Salud y Sexualidad *

jueves, enero 25, 2007

Falta del deseo sexual


La ausencia de deseo es uno de los problemas sexuales más frecuentes en nuestra sociedad. El estrés, los conflictos en la relación, la falta recurrente de momentos de intimidad o el padecimiento de un periodo de astenia está en muchas ocasiones en la raíz del problema. Cuando la inhibición del deseo se siente como un mal perenne, difícil o imposible de superar, cuando un periodo de apatía se prolonga y comienza a causar otros problemas o cuando se ha intentado realizar cambios en la relación y no han surtido efecto, el malestar debe tomarse en serio. La falta de deseo no es una tontería, un capricho o una situación a la que hay que resignarse. De hecho, el deseo sexual es una emoción que nos prepara para poder vivir una experiencia placentera. Pero sucede que, en ocasiones, no se puede sentir aunque se busque; el deseo se resiste a aparecer, ya que el impulso de desear no sólo depende de la voluntad. Se hacen presentes factores inhibidores y estimulantes, y según el predominio de unos u otros en diferentes situaciones, el deseo se materializará o no. Por ejemplo, el amor es un gran estimulante para que se haga presente, mientras que el miedo es un fuerte inhibidor que lo anula o desecha.

Deseo no es excitación

No hay que confundir deseo sexual con excitación sexual. La excitación es una respuesta fisiológica que implica manifestaciones físicas como la erección o la lubricación. El deseo es el impulso que lleva a buscar el placer. Es cierto que, en condiciones normales, deseo y excitación actúan de forma conjunta. Sin embargo, en ocasiones puede darse una alta intensidad del deseo y, pese a ello, producirse bloqueos en la excitación sexual. O a la inversa.

La ausencia de deseo, sencillamente, se resume en la falta de querer o en no poder disfrutar de un placer. ¿Cómo es posible que esto suceda? Pues sucede, y muy a menudo, a tenor de los datos clínicos de las consultas de especialistas, que confirman que es uno de los problemas que más pacientes genera. Es algo muy corriente, pero al mismo tiempo muy particular, pues cada persona desea o inhibe su deseo por causas diferentes.

¿La falta de deseo tiene cura?

El deseo sexual como experiencia subjetiva puede ser educado y potenciado, de ahí que su inhibición pueda ser tratada, trabajada y superada. Tanto el hombre como la mujer están preparados por la naturaleza para desear y buscar el placer. Hacerlo de manera satisfactoria, desde el respeto a uno mismo y a los demás, con honestidad a las propias creencias y a las ajenas es una facultad del ser humano que vive en libertad.

¿Qué factores influyen en la inhibición del deseo sexual?

La baja autoestima y el sentimiento de culpa son los dos grandes inhibidores y bloqueadores del deseo sexual, pero en ellos subyacen otras causas que conviene revisar:

Los miedos: a no dar la talla, a fallar, al ridículo y a exponerse al rechazo; a mostrar y ofertar el cuerpo; a la posibilidad de embarazo o de exponernos a enfermedades de transmisión sexual.

Las ansiedades: la principal es la de llegar al orgasmo, como si el goce se tratara sólo de ello.

La falta de tiempo y el estrés: las tensiones y las prisas son el polo opuesto de la tranquilidad y el relajo, condiciones necesarias para disfrutar de un placer.

Los enfados y conflictos: inmersos en ellos nos bloqueamos y cerramos, lo contrario a lo que precisamos, puesto que el deseo requiere de una actitud abierta a relacionarnos.

Los tabúes y prejuicios: la prohibición y la suciedad con la que se ha revestido a los órganos sexuales. La particular interpretación respecto a conceptos como la honra, la integridad y la decencia alejan el placer del juego erótico.

La falta de comunicación: no hablar abiertamente de lo que nos gusta, no compartir intimidad, no hacer partícipe a la otra persona de nuestra vulnerabilidad es una manera de se inhiba o se bloquee el deseo.

La falta de ilusión y pasión por la vida: una actitud negativa, pesimista, derrotista, apática y rutinaria, que no afronta los riesgos de un cambio, no sirve para gozar.

La ignorancia: tanto teórica como práctica del cuerpo sexuado impide la experimentación, base de todo conocimiento del placer y de mantener debidamente erotizado el cuerpo.

Algunos medicamentos: determinados ansiolíticos, antidepresivos o fármacos para tratamientos de hipertensión arterial y otros, pueden incidir, aunque no se conocen del todo sus efectos secundarios, por la falta de contrastadas experimentaciones.

¿Afecta la inhibición del deseo sexual de igual manera al hombre y a la mujer?

Los estudios realizados hasta el momento indican que el bloqueo sexual es más habitual en la mujer que en el hombre. Valores y educación distintos, junto con expectativas diferentes de lo que se espera de la persona en función de su género, condicionan y llevan a la mujer a mezclar el amor romántico con el placer, a mantener un papel pasivo en las relaciones y a ser ella objeto de deseo pero no desear.

Una vez asumida la realidad de este desequilibrio, numerosos estudios acuerdan pautas necesarias para mejorar la vida sexual de la mujer, muchas veces recelosa de admitir el problema o incluso desmotivada para demandar un cambio.

En el hombre también se observan dificultades de deseo sexual, pero en general son más transitorios y relacionados con momento vitales que favorezcan la aparición de alguno de los factores a los que anteriormente hacíamos alusión. Los que encontramos con mayor frecuencia serían los que tienen que ver con el estrés, el cansancio, la enfermedad, el enfado, la ansiedad y en especial el miedo a fallar o a no dar la talla.

Para lograr terminar con la inhibición del deseo sexual hay que procurarse a uno mismo y a una misma:

Un buen conocimiento personal, tanto a nivel corporal como cognitivo-emocional.

Una actitud positiva, saludable y abierta sobre la sexualidad y el placer.

Un buen entrenamiento corporal que mantenga el erotismo a través de la caricia.

Cuidar la salud, la dieta, en definitiva el cuerpo es un buen síntoma de que la persona se quiere, y quiere gozar.

Una apuesta por la ilusión, la pasión y la fantasía.

http://revista.consumer.es

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sábado, enero 13, 2007

8 de cada 10 consumidores de cocaína practican conductas sexuales de riesgo

La práctica de relaciones sexuales de riesgo no está tan asociada con el consumo de drogas y alcohol en las mujeres.

Barcelona, 12 enero 2006 (mpg/azprensa.com)

Un estudio realizado sobre 660 jóvenes de Barcelona, Madrid y Sevilla, menores de 30 años, revela que más del 80 por ciento de los que, en este grupo de edad, se dan un ‘atracón’ de cocaína, han llevado a cabo conductas sexuales de riesgo.

Según la investigación, entre los jóvenes consumidores de cocaína consultados, un 72,6 por ciento de los que había practicado sexo sin protección había realizado un elevado consumo de alcohol y un 85,4 por ciento se había dado un ‘atracón’ de cocaína y alcohol, con dosis de alrededor de 2,3 gramos.

Teresa Brugal, coautora del estudio, explicó que “los jóvenes que practican conductas sexuales de riesgo presentan un mayor consumo de alcohol o bien han hecho un atracón de cocaína y de alcohol”.

Así mismo, observaron que las mujeres consumen menos alcohol que los chicos y que su falta de seguridad en las relaciones sexuales no va tan asociada al consumo de drogas. “La prevalencia de jóvenes con prácticas sexuales de riesgo y consumos intensos de cocaína y alcohol es elevada”, por lo que este estudio “debe ayudar a mejorar los esfuerzos hacia estos colectivos, concienciándoles del uso del preservativo”.

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jueves, enero 11, 2007

Promiscuidad de los adolescentes chinos alarma a los sexólogos


EFE

PEKÍN.- Una encuesta sobre los hábitos sexuales de los adolescentes chinos dejó sorprendidos a sexólogos, padres y profesores, que descubrieron que los adolescentes acogen la promiscuidad con alegría y pierden la virginidad a los 15 años.

El estudio, publicado hoy por el diario "China Daily", revela que más de la mitad de los 2.300 estudiantes de secundaria encuestados no tienen problema alguno en experimentar aventuras de una noche, lo que admitieron haber hecho el 6,2 por ciento de los adolescentes.

De hecho, unos 200 de los entrevistados señalaron que estaban dispuestos a mantener sexo esporádico si la oportunidad se presentase.

En una sociedad donde el sexo es un tema tabú, las revelaciones de la encuesta han sorprendido a los expertos por la rapidez del cambio de mentalidad de una generación a la siguiente.

"La nueva generación tiene la mente abierta ante el sexo, lo que podemos atribuir al resultado de una sociedad que cambia muy rápido", señaló Zhang Meimei, profesor de Magisterio en la Universidad Pedagógica de Pekín que colaboró en la encuesta organizada por el fabricante de preservativos Durex.

Sin embargo, los sexólogos están especialmente preocupados por la falta de educación sexual que muestran los jóvenes, ya que el estudio reveló que el 40% no utilizó protección en su primera vez.

Además de la expansión de las enfermedades de transmisión sexual, también han aumentado en los últimos años los embarazos adolescentes en un país donde los abortos de las menores de edad suponen un cuarto de los 1,5 millones que se practican en China al año.

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lunes, enero 01, 2007

Historia del himen en México

En un documental, la investigadora de la UNAM Oliva López Sánchez analiza el discurso médico acerca de las mujeres.



Durante muchos años El himen en México de Juan José Arreola pasó por una exquisita ocurrencia de la literatura nacional; en el texto, la broma se extendía hasta la propuesta de crear el Instituto Nacional de Himen y un ejército de inspectores que certificaran la pureza de las doncellas mexicanas.

La narración de Arreola fue publicada en 1971, era la reseña de una investigación real titulada del mismo modo, El himen en México, publicada por el médico Francisco Flores en 1882 con la que pretendía establecer una teoría general del himen.

El carácter moralista e ideológico que distinguió el tratado de Flores provocó que se tomara por ficción en Arreola, lo que había sido real en Flores. A 123 años de su difusión, la investigadora Oliva López Sánchez disecciona seriamente el análisis decimonónico para explicar el discurso médico acerca de las mujeres.

“Si partimos del principio de que la ciencia es también una construcción social, estamos en condiciones de entender que la ciencia en este caso era producto de los hombres de esa época; es decir, hombres cristianos, mestizos y burgueses”, dice la doctora en antropología Oliva López Sánchez.

Profesora e investigadora de la UNAM, y recientemente integrada al Sistema Nacional de Investigadores, López Sánchez se ha dedicado desde hace más de una década a temas relacionados con el discurso médico enfocado a las representaciones del cuerpo femenino.

Un valor, una membrana
En 1997 publicó Enfermas, mentirosas y temperamentales y formó parte, también, del Programa Interdisciplinario de Estudios de Género del Colegio de México.

López Sánchez presenta, ahora, su investigación Imágenes y representaciones del himen en la medicina del siglo XIX mexicano, como resultado del Seminario Las enfermedades psicosomáticas del proyecto “Cuerpo”, que dirige el doctor Sergio López Ramos en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala.

En principio, la investigadora fue invitada al congreso Historia de la Ciencia y la tecnología, para participar en la mesa dedicada a la función de la imagen y la fotografía en la ciencia que en 2003 se realizó en Guanajuato.

El proyecto maduró hasta convertirse en un documental en formato DVD de Xtreme producciones, con colaboración de Martín Ríos y Ericka López Sánchez, en el que se explica (y se muestra con láminas de hímenes que el mismo Flores añadió en su investigación) la función social de la medicina, en cuya tarea se incluyó el resguardo de la virginidad.

“El propósito de la investigación es desarmar y evidenciar cómo los valores que nos rigen y que nos forjan emociones, que hasta nos matan, son construidos y no naturales”, dice López Sánchez.

Este es el caso de la virginidad que según la investigadora fue atesorada como hoy la conocemos, en el contexto del surgimiento del capitalismo y la propiedad privada.

“La virginidad –señala– fue considerada como un valor de exclusividad, pues sólo así el hombre podía asegurar que los hijos que tenía eran suyos y por tanto su herencia estaría en posesión de su descendencia.

Otro valor que opera en el mismo sentido es el recato, obligatorio en una mujer casada, o sea una mujer que ya no es virgen, pero que está sujeta a resguardar los valores que fundan y mantienen unida a la familia.

Si en los siglos XVI y XVII la mujer era considerada un ser pecaminoso que orillaba al hombre a cometer desbordes, después pasa a ser una mujer permanentemente enferma.

“Todo el debate médico se centra en el útero. Se pensaba que las mujeres eran enfermas, mentirosas y temperamentales a causa de él, pues tres cuartas partes de su vida se la pasaban enfermas: cada 28 días a causa de la menstruación, luego en cada embarazo, más tarde durante el puerperio y finalmente en la menopausia”, dice la especialista.

En los años que ha invertido en estas investigaciones López Sánchez ha encontrado que el debate en torno a qué útero era normal o no, después pasó a los ovarios. Hoy en día son las hormonas, y al parecer no hay mucha diferencia. El discurso médico, en muchos casos, sigue naturalizando condiciones como la depresión.

Depresión femenina
“Actualmente hay más mujeres deprimidas sí, pero los médicos aseguran que se debe a su funcionamiento hormonal, es decir, su naturaleza biológica. Para explicar el fenómeno no consideran los factores sociales, políticos y económicos que, nos guste o no, son una realidad que oprime más a cierta parte de la población: las mujeres.

Las condiciones de salud de ellas son terribles: más diabetes, más problemas cardíacos, de obesidad, depresión y cáncer de útero y mama. Para explicar esto se requiere una visión integral, entender que el cuerpo no sólo es biología es una construcción social, resultado de una historia, social, familiar, emocional.

Y, otra vez, eso se materializa en detalles tan cotidianos que parecen inofensivos, ‘fulanita está mal porque le hace falta marido, porque está en sus días o anda menopáusica”.

Como ha consignado la literatura de Arreola, estas explicaciones adquieren cierta forma de patriotismo más propia de la ficción, según el investigador Felipe Vázquez de la UNAM, en su texto Francisco A. Flores, Juan José Arreola y El hímen en México.

El literato –explica Vázquez– descubrió que un libro con estos atributos podía dar pie a una lectura maliciosa y de ficción científica. Y la hizo”. Incluso satirizó la obra hasta atribuir a Flores la propuesta de crear un Instituto Nacional del Himen, idea divertidamente falsa.

http://www.milenio.com/nota.asp?id=253397




Saludos Afectuosos
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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