Salud y Sexualidad *

martes, septiembre 16, 2008

La importancia de la primera vez

Para los jóvenes, el inicio sexual es una experiencia muy importante

Carla González C.

Amor, fidelidad y compromiso, son algunos de los valores que están presentes en los jóvenes a la hora de hablar de relaciones de pareja. A pesar de estar estigmatizados como personas indiferentes y con pocas expectativas, estudios avalan que en el caso de la iniciación sexual, aún hay preocupación y sentimientos de por medio.

Hoy, los adolescentes son mirados bajo una lupa, donde en cada movimiento que realizan se les hace ver como si fueran más bichos raros de lo que ellos mismos se sienten. Nuevas tendencias, modas y experimentaciones, hacen que los “grandes” piensen que los muchachos están la mayoría de las veces, errados en sus conceptos y valores.

No obstante, el encasillamiento al que se ven enfrentados - y en donde los medios de comunicación tienen gran responsabilidad - logra que un grupo sea quien destaque por sobre el resto, poniendo sobre la palestra el concepto ‘libertinaje’ del que tanto se habla actualmente.

Sin embargo, existen muchos adolescentes (hombres y mujeres) quienes a pesar de tener su primera relación sexual en forma temprana, mantienen valores inculcados por sus familias: amor, compromiso, fidelidad e incluso la proyección con la pareja son parte del discurso que sostienen algunos muchachos.

Electra González Araya es asistente social, profesora y subdirectora de CEMERA, Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. La docente menciona que las estadísticas que se manejan en torno al inicio sexual en los jóvenes son pocas y que difieren en sus resultados, por lo que conocer más del tema es importante para el desarrollo de una mejor educación.

De esta forma, el CEMERA realizó un extenso estudio acerca del comportamiento sexual en el adolescente y tomó como muestra a 4.971 jóvenes en edades que fluctúan entre los 12 y los 19 años y que se atendieron en el centro durante ese periodo de tiempo.

En esta investigación se concluyó – entre otras cosas – que la primera relación sexual se da en promedio a los 15,5 años en las mujeres y los 15,7 años en los hombres. “Recopilamos información desde al año 1990 hasta 2005”, manifiesta González y agrega que fue este primer indicador el que marcó una diferencia en la encuesta que realiza periódicamente el Instituto Nacional de la Juventud, INJUV, donde reveló que “la edad media de iniciación sexual se sitúa (en promedio) a los 17 años”.

Más sentimientos y menos tradición

Enfrentarse ante una relación sexual puede ser la más bella o la más traumática de las experiencias. Y es que tanto para hombres como para mujeres, compartir en pareja y conocerse sexualmente va más allá de la teoría que se enseña en las clases de biología o de las películas que se aprecian en el cine o la televisión.

A pesar de lo anterior – y volviendo al tema del prejuicio – los jóvenes hoy son etiquetados de superficiales, poco comprometidos e irresponsables. Pero en vez de sumar más adjetivos a la lista, ¿por qué no ayudarlos partiendo por no generalizar?

Al respecto, la subdirectora del centro menciona que algo de importancia para los adolescentes (y que contrasta con lo que suele comentarse) es que su primera experiencia sexual esté inserta dentro de una relación afectiva, “esto es rescatable y es mucho más relevante en las mujeres. Ellas se comprometen más y la primera respuesta que dan es que se trata de amor”, comenta.

Al contrario de esto, destaca que el hecho de comprometerse más allá del pololeo no es algo que esté presente en ninguno de los dos géneros. “La expectativa de llegar virgen al matrimonio está lejos de la mente de estos adolescentes. Sin embargo, tienen claro que ésta es una meta de sus padres”, figuras de mucha importancia, pero que al mismo tiempo no están presentes con el afán de imitar.

Por último, la docente subraya la idea de la comunicación intrafamiliar. Lamentablemente, aún se sigue hablando poco de sexualidad entre padres e hijos. La vergüenza, el temor y la visión que tienen padres y madres que aún ven a sus hijos como pequeños niños, impide que fluyan conversaciones donde la confianza y la libertad de expresión debieran ser los protagonistas.

Cambiemos la madurez por la responsabilidad

El acceso a las tecnologías que hoy poseemos como sociedad, es uno de los ‘contra’ que se mencionan a la hora de explicar por qué los muchachos están explorando en las relaciones sexuales a tan corta edad.

Si bien es a los 12 años, en el caso de la mujer, donde los órganos reproductores están listos para una experiencia de este tipo, la madurez psicológica es también un factor a considerar, donde se presume que la capacidad para entender el proceso y saber de las posibles consecuencias que puede traer un encuentro íntimo son fácilmente reconocibles.

Al respecto el psicólogo y psicoterapeuta, Patricio Venegas Marín (www.psicoterapeutas.cl), comenta que “no hay una edad para iniciarse” y que todo dependerá de la experiencia de vida que cada uno posea, porque claro, puede haber una niña de 13 años que tenga todo muy claro y otra de 19 que no sepa qué es lo que quiere en la vida, ejemplifica el especialista.

Siguiendo en la línea de la madurez psicológica que debe o debiera acompañar a los jóvenes en su encuentro con la primera relación sexual, el profesional parte de la base de que el concepto “madurez”


debe ser desechado. Al respecto, afirma que es una palabra muy antigua y que más que ayudar, confunde, porque “¿qué es ser maduro?, ¿significa ser serio, aprender a manejar, ser como tu papá?”, pregunta.

“Cambiemos la palabra madurez por responsabilidad”, sentencia Venegas y explica que ser responsable significará, en la sexualidad de los años 2000, saber cómo cuidarse, tener claros los métodos anticonceptivos a los que se puede recurrir, estar preparado, etcétera.

Ahora entonces cabría lugar para la pregunta ¿y cómo saber si estamos preparados? El psicoterapeuta responde que la preparación consiste en sentirse tranquilo frente al acontecimiento, tomar las precauciones necesarias, ser precavido y saberse en el momento y lugar adecuados. Éstas entonces serán algunas de las señales que le permitirán al joven sentirse apto para su “primera vez”.

El cuidado en la primera cita

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son algo de lo cual no muchos adolescentes se acuerdan a la hora de intimar. Según la docente de la Universidad de Chile, “la principal preocupación que ellos ven para prevenir en el acto sexual es el tema del embarazo” y no posibles infecciones o eventualmente patologías más serias como el virus del VIH.

En esta misma línea, la asistente social nota mediante la conversación con los adolescentes que el tema de la protección frente a las ITS está incorporándose sutilmente entre los muchachos. Aquí, nuevamente entran los afectos de por medio, pues otro de los argumentos que se ve a diario, principalmente en las niñas, es la valoración que se le da a la virginidad de su compañero, pero la no preocupación o proyección a futuro.

“Es mi pareja única y yo también para él, entonces ¿para qué me preocupo?”, recrea González y complementa: “lo más probable es que ésta no sea la única en la vida” y es por eso que la prevención debe iniciarse junto con la vida sexual.

En cuanto a los métodos más utilizados, el condón sigue llevando la delantera. Su uso también es para la prevención de embarazos y aunque inconscientemente también estarán protegidos de infecciones, no es el fin principal. “La maternidad no está presente en ellos. Quieren seguir sus estudios, proyectarse o por último pasarlo bien”, afirma la profesional.

Otros datos de interés que se desprenden de las investigaciones son:

- El primer contacto con el sexo opuesto, no sexual, se produce en promedio a los 13 años.

- La iniciación sexual de las mujeres es actualmente más temprana que la del varón.

- Una de las diferencias entre los géneros habla de la cantidad de parejas sexuales; los hombres llevan la delantera.

- El tiempo que transcurre desde el inicio del pololeo y la primera relación sexual es de aproximadamente 7,5 meses en las mujeres y 6,2 en los hombres.

- Hace 20 años atrás, una de las respuestas del por qué se iniciaba la actividad sexual era la presión que ejercían los hombres sobre sus parejas.

http://www.puntovital.cl/


 

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lunes, septiembre 08, 2008

Estrés, asesino de la vida sexual

El exceso de responsabilidades que caracteriza a la vida moderna y laboral es causa común de fatiga, agobio, falta de tiempo y disminución del apetito sexual. ¿Se pueden conciliar las exigencias de la rutina con la vida íntima?


Es probable que en el vestuario del club, durante una reunión o en el receso de una junta de negocios haya escuchado a alguien vanagloriarse de lo bien que la pasa con su pareja en la intimidad. Quizá sea una mujer la que comente en voz baja, pero audible para los entrometidos, que su marido siempre está dispuesto a emprender un encuentro erótico y que dicha enjundia podría calificarse incluso de excesiva.

Claro que es posible, aunque muchos terapeutas de pareja y especialistas en Sexología coinciden en señalar que cada vez es menos frecuente toparse con este panorama. Ello se debe a que la vida moderna nos exige cumplir una serie de condiciones para la existencia, tales como tener un trabajo seguro y brindarle a nuestra familia los máximos satisfactores posibles, aunque el costo, hay que decirlo, resulte elevado: el esfuerzo necesario para alcanzar estas metas debe realizarse durante la mayor parte del día y sólo ofrece como recompensa algunas horas para descansar, cenar, ayudar a los hijos en sus tareas, charlar con la pareja... e intentar que surja un encuentro erótico.

Muchas veces, ya que se ha vencido el malhumor provocado por el tránsito vehicular y luego de haber disfrutado de un pequeño descanso, debe coincidir el deseo de ambos miembros de la pareja, porque empatar los ánimos sexuales debe ser algo espontáneo y no parte de una agenda. Difícil apuesta porque, como dicen algunos ginecólogos, cada vez es más común que haga su aparición una frase que es el mejor anticonceptivo que se ha inventado: “Me duele la cabeza”.

La visión de un profesional

Para el Dr. Miguel Ángel Barreto Fernández, sexólogo clínico y psicoterapeuta de pareja, la satisfacción sexual implica más que el encuentro genital. Se trata, más bien, de sentirse bien con uno mismo y, a partir de ese punto, establecer vínculos con nuestro círculo social, en el que por supuesto se incluye a nuestra “media naranja”.

Aunque pareciera que no hay relación alguna entre una cosa y otra, “hay que tomar en cuenta que la manera en que se establecen vínculos o relaciones con otros individuos, más allá del nivel erótico, ayuda a que obtengamos el bienestar en todas las áreas en las que nos desenvolvemos. La parte sexual es importante, claro, pero no hay que dejar de lado la convivencia con los demás”, dice el entrevistado.

Muchos son los factores que participan directamente para que haya falta de consistencia en las relaciones sexuales. Son numerosos los estudios y encuestas que refieren que la incertidumbre laboral es la variable que afecta con mayor frecuencia a la sexualidad de la pareja, toda vez que la preocupación natural acerca de este tema impide que exista la relajación necesaria para que se pueda iniciar el acto amoroso.

Además, no hay que dejar de lado otro elemento importante: es muy común que la mayoría de las personas depositen las tensiones cotidianas y frustraciones en las personas más cercanas, de modo que nuestra pareja se puede convertir en el depósito de un sinnúmero de situaciones amargas que “dan al traste” con el deseo sexual.

Parecería que no hay solución, pero todo puede mejorar si la pareja se da tiempo para tomar conciencia y diagnosticar atinadamente el problema. Así lo establece el Dr. Barreto Fernández, quien puntualiza que muchas parejas se adelantan a los acontecimientos y hacen una tragedia de problemas que se pueden resolver de manera muy sencilla. Entonces, “la indicación es buscar la raíz del conflicto, ver qué es lo que esta generando ansiedad y determinar si está en nuestras manos la solución. Los problemas hay que resolverlos paso a paso”.

Algunas pistas

Mucha gente se autoengaña al pensar que para mejorar la relación marital basta con imitar los escenarios que percibe a través de la televisión, el cine o las revistas, cuando en realidad se debe acudir a la lógica y al buen juicio. Un consejo que puede ponerse en práctica fácilmente se basa en encontrar un tiempo para descansar y relajarse.

No se trata de aprender técnicas orientales puestas en boga por el artista del momento, no. La verdad es que bastaría con caminar por un parque durante 20 minutos, recostarse en el pasto para observar las estrellas o tomar una copa mientras dormita en un mullido sillón. No importa lo que haga, siempre y cuando pueda descansar y hacer algo que le sea verdaderamente placentero.

Algo más: recuerde que la actividad física, lejos de impedir las relaciones sexuales o de ocasionar fatiga, libera tensiones y predispone al organismo para recibir estímulos placenteros. Después de un momento de distensión, es posible que el deseo de tener un encuentro íntimo con la pareja surja naturalmente, sobre todo si ambos son amantes de algún deporte

Robarle estos minutos al día de ningún modo le impedirá acordar la solución de problemas domésticos o platicar acerca de sus preocupaciones o logros; no se trata de eso, sino de encontrar un espacio propio que le permita recuperar equilibrio y ecuanimidad.

El trabajo de un terapeuta, indica el Dr. Barreto, consiste en ayudar a descubrir los motivos reales que impiden la comunicación de la pareja, ya que sólo así, identificándolos, se puede trabajar en ellos. Quizá se trate de cansancio crónico; tal vez sea dedicación extrema al empleo o incluso una enfermedad, pero también puede ser convivencia rutinaria, exenta de nuevas experiencias.

Es verdad que existen problemas que inciden en la salud sexual, dice el terapeuta Barreto Fernández, y esto le sucede “a un hombre o mujer que se preocupa por un conflicto económico, de trabajo o familiar que no podrá resolver ‘por decreto’ en un solo día o en los inmediatos. Entonces, ¿por qué no retomar la parte sexual o erótica con su pareja, darse ese espacio para disfrutar exclusivamente del momento e impedir que los ‘fantasmas’ invadan su esfera y nulifiquen el placer?”

Ahonda el experto: “Sé que suena fácil y que en el momento de ponerlo en práctica cuesta trabajo, pero hay que tratar de separar lo que se puede resolver de lo que no tiene solución inmediata, y ver lo que uno mismo se quiere brindar en ese instante. Si quiero tener una noche de pasión y pasarla bien, entonces debo quitar mis conflictos, aunque no lo consiga al 100%, para darme permiso de disfrutar”.

Mucha gente piensa que una buena opción es “agendar un encuentro sexual ante tanta actividad profesional, pero programarlo no garantiza éxito, ya que una relación de este tipo debe ser espontánea. La naturalidad en una relación surge de la tranquilidad emocional y económica, de modo que si le pongo fecha y hora a un encuentro erótico, pero sin resolver mis conflictos, voy a preocuparme aún más”.

En fin, que la base de todo se encuentra en el intercambio verbal porque, si no se expresan los sentimientos, frustraciones, alegrías, gustos y preferencias, el ser humano se vuelve presa fácil del aburrimiento y de lo que hoy se conoce como anorexia sexual.

Queda para la reflexión un comentario final del especialista: “Debemos tener en cuenta que el deseo en los hombres se activa con la vista y el tacto, los sentidos y las fantasías, mientras que en las mujeres se relaciona con la idolatría hacia la otra persona. Esto ocurre en la mayoría de los casos, por lo que en el momento en que el varón deja de ser el héroe de su pareja, cuando ella descubre que él no es el ‘príncipe azul’, sino un simple hombre de carne y hueso, en ese instante hay un conflicto. En otras palabras, se idealiza tanto al hombre que, cuando se deslava su imagen y se le ve ‘desnudo’, emocionalmente hablando, se le deja de admirar”.

La sexualidad y sus fantasmas

Algunas de estas ideas erróneas continúan presentes en la mente de mucha gente y pueden interferir en el desarrollo de una vida sexual libre y placentera:

  • Tener relaciones sexuales es sinónimo de coito y no involucra otro tipo de conductas placenteras.
  • La relación sexual plena sólo se alcanza cuando se completa el coito y hay orgasmo.
  • Siempre que la mujer o el hombre no siente deseo de tener relaciones, entonces hay un problema.
  • El hombre siempre está dispuesto a tener sexo.
  • Si existen fantasías sexuales, entonces hay un problema de pareja.
  • La relación funciona si los dos llegan al orgasmo al mismo tiempo.
  • Si el sexo funciona bien, también irá bien la relación de pareja.
  • Las razones principales para que un varón no tenga erección o una mujer no alcance el orgasmo son la falta de atractivo de su pareja y la infidelidad.

Los chinos abandonan la vida sexual

  • De acuerdo con una investigación efectuada por el Centro de Comunicación Poblacional de China y una importante firma de la industria farmacéutica, en la que colaboraron 33,000 parejas, la mayoría de las personas de aquella nación asiática tienen escasa comunicación y valoran negativamente su vida sexual.
  • 30% de los ciudadanos chinos de mediana edad y 25% de los jóvenes menores de 30 años han abandonado su vida sexual como resultado de problemas físicos y psicológicos derivados del estrés.
  • Si bien el 46% de los encuestados sostiene que una vida sexual satisfactoria beneficia la intimidad de la pareja, la mayor parte reconoce que sus relaciones se deterioraron tras el matrimonio.
  • Las principales causas de su alejamiento sexual son: estrés, preocupación por la manutención y educación de los hijos, dificultades económicas y atención hacia los padres.

Fuente: saludymedicinas.com

http://www.info7.com.mx/

 

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