manejar”. Decir la verdad es ir construyendo la información desde hechos simples a más complejos a medida que el niño crece. Pocos pueden entender la mecánica del sexo antes de los ocho años.

Si la curiosidad de los chicos supera la capacidad de respuesta, no hay que
alarmarse: siempre es posible, con la verdad, revisar conceptos e investigar juntos sobre el tema. Para Resnicoff, lo importante, es que sepa que hay disposición para escucharlo. Incluso, opina que el padre más abierto se ocupe de educarlo sin importar el sexo del niño, desmitificando la creencia de que el padre debe hablar con el varón y la madre con la hija.

Callar a los interrogantes es también una forma de educar. “Con el silencio, se enseña que del sexo no se habla y es tan dañino como pensar que descubrirán las cosas por sí mismos. Esto en tiempos del Sida puede ser catastrófico”.

¿Cuándo y cómo hablar de sexo en casa? Para los especialistas, en todo momento, ya que los chicos no sólo necesitan información, sino la confianza de poder hablar con sus padres sobre qué les preocupa.


Graciela E. Prepelitchi
La felicidad es un bien que se multiplica al ser dividido. (Anonimo)

 

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domingo, julio 16, 2006

Diferencias orgasmo femenino y masculine

Lo has oído muchas veces. El orgasmo masculino es más intenso, explosivo y extenuante, mientras que el femenino es más difuso, suave y prolongado.

Terra México.- Éste es otro de los tópicos favoritos de las últimas décadas que pretende establecer diferencias entre los orgasmos de ellos y de ellas.

Pero los estudios fisiológicos del orgasmo en el hombre y la mujer realizados por algunos estudiosos como Masters y Jonson, entre otros, sólo han encontrado similitudes entre los orgasmos de unos y otras, salvo las diferencias propias de la anatomía de cada sexo.

El orgasmo es el alivio de una serie de tensiones sexuales experimentadas durante el periodo de excitación y de tensiones musculares acumuladas durante ese proceso. Acontece cuando tras la adecuada estimulación sexual (entre 2 y 4 minutos después de iniciarse como promedio en ambos sexos) se produce una media de diez contracciones de las estructuras pélvicas y genitales (con una duración, cada contracción, de ocho décimas de segundo en ambos sexos).

Parece que la hormona que ocasiona esas contracciones vividas como
extraordinariamente placenteras es la misma en ambos casos: la oxitocina (sí, la misma que hace segregar la leche materna e inicia los trabajos del parto en el útero, quizás por eso, algunas mujeres dicen que tienen orgasmos cuando realizan esas tareas).

En el hombre se contraen los conductos deferentes, las vesículas seminales y los músculos que rodean a la próstata. Y en la mujer se contrae, fundamentalmente, los músculos que rodean a la vagina (y también el útero, por eso muchas embarazadas notan que este se pone duro tras un orgasmo).

Esas contracciones son las que se perciben como muy placenteras. Es lo mismo que si tu chico te muerde suavemente en la nuca. Conseguirá que esos músculos se contraigan y tú sentirás esas contracciones como muy placenteras. Es el mismo principio.

Algunas diferencias

La única diferencia biológica entre los orgasmos masculinos y femeninos para un observador ajeno, es que los hombres eyaculan y las mujeres no (bueno, algunas hay que también lo hacen). Sin embargo, orgasmo y eyaculación son dos fenómenos diferentes que, aunque suelen ir juntos, pueden darse por separado. De hecho, son frecuentes las eyaculaciones masculinas que no van acompañadas de placer, del mismo modo que es frecuente que los niños prepúberes tengan orgasmos aunque no sean capaces de eyacular aún.

No son diferentes ni siquiera las formas de describir sus orgasmos los hombres y las mujeres. Se han hecho experimentos al respecto. Algunos autores pidieron a varios hombres y mujeres que describieran sus orgasmos por escrito.

Los autores sustituyeron las palabras identificadoras de género por otras neutras (pene, vagina o clítoris por genitales; esposo o esposa por cónyuge, amante, etc.) y entregaron esas descripciones a numerosos jueces de ambos sexos entre los que había ginecólogos, psicólogos y estudiantes de medicina.

Ninguno de ellos fue capaz de identificar el sexo de la persona que describía su orgasmo con una frecuencia distinta a la esperada por un acierto casual. Tales hallazgos parecen mostrar que la vivencia subjetiva del orgasmo masculino y del femenino no se expresa verbalmente de una forma diferenciada.

El periodo refractario que acompaña a la reacción sexual masculina no es un fenómeno postorgásmico; se asocia más bien con la eyaculación (y está en relación directa con la edad del sujeto e inversa con la habilidad de la compañera).

Por eso algunos hombres también son capaces de experimentar orgasmos múltiples, antes de eyacular. La capacidad para sentir orgasmos múltiples es otra diferencia que algunos proponen como básica entre las capacidades orgásmicas de ambos sexos, lo que sólo es relativamente cierto.

Hombres y mujeres tardan lo mismo en tener orgasmos una vez iniciada la estimulación sexual adecuada, ambos notan las mismas contracciones durante el orgasmo (unos las asimilan con el fenómeno paralelo de la eyaculación y otras con el de estremecimiento vaginal), éstas están ocasionadas fisiológicamente por los mismos patrones bioquímicos y hormonales, y se perciben subjetivamente de un modo similar. No parece, pues, que la experiencia orgásmica tenga género.

Con información de Terra España.

 

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Las 4 etapas del orgásmo femenino

Estas 4 etapas han sido denominadas como: excitación, meseta, orgasmo y resolución.

Es importante mencionar que estas etapas no tienen un marcado inicio o final, sino mas bien ocurren como un proceso continuo durante la respuesta sexual. Y en la mujer, este ciclo demora por lo general unos 15 minutos, a diferencia del hombre que usualmente llega al orgasmo entre 3 y 5 minutos. Por esta razón es que muchas mujeres no logran llegar al orgasmo.

La Excitación:
Puede durar sólo unos minutos o varias horas después de iniciada la estimulación erótica. Por lo general, esta fase se inicia 10 a 30 segundos después de haberse iniciado la estimulación. Físicamente la mujer experimenta la lubricación, expansión y crecimiento de la vagina, el hinchamiento de los labios mayores y menores de la vagina, clítoris y senos. Además, hay un aceleramiento de los latidos del corazón, de la presión arterial y de la respiración.

La Meseta:
Los cambios experimentados en la etapa de excitación se acentúan. Los labios vaginales se engrosan y cambian levemente de color, además, las paredes vaginales se llenan de sangre y el orificio vaginal crece. El clítoris se llena de sangre y se vuelve erecto. Al igual que en la primera etapa, los latidos del corazón y el pulso continúan acelerándose. Además, los músculos de los muslos, caderas, manos y nalgas se tensan. En esta fase, se puede dar un enrojecimiento de la piel, que por lo general se da en el estómago, pechos, hombros o cara.

El Orgásmo:
Es la etapa clímax del ciclo, y es por lo general la etapa mas corta, durando sólo unos segundos. En esta etapa, la mujer experimenta una serie de contracciones musculares involuntarias en la vagina, útero y/o recto, las cuales resultan muy placenteras. El número y duración de estas contracciones depende de cada mujer. En esta etapa, la velocidad de respiración, pulso y presión arterial llegan a su máxima aceleración. La tensión muscular llega también a su punto más alto, acompañados por lo general de reflejos musculares en las manos y pies.

La Resolución:
La de resolución se caracteriza por el retorno a un estado de reposo. Esta fase puede durar de 5 hasta 60 minutos. En esta fase, el útero y el clítoris regresan a sus posiciones normales, ocurre un relajamiento de los músculos, el enrojecimiento de la piel y la hinchazón de ciertas partes desaparecen. Durante, esta fase, algunas mujeres pueden responder a estimulación adicional luego del orgasmo, a diferencia del hombre.


http://www.corrientesnoticias.com.ar


Saludos afectuosos

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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viernes, julio 07, 2006

Morir de aborto en América Latina

En América Latina y el Caribe, cada año, 4.2 millones de mujeres recurren al aborto clandestino. Muchas de estas mujeres mueren o necesitan de atención médica para el tratamiento de las complicaciones que se producen posteriormente. "La despenalización del aborto es una necesidad imperiosa y urgente si no queremos que las mujeres sigan muriendo", señalan las responsables de la Campaña 28 de septiembre y de la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe.

Para las organizaciones, la penalización del aborto trae como consecuencia el aborto inseguro o clandestino, el que se realiza, generalmente, en situación de riesgo, condiciones higiénicas insuficientes y sin personal adecuado que proteja la vida de las mujeres. En Perú, por ejemplo, la alta tasa de muertes maternas tiene como su principal causa los abortos clandestinos, los cuales se estiman en unos 410 mil al año en el país (más de mil al día).

Actualmente, de todas las mujeres que se someten a un aborto en condiciones de riesgo en el mundo, entre 10 y 50 de cada cien necesitan atención médica para el tratamiento de las complicaciones que se producen posteriormente.

Para el Centro de la Mujer Peruana Floristan Trsitán, responsable por la Campaña, la prohibición del aborto es parte de las prácticas que tratan de controlar la sexualidad de las mujeres. "Quienes penalizan el aborto consideran que el ejercicio de la sexualidad es sólo para la reproducción, y que la reproducción no es un acto humano sino la consecuencia de un mandato divino en el cual las personas humanas no pueden intervenir".

El estudio del Instituto Alan Guttmacher, Aborto clandestino: Una realidad latinoamericana (1994), demostró que en seis países latinoamericanos y caribeños -Brasil, Colombia, Chile, México, Perú y República Dominicana- entre un 40 por ciento y un 60 por ciento de todos los embarazos eran indeseados y culminaban en un nacimiento no deseado o en un aborto inducido. Y actualmente, de todas las mujeres que se someten a un aborto en condiciones de riesgo en el mundo, entre 10 y 50 de cada cien necesitan atención médica para el tratamiento de las complicaciones que se producen posteriormente.

En el último día 29 de septiembre unas 30 mujeres de organizaciones de la sociedad civil del Perú fueron agredidas por la policía, cuando realizaban una acción pública para exigir la despenalización del aborto. Las integrantes del colectivo "Campaña 28 de Septiembre", del Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer (DEMUS) y del Centro de la Mujer Peruana "Flora Tristán" portaban pancartas con el lema "aborto legal para no morir".

DEMUS, "Flora Tristán" y Campaña 28 de Septiembre trabajan desde hace algunos años para despenalizar el aborto en el país y exigir servicios para este procedimiento que aseguren la vida y la salud de las mujeres que decidan hacerlo.


Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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