Salud y Sexualidad *

jueves, febrero 22, 2007

Una de cada 3 mujeres tiene falta de deseo sexual

Depresión, ansiedad y ciclos hormonales son las causas.

Madrid, 22 febrero 2007 (mpg/AZprensa.com)

La falta de deseo sexual afecta al 33 por ciento de las mujeres entre los 18 y 59 años. Una cifra que aumenta al 45 por ciento después de la menopausia, según ha señalado la psicóloga y sexóloga Rosario Castaño, durante la presentación del Séptimo Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer.

La especialista explicó que a las mujeres les afectan tres tipos de disfunciones: falta de deseo, problemas con los orgasmos y dolor en las relaciones, siendo la primera de éstas la más común, la de mayor consulta con ginecólogos y la que más repercute en la relación de pareja. Castaño explicó que la depresión y la ansiedad son los motivos más frecuentes para que se presente este trastorno, si bien indicó que no se deben olvidar los ciclos hormonales.

El objetivo de esta del encuentro es alertar a los médicos y a ginecólogos sobre la existencia de estos trastornos y la forma de reconocerlos y diagnosticarlos correctamente, según explicó el director del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer, Santiago Palacios, para lo que se realizó la primera guía clínica sobre disfunción sexual femenina, elaborada por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia.

Y es que “hay un problema de aprendizaje y de formación del especialista. Vamos a tener un producto en el mercado para la disfunción sexual femenina cuando no sabemos qué es, cómo diferenciarla, como diagnosticarla", dijo Palacios. Por su parte, la sexóloga Castaño agregó que las mujeres ahora preguntan más sobre sexualidad, son más dueñas de su cuerpo y los médicos deben estar preparados para ello.

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domingo, febrero 18, 2007

Lo que dura el amor


«Las grandes pasiones son enfermedades incurables», decia Goethe. Pérdida de sueño y apetito, hiperactividad, son algunos de los síntomas que sufren los enamorados. La quimica del amor está mediada por una serie de sustancias que nos hacen sucumbir a la pasión amorosa. Sin restar méritos al romanticismo, se han identificado una serie de sustancias químicas -hormonas y neurotransmisores- que están implicadas en la pasión amorosa e, incluso, se puede realizar una matriz con las variadas manifestaciones y etapas del amor y su relación con estas sustancias. Curiosamente, los hombres parecen ser más susceptibles a la acción de esta química; ellos se enamoran más rápida y fácilmente que las mujere

La antropóloga Helen Fisher, profesora de investigación de la Rutgers University de New Jersey, identifica en el cerebro humano los tres aspectos del amor: lujuria, atracción y unión. La lujuria -deseo sexual- es producto de la testosterona, que es la causante del impulso inicial que nos hace buscar pareja. Luego viene la atracción, el enamoramiento, que se atribuye en parte a los bajos niveles de serotonina y a la dopamina, un neurotransmisor cerebral que se relaciona con la sensación de bienestar. Cuando el amor se consolida, el vínculo y la atracción que evolucionan hacia una relación calmada, duradera y segura tienen que ver con la oxitocina y la vasopresina.

«Cumbre química»

La antropóloga define el enamoramiento como una «cumbre química» que suele terminar en un año aproximadamente, probablemente porque el cerebro produce menos sustancias o porque los receptores se adormecen. El amor se deteriora y evoluciona y este avance es lo que nos permite establecer distinciones entre varias parejas potenciales o conservar la energía de apareamiento y enfocarla sólo en una pareja. Para el momento en que esta energía ha engendrado un hijo, el cerebro ya ha pasado a la siguiente fase, la unión, un estado caracterizado por sentimientos de seguridad, comodidad y unión espiritual con una pareja estable. La unión es el sentimiento más duradero, mucho más que la lujuria o el enamoramiento, pero también puede menguar o quedar relegado por otros sentimientos.

En uno de sus últimos trabajos, Fisher ha estudiado 58 culturas de todo el mundo, comprobando que en todos los lugares las pautas de las relaciones amorosas eran similares. El estudio constató que las mujeres tendían a tener hijos cada cuatro años y que el momento en que una pareja tiene mayores probabilidades de divorciarse se ubica en el cuarto año de relación que es el plazo más habitual del divorcio, tras el matrimonio. Así elaboró la teoría del ciclo reproductor de 4 años; Fisher cree que este ciclo es el remanente de la temporada de reproducción de nuestros ancestros ya que considera que es el tiempo en que un hombre y una mujer deben permanecer juntos al menos hasta que su hijo camine y se destete y para que pueda ser cuidado por otros.

La testosterona se comporta de una forma que puede parecer contradictoria durante el enamoramiento, mientras que en las mujeres aumenta, en los hombres enamorados se reduce

El índice de divorcios crece mucho, según la mujer es más independiente económicamente, pero ese patrón no cambia. El animal humano quizá fue creado para tener una serie de relaciones sucesivas, aunque no todos se separan. Parece que tenemos muchos modelos reproductivos diferentes. El cerebro es un órgano muy flexible, y diferentes personas manejan esos sistemas cerebrales de forma distinta; unas forman un matrimonio para siempre y otras sienten gran cariño por su pareja, pero al tiempo pueden enamorarse de otro. El amor, probablemente la emoción más deseada y a la que han prestado más atención poetas y cantantes, quizás no sea sólo cuestión de física y química como creía Severo Ochoa...Es difícil saber hasta que punto nuestras hormonas y neurotransmisores son los responsables de esta emoción.

Placer y recompensa

Uno de los estudios que demuestra el papel de la dopamina en el enamoramiento también fue efectuado por Fisher. Con la esperanza de descubrir por qué la gente se enamora, estudiaron los cerebros de neoyorquinos que estaban locamente enamorados. Más de 800 voluntarios de varias edades y condiciones fueron estudiados mediante resonancia magnética para tratar de analizar cuáles son las zonas y sustancias cerebrales implicadas en el amor romántico. El trabajo revela que hay dos regiones muy activas: el núcleo caudado, una primitiva región en forma de C relacionada con el sistema del placer, la excitación sexual y la motivación para lograr recompensas. La otra es el área tegmental ventral, la veta madre de las células que producen dopamina, neurotransmisor que se asocia con la sensación de bienestar, implicado también en los mecanismos de placer y recompensa.

Otros neurotransmisores involucrados son la norepinefrina, que produce euforia, hiperactividad y pérdida del apetito y el bajo nivel de serotonina responsable de la pérdida de sueño y del pensamiento intensivo, el «no puedo dejar de pensar en ti» de muchas canciones de amor. La feniletilamina también se ha vinvulado con el amor. Donald F. Klein y Michael Lebowitz, del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, sugirieron que el cerebro de una persona enamorada contenía grandes cantidades de esta sustancia, que sería responsable algunas de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando nos enamoramos. La feniletilamina podría ser también responsable de los efectos antidepresivos del ejercicio físico, como también de la liberación de endorfinas.

Curiosamente no todas las sustancias implicadas en la química del amor actúan de la misma forma en ambos sexos. La testosterona, relacionada con el impulso sexual, se comporta de una forma que puede parecer contradictoria ya que, mientras que en las mujeres aumenta el nivel, en los hombres enamorados se reduce. En un trabajo realizado por el departamento de psiquiatría y neurobiología de la Universidad de Pisa, publicado en Psychoneuroendocrinology, se midieron los niveles hormonales en un grupo de 24 personas de ambos sexos que se habían enamorado recientemente (en los últimos seis meses) y se compararon con otros 24 que no tenían pareja o que tenían una relación de hace tiempo. Se midieron los niveles de varias hormonas encontrándose menores niveles de FSH (hormona del sistema reproductor) y testosterona en los hombres enamorados, mientras que las mujeres enamoradas tenían niveles más altos que aquellas que no lo estaban. Se repitieron los estudios entre los 12 y 24 meses, sin que se hallaran entonces diferencias.

OXITOCINA, AMOR PARA SIEMPRE

La oxitocina es la hormona responsable de que la atracción inicial de paso a un vínculo de amor duradero. Según Gareth Leng, de la Universidad de Edimburgo, la hormona ayuda a forjar lazos permanentes entre amantes tras la primera oleada de emoción. La oxitocina está involucrada en muchos aspectos del amor, desde el maternal hasta el hecho de que algunos logren permanecer felices por décadas con la misma pareja, o que otros sean incapaces de forjar una relación duradera. Varias investigaciones han descubierto que la hormona, que es producida en grandes cantidades por el cerebro durante el parto, la lactancia y cuando hay actividad sexual, es importante para incitar el comportamiento maternal en los animales.

Se ha demostrado que las neuronas oxitocinérgicas no sólo secretan este péptido al torrente sanguíneo, sino que también lo contienen y liberan en las terminales sinápticas de las neuronas, lo que significaba que, además de funcionar como una hormona, lo hace también como un neurotransmisor. Partiendo del razonamiento de que durante el parto se produce una liberación masiva de oxitocina, Kurt Pedersen, de la Universidad de Carolina del Norte (EEUU), propuso que esta hormona, además de liberarse en el torrente sanguíneo, pudiera también secretarse dentro del cerebro y postuló que probablemente se relacionaba con el inicio de la conducta maternal.

Experimentos hechos con ratas de laboratorio confirmaron su teoría. Cuando las ratas no están embarazadas ni lactando, rechazan a las crías, tanto que incluso se las comen. La hembra tiene que pasar por el período de gestación para que esta conducta cambie, de tal manera que antes del parto, si se le acercan crías, puede llegar a aceptarlos. La oxitocina provocó el mismo efecto en sólo una hora después de su administración en los ventrículos cerebrales de ratas vírgenes. Las ratas que una hora antes eran caníbales, se transformaron en madres amorosas por la acción de la hormona.

Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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jueves, febrero 15, 2007

La mala salud sexual genera problemas psicológicos, emocionales y de pareja

150 millones de hombres en el mundo padecen disfunción eréctil; en España son 2 millones.

Madrid, 15 febrero 2007 (mpg/AZprensa.com)

Una mala salud sexual puede desencadenar una baja autoestima en la persona que la padece, así como problemas de pareja. Así lo ha dicho el presidente de la Asociación Española de Salud Sexual, Ignacio Moncada, en el Día Mundial de la Salud Sexual, celebrado el pasado 13 de febrero. En el acto público celebrado por la asociación, Moncada señaló que la disfunción eréctil es el principal problema sexual de los varones españoles, seguido de la eyaculación precoz.

El experto explicó que cerca de la mitad de los hombres de entre 40 y 70 años tiene problemas de erección que pueden ser síntoma de otras enfermedades importantes sin diagnosticar. Sin embargo, precisó que existen tratamientos eficaces para este problema: “Hoy en día, es posible tratar con éxito la mayoría de los casos de disfunción eréctil”.

Para Bertín Osborne, que actuó de padrino del evento, la salud sexual es esencial para la calidad de vida de las personas, por lo que es fundamental que, ante cualquier tipo de problema en este sentido, se acuda a un especialista “sin ninguna vergüenza”.

El evento tenía por objetivo concienciar a la población sobre la importancia de llevar una vida sexual saludable y satisfactoria e informar sobre los posibles trastornos que pueden deteriorarla.

En este sentido, informaron de que se calcula que 150 millones de hombres en todo el mundo tienen algún tipo de dificultad con la erección, un problema que se hace más frecuente con la edad. En España, los cálculos apuntan a que cerca de 2 millones de hombres padecen este problema.

Entre las causas, los expertos señalaron las de tipo psicológico –depresión, ansiedad o estrés-, o las orgánicas, más frecuentes, -hipertensión arterial, colesterol elevado, diabetes, problemas cardiovasculares, insuficiencia renal, depresión, o el uso de determinados fármacos-.

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sábado, febrero 03, 2007

Los facultativos deben conocer los problemas sexuales de sus pacientes


Diversos estudios demuestran que los problemas de tipo sexual pueden desembocar en graves patologías.

Londres, 3 febrero 2007 (mpg/AZprensa.com)

Un reciente ensayo, basado en diversas investigaciones que demuestran que los problemas sexuales podrían tener como consecuencia graves enfermedades como afecciones cardiacas o depresión entre otros males, concluye que os médicos deberían preguntar a sus pacientes acerca de sus actividades sexuales.

The Lancet publicó recientemente un ensayo que, elaborado a partir de investigaciones dirigidas por la doctora Rosemary Basson, del Centro de Medicina Sexual en Vancouver, Columbia Británica, determinó que muchos problemas sexuales son indicios de enfermedades inminentes.

La experta explicó que "el sexo es una parte legítima de la medicina, pero ha sido mantenido separado en buena parte del resto de la medicina". La doctora y el coautor del trabajo, el doctor Willibrord Weijmar Schultz, del Centro Médico de la Universidad de Groningen, en Holanda, examinaron numerosos bancos de datos buscando problemas sexuales en combinación con otras enfermedades, como fallos cardíacas, diabetes, depresión, esclerosis en placa y Parkinson. "Si un hombre tiene problemas de erección, ésa puede ser la punta del iceberg", explicó el doctor Andrew McCullough, experto en salud sexual del Centro Médico de la Universidad de Nueva York.

Cada vez más, se aconseja a los médicos tomar la iniciativa para consultar a pacientes sobre sus actividades sexuales, algo que hasta ahora era tarea de los psicoanalistas. Entre las preguntas básicas figuran con quiénes se acuestan los pacientes, con qué frecuencia, y si realizan actividades que podrían ser peligrosas

Los pacientes "no van a ofrecer ese tipo de información a menos que se les pregunte de manera específica", explicó el director de la división de enfermedades infecciosas del Centro Médico de la Universidad Johns Hopkins en Bayview, el doctor Jonathan Zenilman, que no participó en el estudio.

Lo que los pacientes no advierten, dicen los médicos, es que los problemas sexuales son en ocasiones síntomas de algo más serio. Por ejemplo, hombres con problemas de erección podrían correr peligro de alguna enfermedad grave.

Sin embargo, en las mujeres es más difícil detectar problemas sexuales. "Las mujeres, obviamente, no exhiben señales físicas de problemas sexuales como en el caso de los hombres", dijo Basson. Pero si una mujer no tiene deseos sexuales, eso indicaría una depresión subyacente en hasta un 26 por ciento de los casos. Y ese desinterés sexual, si se suma a otros síntomas, podría indicar afecciones hormonales, problemas renales, diabetes u otras enfermedades crónicas, indicó Basson.

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