Lo que dura el amor
La antropóloga Helen Fisher, profesora de investigación de
«Cumbre química»
La antropóloga define el enamoramiento como una «cumbre química» que suele terminar en un año aproximadamente, probablemente porque el cerebro produce menos sustancias o porque los receptores se adormecen. El amor se deteriora y evoluciona y este avance es lo que nos permite establecer distinciones entre varias parejas potenciales o conservar la energía de apareamiento y enfocarla sólo en una pareja. Para el momento en que esta energía ha engendrado un hijo, el cerebro ya ha pasado a la siguiente fase, la unión, un estado caracterizado por sentimientos de seguridad, comodidad y unión espiritual con una pareja estable. La unión es el sentimiento más duradero, mucho más que la lujuria o el enamoramiento, pero también puede menguar o quedar relegado por otros sentimientos.
En uno de sus últimos trabajos, Fisher ha estudiado 58 culturas de todo el mundo, comprobando que en todos los lugares las pautas de las relaciones amorosas eran similares. El estudio constató que las mujeres tendían a tener hijos cada cuatro años y que el momento en que una pareja tiene mayores probabilidades de divorciarse se ubica en el cuarto año de relación que es el plazo más habitual del divorcio, tras el matrimonio. Así elaboró la teoría del ciclo reproductor de 4 años; Fisher cree que este ciclo es el remanente de la temporada de reproducción de nuestros ancestros ya que considera que es el tiempo en que un hombre y una mujer deben permanecer juntos al menos hasta que su hijo camine y se destete y para que pueda ser cuidado por otros.
La testosterona se comporta de una forma que puede parecer contradictoria durante el enamoramiento, mientras que en las mujeres aumenta, en los hombres enamorados se reduce
El índice de divorcios crece mucho, según la mujer es más independiente económicamente, pero ese patrón no cambia. El animal humano quizá fue creado para tener una serie de relaciones sucesivas, aunque no todos se separan. Parece que tenemos muchos modelos reproductivos diferentes. El cerebro es un órgano muy flexible, y diferentes personas manejan esos sistemas cerebrales de forma distinta; unas forman un matrimonio para siempre y otras sienten gran cariño por su pareja, pero al tiempo pueden enamorarse de otro. El amor, probablemente la emoción más deseada y a la que han prestado más atención poetas y cantantes, quizás no sea sólo cuestión de física y química como creía Severo Ochoa...Es difícil saber hasta que punto nuestras hormonas y neurotransmisores son los responsables de esta emoción.
Placer y recompensa
Uno de los estudios que demuestra el papel de la dopamina en el enamoramiento también fue efectuado por Fisher. Con la esperanza de descubrir por qué la gente se enamora, estudiaron los cerebros de neoyorquinos que estaban locamente enamorados. Más de 800 voluntarios de varias edades y condiciones fueron estudiados mediante resonancia magnética para tratar de analizar cuáles son las zonas y sustancias cerebrales implicadas en el amor romántico. El trabajo revela que hay dos regiones muy activas: el núcleo caudado, una primitiva región en forma de C relacionada con el sistema del placer, la excitación sexual y la motivación para lograr recompensas. La otra es el área tegmental ventral, la veta madre de las células que producen dopamina, neurotransmisor que se asocia con la sensación de bienestar, implicado también en los mecanismos de placer y recompensa.
Otros neurotransmisores involucrados son la norepinefrina, que produce euforia, hiperactividad y pérdida del apetito y el bajo nivel de serotonina responsable de la pérdida de sueño y del pensamiento intensivo, el «no puedo dejar de pensar en ti» de muchas canciones de amor. La feniletilamina también se ha vinvulado con el amor. Donald F. Klein y Michael Lebowitz, del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, sugirieron que el cerebro de una persona enamorada contenía grandes cantidades de esta sustancia, que sería responsable algunas de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando nos enamoramos. La feniletilamina podría ser también responsable de los efectos antidepresivos del ejercicio físico, como también de la liberación de endorfinas.
Curiosamente no todas las sustancias implicadas en la química del amor actúan de la misma forma en ambos sexos. La testosterona, relacionada con el impulso sexual, se comporta de una forma que puede parecer contradictoria ya que, mientras que en las mujeres aumenta el nivel, en los hombres enamorados se reduce. En un trabajo realizado por el departamento de psiquiatría y neurobiología de
OXITOCINA, AMOR PARA SIEMPRE
La oxitocina es la hormona responsable de que la atracción inicial de paso a un vínculo de amor duradero. Según Gareth Leng, de
Se ha demostrado que las neuronas oxitocinérgicas no sólo secretan este péptido al torrente sanguíneo, sino que también lo contienen y liberan en las terminales sinápticas de las neuronas, lo que significaba que, además de funcionar como una hormona, lo hace también como un neurotransmisor. Partiendo del razonamiento de que durante el parto se produce una liberación masiva de oxitocina, Kurt Pedersen, de
Experimentos hechos con ratas de laboratorio confirmaron su teoría. Cuando las ratas no están embarazadas ni lactando, rechazan a las crías, tanto que incluso se las comen. La hembra tiene que pasar por el período de gestación para que esta conducta cambie, de tal manera que antes del parto, si se le acercan crías, puede llegar a aceptarlos. La oxitocina provocó el mismo efecto en sólo una hora después de su administración en los ventrículos cerebrales de ratas vírgenes. Las ratas que una hora antes eran caníbales, se transformaron en madres amorosas por la acción de la hormona.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
Etiquetas: 200702
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