La adicción sexual
By DRA. SONIA BLASCO
Especial/El Nuevo Herald
¿Puedes ser tú una persona adicta al sexo? Nadie lo sabe con seguridad, pero si te identificas con lo escrito aquí deberás buscar ayuda.
El diario británico The Times publicó recientemente que Tiger Woods --el atleta mejor pagado del mundo, casado y doblemente padre-- está dispuesto a vencer su adicción sexual a través de un severo tratamiento e intentar así salvar su matrimonio.
No es el primero, Michael Douglas se internó voluntariamente, y en varias oportunidades, en clínicas especializadas para someterse a curas semejantes a las que reciben los adictos a las drogas.
Y no están solos. Se estima que 16 millones de estadounidenses, hombres y mujeres, están luchando contra la adicción sexual.
¿Cuál es el umbral para considerar que alguien tiene una adicción sexual o hipersexualidad, como se le conoce actualmente? ¿Existe tal enfermedad?
El deseo sexual no es igual en todas las personas; lo que para unos es deseo normal otros podrían considerarlo escaso.
Un consenso general considera que hay ``hipersexualidad'' cuando existe una necesidad incontrolable de sexo de todo tipo, que sin ser satisfactorio crea malestar y culpa. Cuando las fantasías sexuales compulsivas buscan urgente concreción y la obsesión respecto al sexo se vuelve incontrolable se habla de hipersexualidad. La compulsión y falta de dominio llevan al hipersexual a serios riesgos, ya que es incapaz de medir las consecuencias.
El Manual de diagnóstico y estadísticas de trastornos mentales, de la American Psychiatric Association, en una actualización describe la adicción sexual como: ``angustia por repetir relaciones sexuales con una sucesión de amantes que son sólo utilizadas como objetos''. También como ``búsqueda compulsiva de múltiples amantes, fijación a una persona inalcanzable, masturbación compulsiva, enamoramiento compulsivo o búsqueda sexual compulsiva dentro de una relación de pareja''.
De acuerdo con Patrick Carnes, PHD, autor de Out of the Shadows, la adicción sigue un curso progresivo y destructivo de falta de autoestima, ausencia de amor, sensación de incapacidad, búsqueda de sexo y una vez consumado: vergüenza.
El hipersexual dirá que necesita sexo cuando está estresado, enojado, deprimido, ansioso o eufórico.
Algunos de los comportamientos del adicto no llegan más allá de la masturbación compulsiva, el intenso uso de la pornografía o el cibersexo. Otros establecen numerosas relaciones extraconyugales, sin protección, o acuden a citas riesgosas con desconocidos, indiferentes al peligro.
Las múltiples formas de adicción sexual tienen algo en común: su comportamiento es secreto. La hipersexualidad es una de las dependencias menos conocidas y visibles.
Los expertos afirman que el número de adictos crece y, contrariamente a la creencia general, el 30 por ciento de los que buscan cura son mujeres.
Para tratar la hipersexualidad es imprescindible que la persona admita que tiene un problema. La mayoría niega su adicción lo que dificulta que busquen tratamiento.
Finalmente la pérdida del trabajo, la ruptura marital, un arresto o la salud en crisis los hace reconocer que existe un problema y los lleva a buscar ayuda.
Los tratamientos grupales son los más efectivos; los programas de 12 pasos, terapia, educación en salud sexual y medicación pueden ayudar.
Mr. Woods deberá reconocer su problema, buscar ayuda y solucionarlo. Entonces sí podrá, tal vez, recuperar a su pareja y su profesión. •
(La Dra. Blasco es médico, psicoanalista y sexóloga, y autora de `Camino al orgasmo' y `Menopausia, una etapa vital'.)
http://www.elnuevoherald.com
Especial/El Nuevo Herald
¿Puedes ser tú una persona adicta al sexo? Nadie lo sabe con seguridad, pero si te identificas con lo escrito aquí deberás buscar ayuda.
El diario británico The Times publicó recientemente que Tiger Woods --el atleta mejor pagado del mundo, casado y doblemente padre-- está dispuesto a vencer su adicción sexual a través de un severo tratamiento e intentar así salvar su matrimonio.
No es el primero, Michael Douglas se internó voluntariamente, y en varias oportunidades, en clínicas especializadas para someterse a curas semejantes a las que reciben los adictos a las drogas.
Y no están solos. Se estima que 16 millones de estadounidenses, hombres y mujeres, están luchando contra la adicción sexual.
¿Cuál es el umbral para considerar que alguien tiene una adicción sexual o hipersexualidad, como se le conoce actualmente? ¿Existe tal enfermedad?
El deseo sexual no es igual en todas las personas; lo que para unos es deseo normal otros podrían considerarlo escaso.
Un consenso general considera que hay ``hipersexualidad'' cuando existe una necesidad incontrolable de sexo de todo tipo, que sin ser satisfactorio crea malestar y culpa. Cuando las fantasías sexuales compulsivas buscan urgente concreción y la obsesión respecto al sexo se vuelve incontrolable se habla de hipersexualidad. La compulsión y falta de dominio llevan al hipersexual a serios riesgos, ya que es incapaz de medir las consecuencias.
El Manual de diagnóstico y estadísticas de trastornos mentales, de la American Psychiatric Association, en una actualización describe la adicción sexual como: ``angustia por repetir relaciones sexuales con una sucesión de amantes que son sólo utilizadas como objetos''. También como ``búsqueda compulsiva de múltiples amantes, fijación a una persona inalcanzable, masturbación compulsiva, enamoramiento compulsivo o búsqueda sexual compulsiva dentro de una relación de pareja''.
De acuerdo con Patrick Carnes, PHD, autor de Out of the Shadows, la adicción sigue un curso progresivo y destructivo de falta de autoestima, ausencia de amor, sensación de incapacidad, búsqueda de sexo y una vez consumado: vergüenza.
El hipersexual dirá que necesita sexo cuando está estresado, enojado, deprimido, ansioso o eufórico.
Algunos de los comportamientos del adicto no llegan más allá de la masturbación compulsiva, el intenso uso de la pornografía o el cibersexo. Otros establecen numerosas relaciones extraconyugales, sin protección, o acuden a citas riesgosas con desconocidos, indiferentes al peligro.
Las múltiples formas de adicción sexual tienen algo en común: su comportamiento es secreto. La hipersexualidad es una de las dependencias menos conocidas y visibles.
Los expertos afirman que el número de adictos crece y, contrariamente a la creencia general, el 30 por ciento de los que buscan cura son mujeres.
Para tratar la hipersexualidad es imprescindible que la persona admita que tiene un problema. La mayoría niega su adicción lo que dificulta que busquen tratamiento.
Finalmente la pérdida del trabajo, la ruptura marital, un arresto o la salud en crisis los hace reconocer que existe un problema y los lleva a buscar ayuda.
Los tratamientos grupales son los más efectivos; los programas de 12 pasos, terapia, educación en salud sexual y medicación pueden ayudar.
Mr. Woods deberá reconocer su problema, buscar ayuda y solucionarlo. Entonces sí podrá, tal vez, recuperar a su pareja y su profesión. •
(La Dra. Blasco es médico, psicoanalista y sexóloga, y autora de `Camino al orgasmo' y `Menopausia, una etapa vital'.)
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