Hablemos de sexualidad
El sexódromo. Creo que esa poca disponibilidad de los padres para hablar sobre este tópico tiene que ver con su desconocimiento al respecto o con el hecho de no saber cómo hacerlo.
Fue un alumno de la Universidad de Tehuacán quien me hizo la pregunta que me ha dado vueltas en la cabeza la última semana: ¿cómo podemos los chavos hablar con nuestros padres sobre sexualidad? La interrogante me interesó muchísimo porque, en otras pláticas y conferencias que he dado a personas de mayor edad, en algún punto los padres de familia me preguntan lo mismo pero al revés: ¿cómo podemos hablar sobre este tema con los hijos?
Esto me da una buena noticia y una mala. Por un lado, se nota que tanto hijos como padres desean hablar sobre este vasto e importante tema, pero por el otro descubro que no tienen la menor idea de cómo hacerlo. Los entiendo. Incluso los más estudiosos de la sexología nos hemos enfrentado en alguna ocasión a preguntas que nos incomodan hechas por los integrantes más jóvenes de la familia. Por mucho que tengamos la respuesta en la cabeza, la primera vez suele ser difícil, porque hemos crecido con la idea de que sobre la sexualidad se habla lo necesario y listo. Nos conformamos con avisarle a los chicos que al entrar a la adolescencia tendrán cambios, que cuando las chicas comiencen a menstruar “se convertirán en mujeres” y que por el amor de Dios no se embaracen a temprana edad.
Pero esto no es suficiente. Menos para las nuevas generaciones, que reciben información por todos lados (en algunas ocasiones poco precisa), despiertan al deseo a más temprana edad y tienen mayores libertades para explorar el mundo del placer.
Creo que esa poca disponibilidad de los padres para hablar sobre este tópico tiene que ver con su desconocimiento al respecto o con el hecho de no saber cómo hacerlo. Tal vez piensan que lo van a explicar mal, que tienen que llevarlo a cabo de una manera diferente debido a que son personas de menor edad con quienes van a hablar o simplemente a que les da pánico escénico.
La manera en que cada uno lo aborda es personal. Puede ser que el tema salga a la hora de la cena en familia o que el chico prefiera preguntarle a su padre mientras ven el futbol. Es probable que la madre le proponga a su hija irse a tomar un café por la tarde o que simplemente se ponga sobre la mesa en un momento relajado. En este paso no hay fórmulas: cada uno debe buscar el que considere el mejor momento o de plano aventarse al ruedo sin pensarlo dos veces.
Pasado este trance, es importante saber, aquí sí, lo que se va a preguntar o lo que se quiere explicar. Hay bastante bibliografía al respecto, libros de educación sexual, obras en donde se explica el desarrollo sexual desde el momento de la concepción. Se pueden conseguir en algunas librerías, aunque la mejor es El Armario Abierto, especializada en este ámbito, www.elarmarioabierto.com.
Pero mi recomendación particular está enfocada en una guía educativa para profesionales de la salud y la educación que trabajan con adolescentes y jóvenes que, si bien está enfocada en los especialistas, sirve también a la perfección para aquellos padres de familia que desean tener una buena herramienta que les ayude a abordar con conocimiento, sencillez y diversidad de puntos el peliagudo —para muchos— asunto de lo que sucede tras el despertar sexual, qué pasa con el cuerpo, con los deseos, cómo evitar embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual sin sacrificar el lado lúdico, gozoso, placentero, del erotismo.
Se llama Hablemos de sexualidad con la gente joven y lo edita la Fundación Mexicana para la Planeación Familiar (Mexfam), la cual ha implementado desde 1986 estrategias de educación sexual a través de su programa Gente Joven, el cual tiene como objetivo promover entre los chavos de 10 a 24 años los valores vinculados con la salud sexual, la responsabilidad reproductiva, la comunicación y el amor entre las personas. Buscan hablar sobre los derechos sexuales y reproductivos de los seres humanos, el ejercicio libre y placentero de las sexualidades, la convivencia y diálogo de las diversidades.
Esta guía está dirigida para promotores comunitarios, escolares, de servicio, pero yo creo que también puede ser de gran ayuda para aquellos padres que deseen hablar sobre todo esto con sus chilpayates, así como para aquellos muchachos y muchachas que deseen establecer un diálogo abierto con sus progenitores.
Su precio es accesible y lo pueden conseguir en los diversos centros operativos de Mexfam en toda la República. Como son numerosos, les facilitaré los datos de la oficina central y la página de internet: Juárez 208, colonia Tlalpan, 14000, México, DF. Teléfono: (55) 5487 0030. www.mexfam.org.mx.
Animémonos a hablar con los chavos sobre sexualidad. Verán que eso les ayudará a que tengan una vida adulta sana, informada, feliz.
http://www.milenio.com/
Fue un alumno de la Universidad de Tehuacán quien me hizo la pregunta que me ha dado vueltas en la cabeza la última semana: ¿cómo podemos los chavos hablar con nuestros padres sobre sexualidad? La interrogante me interesó muchísimo porque, en otras pláticas y conferencias que he dado a personas de mayor edad, en algún punto los padres de familia me preguntan lo mismo pero al revés: ¿cómo podemos hablar sobre este tema con los hijos?
Esto me da una buena noticia y una mala. Por un lado, se nota que tanto hijos como padres desean hablar sobre este vasto e importante tema, pero por el otro descubro que no tienen la menor idea de cómo hacerlo. Los entiendo. Incluso los más estudiosos de la sexología nos hemos enfrentado en alguna ocasión a preguntas que nos incomodan hechas por los integrantes más jóvenes de la familia. Por mucho que tengamos la respuesta en la cabeza, la primera vez suele ser difícil, porque hemos crecido con la idea de que sobre la sexualidad se habla lo necesario y listo. Nos conformamos con avisarle a los chicos que al entrar a la adolescencia tendrán cambios, que cuando las chicas comiencen a menstruar “se convertirán en mujeres” y que por el amor de Dios no se embaracen a temprana edad.
Pero esto no es suficiente. Menos para las nuevas generaciones, que reciben información por todos lados (en algunas ocasiones poco precisa), despiertan al deseo a más temprana edad y tienen mayores libertades para explorar el mundo del placer.
Creo que esa poca disponibilidad de los padres para hablar sobre este tópico tiene que ver con su desconocimiento al respecto o con el hecho de no saber cómo hacerlo. Tal vez piensan que lo van a explicar mal, que tienen que llevarlo a cabo de una manera diferente debido a que son personas de menor edad con quienes van a hablar o simplemente a que les da pánico escénico.
La manera en que cada uno lo aborda es personal. Puede ser que el tema salga a la hora de la cena en familia o que el chico prefiera preguntarle a su padre mientras ven el futbol. Es probable que la madre le proponga a su hija irse a tomar un café por la tarde o que simplemente se ponga sobre la mesa en un momento relajado. En este paso no hay fórmulas: cada uno debe buscar el que considere el mejor momento o de plano aventarse al ruedo sin pensarlo dos veces.
Pasado este trance, es importante saber, aquí sí, lo que se va a preguntar o lo que se quiere explicar. Hay bastante bibliografía al respecto, libros de educación sexual, obras en donde se explica el desarrollo sexual desde el momento de la concepción. Se pueden conseguir en algunas librerías, aunque la mejor es El Armario Abierto, especializada en este ámbito, www.elarmarioabierto.com.
Pero mi recomendación particular está enfocada en una guía educativa para profesionales de la salud y la educación que trabajan con adolescentes y jóvenes que, si bien está enfocada en los especialistas, sirve también a la perfección para aquellos padres de familia que desean tener una buena herramienta que les ayude a abordar con conocimiento, sencillez y diversidad de puntos el peliagudo —para muchos— asunto de lo que sucede tras el despertar sexual, qué pasa con el cuerpo, con los deseos, cómo evitar embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual sin sacrificar el lado lúdico, gozoso, placentero, del erotismo.
Se llama Hablemos de sexualidad con la gente joven y lo edita la Fundación Mexicana para la Planeación Familiar (Mexfam), la cual ha implementado desde 1986 estrategias de educación sexual a través de su programa Gente Joven, el cual tiene como objetivo promover entre los chavos de 10 a 24 años los valores vinculados con la salud sexual, la responsabilidad reproductiva, la comunicación y el amor entre las personas. Buscan hablar sobre los derechos sexuales y reproductivos de los seres humanos, el ejercicio libre y placentero de las sexualidades, la convivencia y diálogo de las diversidades.
Esta guía está dirigida para promotores comunitarios, escolares, de servicio, pero yo creo que también puede ser de gran ayuda para aquellos padres que deseen hablar sobre todo esto con sus chilpayates, así como para aquellos muchachos y muchachas que deseen establecer un diálogo abierto con sus progenitores.
Su precio es accesible y lo pueden conseguir en los diversos centros operativos de Mexfam en toda la República. Como son numerosos, les facilitaré los datos de la oficina central y la página de internet: Juárez 208, colonia Tlalpan, 14000, México, DF. Teléfono: (55) 5487 0030. www.mexfam.org.mx.
Animémonos a hablar con los chavos sobre sexualidad. Verán que eso les ayudará a que tengan una vida adulta sana, informada, feliz.
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