La madre de todas las hormonas
escrito por Zaida Velásquez
domingo, 05 de octubre de 2008
A esta hormona, que tiene un nombre científico bien difícil de pronunciar y de escribir, la llamaremos simplemente Dhea. Aunque ella de simple no tiene nada, la llamo la madre de todas las hormonas, porque la mayoría de las otras hormonas sexuales derivan de ella, además ella se encuentra en abundancia en nuestro cuerpo (hombre o mujer) más que cualquiera otra hormona, su conducta es avasallante y en cierto modo, nos dice cuando podemos o no hacer el amor, ella es muy osada, se mete con nuestro impulso sexual, con nuestros orgasmos y nuestro poder de atracción.
Nosotros invertimos un dineral en perfumes, colonias y cremas, pero tal vez ha llegado el momento de que conozcamos a la productora ejecutiva de nuestro propio aroma personal, que no es otra que la madre Dhea, señora sumamente versátil que, ante todo, posee la capacidad de manipular nuestras elecciones sexuales a través del olfato.
El valor y la importancia de la Dhea han sido subestimados durante demasiado tiempo, ahora, en años más recientes, ella emergió como la más fascinante, la más versátil y la más dinámica de nuestras hormonas sexuales.
De hecho, puede que la Dhea sea la sustancia química más poderosa de nuestro universo personal. Ella no solo produce las feromonas que esparcen nuestro olor característico a través de la piel, sino que la muy zorra actúa en nuestro cerebro para que este perciba el olor del sexo opuesto influyendo de esta manera en la elección de pareja. Además puede incidir en el hecho o no de quedarnos preñadas (desde luego, en quien será el padre), en la fuerza de nuestros lazos con el bebé y en muchas otras cosas, como pueden ver se comporta como toda una madre, metiendo las narices en todo. Ya verán. De hecho ella alcanza su nivel más alto, cerca de los veinticinco años, por lo tanto es posible que actúe a favor del cortejo y el emparejamiento en el momento culminante de nuestra capacidad de atracción.
¿Qué es la Dhea?
Como hormona sexual, ella no discrimina, se produce en ambos sexos en las glándulas adrenales (dos glándulas situadas encima de los riñones) casi en iguales cantidades, excepto en el cerebro que secreta su propia Dhea. De hecho sus concentraciones es este órgano son más elevadas que la de cualquiera otra hormona sexual y los humanos son los únicos mamíferos que presentan esta característica, se sugiere que ella es la principal responsable, de la liberación del impulso sexual femenino a un estado hormonal, parecido al masculino (más activo que receptivo).
Al examinar las características sexuales de la Dhea a través de las costumbres de los animales, podemos seguir la secuencia natural del proceso de emparejamiento, ella se transforma en una feromona y nos engancha con el otro o la otra por el olorcito que percibimos por el olfato, luego, chupulum vienen sus potenciales cualidades afrodisíacas, su papel en nuestra "piel sexual" y finalmente su impacto en el orgasmo. Ahora bien la cuestión es que aunque dos personas presenten concentraciones similares de Dhea en la sangre, su "caldo cutáneo "de hormonas puede variar enormemente, causando la emisión de señales olorosas totalmente distintas. ¿Verdad que no todos los hombres y mujeres huelen igual? Hay olores que nos excitan y otros que nos desagradan. Pasa igual con los perfumes que reaccionan de diferentes formas, según la piel donde se pongan.
La Dhea y el deseo. La madre no solo influye en quien atraemos y lo que sentimos, sino que es capaz de decirnos a quién deseamos y cuánto exactamente. Ella aumenta el deseo sexual, actúa como afrodisíaco natural en varones y hembras, en jóvenes y viejos.
Durante la pubertad (en las niñas) la testosterona libre y la Dhea se convierten en voceros hormonales significativos de su deseo y conducta sexual no coital (la masturbación, el fantaseo y el deseo del sexo) pero no del acto sexual como tal. Ahora bien ¿es esta reticencia resultado del efecto fisiológico de las hormonas, o de los dictados de la sociedad, o de la mayoría de los padres que no desean que sus hijas mantengan relaciones sexuales plenas?
Algunas llegan a la conclusión de que los condicionamientos psicológicos, sociales y educativos son los responsables; otros, yo misma incluida, pensamos que los tabúes sexuales serían lógicamente más aplicables a la masturbación (que es pecado en algunas religiones) que al contacto con el otro sexo, inclinándonos a pensar que se trata de una auténtica respuesta fisiológica.
¿Qué pasa con los hombres?
Mientras que el organismo masculino posee cantidades abundantes de Dhea, el impacto de ella en su impulso sexual es muy inferior al que ejerce en las mujeres, y por una sencilla razón, ellos tienen tanta testosterona, que los efectos de la Dhea son insignificantes. La importancia para ellos no radica en su deseo sexual, pero sí en otros aspectos de su salud, que en última instancia también afectan al impulso sexual, tales como el stress, las enfermedades cardíacas, los cambios en la mediana edad, el atractivo sexual y su calidad de vida.
¿Qué pasa cuando tenemos un nivel alto de Dhea?
La madre protege el sistema inmunológico, inhibe la formación de tumores, promueve la formación de masa ósea, facilita la pérdida de peso sin necesidad de dieta, genera mayor desgaste energético, reduce el colesterol, el LDL y los depósitos grasos del cuerpo, reduce el índice de mortalidad por enfermedades cardíacas, y reduce la mortandad debido a cualquier causa, especialmente entre los hombres. Casi nada, por eso es la madre de todas las hormonas.
¿Qué pasa cuando bajan los niveles de la Dhea?
Tiene mucho que ver con las enfermedades crónicas degenerativas, promueve la pérdida de masa ósea, facilita el aumento de peso, tiene relación con la falta de energías en el 50% de los cánceres ováricos, puede ser predictor del cáncer de mama, hasta con nueve años de anticipación y reduce el índice de mortalidad femenino.
¿Cómo podemos aumentarla?
Con ciertos fármacos, con la hormona prolactina, con el ejercicio físico, con la meditación trascendental, el tabaco (no aconsejable) y mis amigos…haciendo el amor.
¿Qué la reduce?
El alcohol (mal consejero), el estrés (no se queme), las enfermedades crónicas, la obesidad, el envejecimiento, la enfermedad de Alzheimer, las enfermedades del sistema inmunológico, el hipotiroidismo, la anorexia nerviosa, los glucocorticoides, el fenobarbital y otros fármacos.
Como podemos ver la Dhea tiene un perfil multifacético y esto obligará a los investigadores a aventurarse mas allá de lo físico y a integrar dimensiones emocionales críticas como tacto, el olfato y tal vez el amor, la intimidad y el compromiso. Entonces esa preocupación simplista por las necesidades "afrodisíacas" derivadas de las hormonas y demás sustancias químicas, podría dar lugar a una farmacología y unas terapias sexuales más completas maduras y útiles.
Afortunadamente y para nuestro consuelo, parece que el amor, lo definamos como lo definamos, es el mejor afrodisíaco del universo, ahora que sabemos que la madre puede a través de las feromonas, jugar un papel decisivo en la elección de nuestro objeto de amor, y la PEA en la cantidad de amor que le ofrecemos, quizás podamos descubrir, por medio de nuevas investigaciones, la mejor manera de preservar el amor. Eso sería mejor que encontrar el dorado o la fuente de la juventud. ¿No te parece?
http://elnuevodia.com.ve/
domingo, 05 de octubre de 2008
A esta hormona, que tiene un nombre científico bien difícil de pronunciar y de escribir, la llamaremos simplemente Dhea. Aunque ella de simple no tiene nada, la llamo la madre de todas las hormonas, porque la mayoría de las otras hormonas sexuales derivan de ella, además ella se encuentra en abundancia en nuestro cuerpo (hombre o mujer) más que cualquiera otra hormona, su conducta es avasallante y en cierto modo, nos dice cuando podemos o no hacer el amor, ella es muy osada, se mete con nuestro impulso sexual, con nuestros orgasmos y nuestro poder de atracción.
Nosotros invertimos un dineral en perfumes, colonias y cremas, pero tal vez ha llegado el momento de que conozcamos a la productora ejecutiva de nuestro propio aroma personal, que no es otra que la madre Dhea, señora sumamente versátil que, ante todo, posee la capacidad de manipular nuestras elecciones sexuales a través del olfato.
El valor y la importancia de la Dhea han sido subestimados durante demasiado tiempo, ahora, en años más recientes, ella emergió como la más fascinante, la más versátil y la más dinámica de nuestras hormonas sexuales.
De hecho, puede que la Dhea sea la sustancia química más poderosa de nuestro universo personal. Ella no solo produce las feromonas que esparcen nuestro olor característico a través de la piel, sino que la muy zorra actúa en nuestro cerebro para que este perciba el olor del sexo opuesto influyendo de esta manera en la elección de pareja. Además puede incidir en el hecho o no de quedarnos preñadas (desde luego, en quien será el padre), en la fuerza de nuestros lazos con el bebé y en muchas otras cosas, como pueden ver se comporta como toda una madre, metiendo las narices en todo. Ya verán. De hecho ella alcanza su nivel más alto, cerca de los veinticinco años, por lo tanto es posible que actúe a favor del cortejo y el emparejamiento en el momento culminante de nuestra capacidad de atracción.
¿Qué es la Dhea?
Como hormona sexual, ella no discrimina, se produce en ambos sexos en las glándulas adrenales (dos glándulas situadas encima de los riñones) casi en iguales cantidades, excepto en el cerebro que secreta su propia Dhea. De hecho sus concentraciones es este órgano son más elevadas que la de cualquiera otra hormona sexual y los humanos son los únicos mamíferos que presentan esta característica, se sugiere que ella es la principal responsable, de la liberación del impulso sexual femenino a un estado hormonal, parecido al masculino (más activo que receptivo).
Al examinar las características sexuales de la Dhea a través de las costumbres de los animales, podemos seguir la secuencia natural del proceso de emparejamiento, ella se transforma en una feromona y nos engancha con el otro o la otra por el olorcito que percibimos por el olfato, luego, chupulum vienen sus potenciales cualidades afrodisíacas, su papel en nuestra "piel sexual" y finalmente su impacto en el orgasmo. Ahora bien la cuestión es que aunque dos personas presenten concentraciones similares de Dhea en la sangre, su "caldo cutáneo "de hormonas puede variar enormemente, causando la emisión de señales olorosas totalmente distintas. ¿Verdad que no todos los hombres y mujeres huelen igual? Hay olores que nos excitan y otros que nos desagradan. Pasa igual con los perfumes que reaccionan de diferentes formas, según la piel donde se pongan.
La Dhea y el deseo. La madre no solo influye en quien atraemos y lo que sentimos, sino que es capaz de decirnos a quién deseamos y cuánto exactamente. Ella aumenta el deseo sexual, actúa como afrodisíaco natural en varones y hembras, en jóvenes y viejos.
Durante la pubertad (en las niñas) la testosterona libre y la Dhea se convierten en voceros hormonales significativos de su deseo y conducta sexual no coital (la masturbación, el fantaseo y el deseo del sexo) pero no del acto sexual como tal. Ahora bien ¿es esta reticencia resultado del efecto fisiológico de las hormonas, o de los dictados de la sociedad, o de la mayoría de los padres que no desean que sus hijas mantengan relaciones sexuales plenas?
Algunas llegan a la conclusión de que los condicionamientos psicológicos, sociales y educativos son los responsables; otros, yo misma incluida, pensamos que los tabúes sexuales serían lógicamente más aplicables a la masturbación (que es pecado en algunas religiones) que al contacto con el otro sexo, inclinándonos a pensar que se trata de una auténtica respuesta fisiológica.
¿Qué pasa con los hombres?
Mientras que el organismo masculino posee cantidades abundantes de Dhea, el impacto de ella en su impulso sexual es muy inferior al que ejerce en las mujeres, y por una sencilla razón, ellos tienen tanta testosterona, que los efectos de la Dhea son insignificantes. La importancia para ellos no radica en su deseo sexual, pero sí en otros aspectos de su salud, que en última instancia también afectan al impulso sexual, tales como el stress, las enfermedades cardíacas, los cambios en la mediana edad, el atractivo sexual y su calidad de vida.
¿Qué pasa cuando tenemos un nivel alto de Dhea?
La madre protege el sistema inmunológico, inhibe la formación de tumores, promueve la formación de masa ósea, facilita la pérdida de peso sin necesidad de dieta, genera mayor desgaste energético, reduce el colesterol, el LDL y los depósitos grasos del cuerpo, reduce el índice de mortalidad por enfermedades cardíacas, y reduce la mortandad debido a cualquier causa, especialmente entre los hombres. Casi nada, por eso es la madre de todas las hormonas.
¿Qué pasa cuando bajan los niveles de la Dhea?
Tiene mucho que ver con las enfermedades crónicas degenerativas, promueve la pérdida de masa ósea, facilita el aumento de peso, tiene relación con la falta de energías en el 50% de los cánceres ováricos, puede ser predictor del cáncer de mama, hasta con nueve años de anticipación y reduce el índice de mortalidad femenino.
¿Cómo podemos aumentarla?
Con ciertos fármacos, con la hormona prolactina, con el ejercicio físico, con la meditación trascendental, el tabaco (no aconsejable) y mis amigos…haciendo el amor.
¿Qué la reduce?
El alcohol (mal consejero), el estrés (no se queme), las enfermedades crónicas, la obesidad, el envejecimiento, la enfermedad de Alzheimer, las enfermedades del sistema inmunológico, el hipotiroidismo, la anorexia nerviosa, los glucocorticoides, el fenobarbital y otros fármacos.
Como podemos ver la Dhea tiene un perfil multifacético y esto obligará a los investigadores a aventurarse mas allá de lo físico y a integrar dimensiones emocionales críticas como tacto, el olfato y tal vez el amor, la intimidad y el compromiso. Entonces esa preocupación simplista por las necesidades "afrodisíacas" derivadas de las hormonas y demás sustancias químicas, podría dar lugar a una farmacología y unas terapias sexuales más completas maduras y útiles.
Afortunadamente y para nuestro consuelo, parece que el amor, lo definamos como lo definamos, es el mejor afrodisíaco del universo, ahora que sabemos que la madre puede a través de las feromonas, jugar un papel decisivo en la elección de nuestro objeto de amor, y la PEA en la cantidad de amor que le ofrecemos, quizás podamos descubrir, por medio de nuevas investigaciones, la mejor manera de preservar el amor. Eso sería mejor que encontrar el dorado o la fuente de la juventud. ¿No te parece?
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